«La gente es muy jabata»

Kutxa Kulutur Festibala

La apertura de puertas a las seis de la tarde coincidió con la primera tromba de agua, una lluvia que se manifestó de forma intermitente durante una velada-noche que los más animados prolongaron hasta las seis de la mañana

La ausencia de lluvia en la segunda jornada animó a muchos espectadores a acercarse al hipódromo./Pedro Martínez
La ausencia de lluvia en la segunda jornada animó a muchos espectadores a acercarse al hipódromo. / Pedro Martínez
ALBERTO MOYANOSan Sebastián

Fatigada, pero satisfecha. Así se mostraba ayer la organización del Kutxa Kultur Festibala, tras una primera jornada marcada por las inclemencias meteorológicas. Con los ánimos en zozobra por la incertidumbre y las miradas clavadas en el cielo durante buena parte del día, la apertura de puertas a las seis de la tarde coincidió con la primera tromba de agua, una lluvia que se manifestó de forma intermitente durante una velada-noche que los más animados prolongaron hasta las seis de la mañana.

«La gente es muy jabata», resumía ayer Beatriz Rodríguez, una de las responsables del Kutxa Kultur Festibala, el espíritu del público que acudió el viernes a la cita musical del Hipódromo de Lasarte. «Hizo buen tiempo durante todo el día, la gente tardó en llegar al recinto –señalaba ayer Rodríguez–, pero el chaparrón de las seis de la tarde, justo cuando abríamos, nos dejó a todos un poco fríos». Con un tiempo inestable y raro, los espectadores tardaron en entrar en calor, pero para las nueve de la noche «estábamos ya a tope de gente». Con una estimación de 4.000 espectadores a lo largo de toda la jornada del viernes, los asistentes pudieron resguardarse de la lluvia tanto en la carpa en la que se encontraba uno de los escenarios principales como bajo la gradas, lo cual no quitó para que, como reconoce la responsable del festival, «hiciera frío y un tiempo nada apetecible para estar en la calle». No obstante, destaca que la mayor parte del público hizo caso a las recomendaciones y, atenta a las previsiones que ya anunciaban lo peor, acudiera al Festival con el calzado apropiado para protegerse de la lluvia y el barro en la medida de lo posible. Los asistentes se congratularon del buen nivel y de la variedad gastronómica de los productos que se ofrecían en los foodtrucks instalados en el Hipódromo. En cuanto a las barras instaladas en el recinto, funcionaron a buen rendimiento, en especial, a medida que avanzaba la noche.

Lluvia en Love of Lesbian

Las nubes respetaron la actuación estrella del cartel –la de Jesus & Mary Chain, bien pasada la medianoche–, pero no lo hicieron durante el concierto de otro de los platos fuertes de la jornada: Love of Lesbian. El hecho de que los ‘Jesus’ comenzaran a interpretar sus primeros temas de la noche mientras en otro escenario Depedro apuraba las últimas canciones de su repertorio hizo que las dos actuaciones se solaparan durante unos minutos, en los que el público no terminó de llenar el aforo del escenario principal.

La gran desbandada llegó al término del concierto de Jesus & Mary Chain, cuando la mayoría de los miles de asistentes abandonaron el recinto festivalero. Además de en sus coches particulares, pudieron hacerlo en los tres ‘Topos’ que la organización puso a disposición del público, así como en los autobuses que salieron del Hipódromo cada hora. A las seis de la mañana, salió un cuarto Topo con los más ‘noctámbulo-madrugadores’.

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