«'Giulio Cesare' es la mejor ópera de Haendel»

Ottavio Dantone pide «honestidad intelectual» al interpretar la música barroca y evitar los efectos fáciles. /
Ottavio Dantone pide «honestidad intelectual» al interpretar la música barroca y evitar los efectos fáciles.
Ottavio Dantone, director de la Accademia Bizantina

MARÍA JOSÉ CANOSAN SEBASTIÁN.

El músico italiano dirige esta tarde en el Kursaal una de las óperas más famosas de Haendel, 'Giulio Cesare', en versión concierto. Dantone, que ya ha estado anteriormente en San Sebastián -dirigió el oratorio 'Juditha Triumphans' de Vivaldi- es uno de los mejores especialistas en la interpretación de repertorio barroco.

- Al igual que otros músicos centrados en la música barroca, usted comenzó su carrera como clavecinista y organista. ¿En qué momento decidió dar el paso a la dirección y por qué?

- Realmente no tomé la decisión de convertirme en director de orquesta, no era mi objetivo. Algunos conjuntos barrocos con los que solía trabajar me lo pidieron, en 1996 me encontré con la Accademia Bizantina y esta labor se desarrolló aún más.

- ¿En qué medida influye tocar un instrumento como el clave o el órgano para encaminarse hacia el repertorio barroco?

- Mi elección no fue una consecuencia de mis estudios. Cuando yo estudié en el conservatorio era necesario tener un título en órgano o piano para poder estudiar clavecín, y lo elegí porque quería centrarme en el repertorio barroco, que siempre fue una pasión para mí. Dicho esto, también trabajo a menudo otros estilos como la música romántica, tanto con mi Accademia Bizantina como con orquestas sinfónicas.

- Muchos colegas suyos compaginan la interpretación de la música del XVIII con la contemporánea. ¿Le tienta a usted trabajar con obras actuales?

- Lo encuentro muy interesante y lo hemos hecho mucho en el pasado con la Accademia Bizantina, pero en la actualidad tenemos menos oportunidades, ya que todos los proyectos que nos ofrecen se centran en el repertorio barroco.

- ¿Pero se siente especializado? ¿Cómo se puede estar seguro de que se hacen las cosas bien cuando se elaboran partituras escritas hace tanto tiempo?

- Necesitaríamos un libro completo para explicar esto correctamente, pero lo intentaré con unas pocas palabras. Las partituras antiguas casi no tienen marcas de expresión o articulación, pero hay muchos códigos retóricos ocultos en las partituras que crearon una conexión profunda entre las palabras y la música. Estos códigos nos ayudan hoy a comprender la esencia y el significado de esta música y nos permiten encontrar y sentir las emociones tal como fueron pensadas y concebidas en el momento de la composición. Sin embargo, esto requiere largos estudios; yo he pasado 25 años estudiando retórica.

- ¿Qué diría que es el rigor cuando se interpreta música barroca?

- Es la honestidad intelectual necesaria para interpretar esta música. No tenemos que buscar efectos fáciles basados en el gusto personal, sino hacer una investigación larga y profunda sobre la escritura y el lenguaje para transmitir las emociones más sinceras.

«Hay muchos códigos retóricos ocultos en las partituras antiguas»

«Sin castratos, hay que elegir entre una voz falsete masculina y una femenina»

- Hoy dirige la ópera 'Giulio Cesare' de Haendel, un compositor del que usted ha dicho que era alemán, vivió en Inglaterra, tenía estilo italiano y refinamiento francés. ¿Es posible traducir esa personalidad cosmopolita a la hora de dirigir su música?

- Bueno, ya se logró con la propia escritura de Haendel. En el concepto filosófico de su tiempo uno de los objetivos del músico era obtener el estilo perfecto y Haendel es uno de los compositores que mejor alcanzó este objetivo gracias a su educación alemana, su conocimiento del estilo francés, su experiencia en Italia y luego en Gran Bretaña. Por supuesto, predomina el estilo italiano y tener un texto en este idioma seguramente facilita las cosas a los artistas italianos, ya que el ritmo de la música sigue al de nuestra propia lengua.

- ¿Qué es, en su opinión, lo más importante a la hora de interpretar a Haendel?

- Sin duda, la atención al detalle, tanto en la orquesta como en el 'affetti' musical. También es muy importante escribir hermosas variaciones en el «da capo» de las arias, es decir, cuando se vuelve al principio y se repite.

- Durante años el papel principal de 'Giulio Cesare' lo han interpretado mezzosopranos, pero ya es habitual que lo hagan contratenores, puesto que en su momento el rol estaba pensado para un castrato. ¿Qué valora en los cantantes a la hora de interpretarlo?

- Como los castratos ya no existen, es necesario elegir entre una voz falsete masculina y una voz femenina natural. Aunque ambos son un compromiso, probablemente la mujer esté más cerca de la castración, ya que es una voz más natural. En cualquier caso, lo más importante es la expresión, junto con la técnica.

- Además de las voces solistas, ¿con qué orgánico presentará la ópera hoy en el Kursaal?

- No habrá coro y la formación de la orquesta es de ocho violines, dos violas, dos violonchelos, dos contrabajos, fagot, viola de gamba, arpa, laúd, dos oboes, flauta, trompa y dos claves. Yo dirigiré tocando desde uno de ellos.

- Se suele decir que no es fácil representar las óperas de Haendel. ¿Cree, por ello, que 'Giulio Cesare' es una ópera que se presta a la versión concierto?

- 'Giulio Cesare' es una ópera tan llena de piezas magistrales que se puede disfrutar con los ojos cerrados.

- ¿Qué le diría al público reacio a escuchar una ópera en versión concierto?

- Que 'Giulio Cesare' es la mejor ópera de Haendel y ninguna puesta en escena puede hacer que su música sea mejor que lo que es. Lo acabamos de presentar en la Essen Philharmonie y en el Théatre des Champs Elysés de París y el público estaba realmente entusiasmado.

- Lleva más de veinte años como titular de la Orquesta Accademia Bizantina. ¿Qué le aporta realizar un trabajo regular y continuado con una agrupación como esta?

- Nuestra orquesta siempre ha sido como una familia en la que cada músico tiene interés en crecer y aprender juntos con sus colegas. Creo que esta es la mejor experiencia posible.

- Usted siempre ha defendido la interpretación con instrumentos de época, hasta de música de Verdi o Bellini. He leído que decía en una entrevista que «invocar a Scarlatti con un piano moderno no es un pecado, sino una temeridad». ¿Tenemos que echar entonces por tierra todas las versiones que se han conocido de la música barroca hasta hace cinco décadas?

- No lo creo. El problema del instrumento es un problema falso. Muchas personas piensan que la filología significa tocar con instrumentos de época, pero los instrumentos son solo un medio. La filología real está en la comprensión del lenguaje.

- La resurrección que se ha dado en los últimos años de la música antigua y barroca, ¿tendrá fecha de caducidad?

- No. Sería como decir que las novelas, las pinturas, las esculturas o cualquier otra forma de arte del pasado están destinadas a desaparecer.

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