Frank Peter Zimmermann: «Este Stradivarius se ha convertido en mi propia voz, ya no podría tocar con otro violín»

Zimmermann, ayer, durante el ensayo en la sede de la OSE en Miramón./USOZ
Zimmermann, ayer, durante el ensayo en la sede de la OSE en Miramón. / USOZ

El intérprete alemán, uno de los mejores violinistas del mundo, vuelve a San Sebastián para actuar con la OSE hoy y mañana en el Kursaal

ITZIAR ALTUNASAN SEBASTIÁN.

Frank Peter Zimmermann se muestra «encantado» de volver a San Sebastián, una ciudad que conoce muy bien porque ha actuado varias veces junto a la Orquesta Sinfónica de Euskadi, y también en la Quincena Musical. El violinista alemán es el solista invitado en el quinto programa de la temporada de abono de la OSE, y hoy y mañana actuará en el Kursaal (20.00 horas), donde interpretará el Concierto nº 1 para violín y orquesta de Prokofiev. Inseparable de su Stradivarius, al que se refiere como «ella», Zimmermann admite que es un privilegiado porque elige las obras que va a interpretar y disfruta con ello.

- Es la sexta ocasión que actúa junto a la Orquesta Sinfónica de Euskadi ¿Cómo ha sido el reencuentro?

- Estoy muy contento con la orquesta, porque la colaboración que hacemos es muy especial. El trabajo realizado ha sido muy intenso y estoy emocionado por el nivel alcanzado. De hecho, en las dos horas de trabajo de hoy (por ayer), el desarrollo del sonido ha sido muy grande. Nunca había ensayado tan bien en tan poco tiempo. El nivel de la orquesta es muy alto y estoy deseando hacer los cinco conciertos que tenemos previstos.

«Desde hace años elijo las obras que voy a interpretar, soy un privilegiado»

«Lo importante es ser devoto de la música, no ganar mucho dinero en poco tiempo»

- ¿Por qué aceptó volver a tocar junto a la OSE?

- Porque siento esta orquesta como algo muy cercano, me hace sentir en un clima muy familiar, tanto desde el punto de vista musical como el humano, porque me siento parte de esa familia. Además, San Sebastián es una ciudad muy agradable, donde se hace una vida muy saludable, y como buen amante de la comida y del vino que soy, me gusta mucho venir aquí. De hecho, este fin de semana tengo previsto alquilar un coche y visitar Getaria y alguna bodega en Haro, en la Rioja. Es una combinación perfecta.

- Robert Treviño se ha estrenado esta temporada como director titular de la OSE y este programa lo dirigirá él. ¿Habían trabajado juntos antes?

- No, de hecho nos acabamos de conocer y estoy gratamente impresionado por el trabajo que está realizando con la orquesta. Creo que es el mejor director que pueda haber en España en estos momentos, porque además de dirigir, tiene la capacidad de educar, cosa que otros maestros no hacen. Creo que en este sentido puede aportar mucho a esta orquesta y me alegro por ello.

- En el programa que va a ofrecer junto a la OSE va a interpretar el Concierto nº 1 para violín y orquesta de Sergei Prokofiev. ¿Ha elegido usted la obra o se lo propusieron desde la OSE?

- Desde hace muchos años elijo yo las obras que voy a interpretar. Voy planificando las piezas que quiero tocar con una previsión de tres o cuatro años, y este año lo dedico a compositores como Beethoven, Hindemith, Schuman, Bach, Prokofiev... En las próximas semanas voy a hacer una gira con esta obra de Prokofiev que me llevará al Carnegie Hall de Nueva York, donde actuaré junto a la Bayerischer Rundfunk.

- Es una obra que conoce muy bien porque la ha interpretado muchas veces. Una pieza que requiere una gran delicadeza en algunas partes, y mucha intensidad en otras. ¿Qué destacaría de ella?

- Es una obra que conozco desde hace mucho tiempo, aunque llevaba veinte años sin interpretarla. Es difícil de tocarla porque combina momentos de muchísimo lirismo con otros de mucha intensidad, algo muy típico de Prokofiev, aunque creo que es una de sus mejores obras, no solo para el solista, sino para toda la orquesta. La escribió durante la Primera Guerra Mundial, y esconde momentos satíricos, donde va estrangulando a la propia orquesta. Desde joven pensé que Prokofiev era el Mozart del siglos XX.

