La gallina de Israel gana y España naufraga

De poco, o más bien de nada, tienen culpa Alfred y Amaia, que el sábado hicieron grande un caballo difícil de gobernar por la cantidad de piedras que TVE lleva en su mochila

Netta con el trofeo de ganador de Eurovisión 2018./
Netta con el trofeo de ganador de Eurovisión 2018.
ASIER MANRIQUELisboa

'Lisboa Jerusalén'. Como una premonición, la preselección francesa para Eurovisión 2018 acertó lo que puede ser el camino que recorrerá este año el Festival de Eurovisión. Aquella canción del músico francés Igit, unía ciudades europeas llevando desde Lisboa a Jerusalén, ciudad que, si Tel Aviv no lo evita, acogerá el próximo mes de mayo su tercer certamen europeo.

El torbellino israelí, que ya sonó con fuerza para ganar desde el mismo instante en que se publicó en marzo, terminó por llevarse la victoria en una reñida noche eurovisiva. Austria ganó para los jurados profesionales, pero el televoto se encargó de dar la vuelta a todo y proclamar a Netta como ganadora de la 63ª edición del Festival de Eurovisión.

Israel logra su cuarta victoria, igualando a Países Bajos en el marcador histórico del certamen, y solo superada por las siete de Irlanda, las seis de Suecia y las cinco de Francia, Reino Unido y Luxemburgo. Con visos de convertirse en un himno, 'Toy' se une a las famosísimas 'A Ba Ni Bi', 'Hallelujah' y 'Diva' en el palmarés de Israel. Un país que, si nada lo evita, recibirá por tercera vez Eurovisión tras haberlo hecho en 1979 y 1999 respectivamente, una vez cada veinte años.

Su rival más directa fue Chipre. La albanesa Eleni Foureira no pudo con la gallina israelí y se tuvo que conformar con la medalla de plata, eso sí, la mejor marca de la isla mediterránea desde que debutaron en Dublín 1981.

El tercer puesto fue a parar a un pletórico Cesár por Austria. El país alpino vuelve al podium después de haber ganado con Conchita Wurst hace cuatro años. Fue el ganador para los jurados profesionales, aunque no recibió el apoyo del público.

Alemania, Italia, República Checa, Suecia, Estonia, Dinamarca y Moldavia completaron el TOP 10. Los checos consiguen su mejor resultado histórico, mientras que Suecia, con su séptima posición, consigue su peor resultado desde 2013. Italia para el público, y Alemania para el jurado, fueron los representantes mejor valorados de los BIG5.

El Mediterráneo sigue dominando el Festival por segundo año consecutivo. El sur de Europa encadena dos Festivales consecutivos, algo que no ocurría desde 1989-1990 con victorias de Yugoslavia e Italia. También es la cuarta vez que los dos primeros puestos han quedado copados por países mediterráneos, tras 1979 (Israel y España), 1990 (Italia y Francia) y 2005 (Grecia y Malta).

España, de nuevo, a la cola

Desde 2014 lleva España sin entrar entre los 10 primeros, mismo tiempo en el que como mejor marca se encuentra el 21º de Edurne en Viena 2015. La magia de Alfred y Amaia cosecha 61 puntos, y un 23º puesto. 18 puntos llegaron del televoto (12 de Portugal, 5 de Francia y 1 de Suiza) y 43 de los jurados (10 de Rumania, 7 de Australia y Chipre, 6 de Alemania y Dinamarca, 2 de Noruega y Portugal, y 1 de Bélgica, Irlanda y el Reino Unido). Solo Reino Unido, Finlandia y Portugal tuvieron peor resultado que los triunfitos.

El trabajo de Televisión Española ha vuelto a demostrarse insuficiente para el nivel de Eurovisión. Pocos en el ente público entienden que estamos ante una competición de música y espectáculo como no lo hay en todo el mundo. Año tras año las candidaturas españolas están planteadas improvisadamente, con torpeza y con poca previsión, como si esto fuese la función de fin de curso de colegio.

De poco, o más bien de nada, tienen culpa Alfred y Amaia, que el sábado hicieron grande un caballo difícil de gobernar por la cantidad de piedras que TVE lleva en su mochila. Mientras los triunfitos son los que han tenido que dar la cara, los responsables últimos de Televisión Española pasarán otro año más sin consecuencias tras su nefasto trabajo. Ni Toñi Prieto, ni Ana María Bordas, asumirán su papel en la deriva de la candidatura española en el eurofestival. En el caso de Tinet Rubira, Gestmusic, productora de Operación Triunfo, se ha bajado del carro del Festival «de cancioncitas», como él denomina a Eurovisión, tras las duras críticas recibidas hacia su trabajo con la puesta en escena.

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No es baladí el tema de quién encabeza y quién toma las decisiones en una delegación en Eurovisión. Países como Bulgaria, Francia, Suecia, Países Bajos, Austria o Hungría, han venido a demostrar que la improvisación no tiene cabida en su estrategia. Cada uno de estos países ha buscado una seña de identidad, un hecho diferencial, un estilo predilecto y una forma de elegir la canción representante, y todo ello acompañado por una delegación 100% volcada en el trabajo, y no en pasar de puntillas. Todos ellos saben que la clave del éxito parte de la constancia y del trabajo día a día.

Tomando en cuenta la última década, TVE ha utilizado hasta ocho fórmulas diferentes para elegir la canción que representa a España en Eurovisión. En todo este tiempo, solo Pastora Soler en 2012 y Ruth Lorenzo en 2014, ambas en un 10º puesto, han conseguido entrar entre los 10 primeros, el resto de resultados se cuentan por debajo del vigésimo puesto, y un 15º con Daniel Diges.

¿Ha cambiado algo TVE en todo este tiempo por los resultados españoles en Eurovisión? Absolutamente nada. Haciendo suyo el principio español de no dimitir por nada del mundo, no hay nadie en Prado del Rey que haya cesado a ningún cargo relevante en el área de Festivales. Parece imposible de entender cómo un festival que proyecta la imagen de tu país al exterior, ante más de 200 millones de espectadores, sea tomado por un simple juego, mientras se juega con el prestigio de artistas, la ilusión de los seguidores y el dinero de los contribuyentes.

Para 2019, todo hace indicar que Operación Triunfo volverá a ser la fórmula para elegir al representante español en Eurovisión. Todo hace indicar, porque hasta noviembre o diciembre no sabremos nada, y mientras, Suecia, Noruega, Hungría, Francia o Polonia están trabajando ya en su candidatura del año que viene. Este medio año de trabajo, será lo que vuelva a marcar, en mayo de 2019, la diferencia en la clasificación del Festival de Eurovisión.

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