- Me gustaría que me hablara de su compañero de viaje, su Stradivarius de 1711, 'Lady Inchiquin'. ¿Qué tiene de especial?

- Es un gran Stradivarius que perteneció al compositor y violinista austríaco Fritz Kreisler y tiene un sonido equilibrado, aunque a veces algo más oscuro, como los Guarnerius. La tengo desde el 2001, y desde entonces se ha convertido en mi propia voz, ya no podría interpretar con otro violín.

- Pero estuvo a punto de perderlo hace poco. ¿Cómo lo vivió?

- Sí, el violín era propiedad de la caja de ahorros West LB, que durante la crisis quiso venderlo. Al final, en 2016 el Estado de Renania del Norte-Westfalia adquirió todas las obras de arte que el banco quería subastar, incluido el violín. Durante el tiempo que duraron las negociaciones sí que toqué con otros dos o tres Stradivarius y algún Guarnerius, pero yo sentía que no eran mi voz.

- ¿Tanta diferencia puede haber entre un violín y otro?

- Es como cuando escuchas y te enamora de la voz de María Calas. Ninguna voz es como la suya.

- El violín es importante, pero también la técnica y la emoción que llega a transmitir el intérprete. ¿Qué aporta usted en la interpretación de una pieza?

- Una vez que encuentras el instrumento o la voz que quieres, enseguida entiendes cómo tocarla. Yo necesité cinco años para conocer bien este violín y saber cómo tocarlo, pero ella continuamente me está enseñando cómo sujetarla y cómo tocarla. No voy a compararla con mi mujer, pero ciertamente es una relación complicada la que mantenemos. Yo suelo compararla con el que monta a caballo, que sabe que tiene que ir sentado de una forma determinada, recto. Tocar un Stradivarius es igual, es una prima donna y la tienes que conocer bien para saber el camino a seguir.

- Empezó a tocar el violín desde niño y lleva una carrera de 30 años como violinista. ¿En qué ha cambiado usted en estos años?

- Creo que todos vamos cambiando con el tiempo, en el sentido que incorporamos nuevas ideas e influencias. Los años te dan experiencia, pero lo que sí percibo es que con el paso del tiempo tengo que trabajar más para obtener el mismo resultado o mantener el nivel al que he llegado. Cuando era joven quizá gozaba más pero tenía más presión. Ahora que ya he cumplido los 50 vivo más tranquilo y me voy fijando en lo que es más necesario.

- ¿Durante cuántas horas ensaya?

- Si estoy en casa preparando algún concierto, ensayo durante cuatro o cinco horas. Los días previos a los conciertos, o el mismo día, dependiendo de la dificultad de la obra, los ensayos pueden prolongarse durante seis horas. Es una actividad comparable a la de los deportistas, que tienen que entrenar continuamente para estar en forma. Hay una frase que demuestra bien lo que quiero decir: 'Si no practicas durante tres días, te das cuenta tú; si no practicas en un semana, se da cuenta tu familia; y si no practicas en dos semanas, se da cuenta la audiencia'. Hay que ensayar mucho, aunque en mi caso como soy yo quien elige el repertorio, que es el que me gusta y llevo en el corazón, disfruto mucho trabajando todas las horas que necesite.

- Eso es un privilegio en manos en unos pocos...

- Sí, y soy consciente de ello, aunque también es cierto que durante muchos años he tocado lo que me indicaban las orquestas. Sin embargo es importante no caer en el aburrimiento. Hay artistas que se hacen conocidos tocando siempre las mismas obras. Por eso es importante saber seleccionar y gestionar el repertorio y no aburrirte haciendo siempre lo mismo.

- Viene de una familia de músicos y su hijo también toca el violín. ¿Qué consejos le da?

- No tengo qué darle consejos porque él tiene sus propias ideas, tiene que ser honesto consigo mismo y cultivarlas. Es cierto que tanto mi mujer y yo al principio le enseñamos a tocar el violín, pero ahora él lleva su propio camino. Creo que hoy día los artistas jóvenes se enfrentan a dos peligros. Por una parte, a algunos se les da un empujón grande y crecen demasiado rápido. Y por otra parte, están el marketing y cómo venden los medios de comunicación a los artistas, que muchas veces no se ajusta a su carrera real. Creo que lo verdaderamente importante es ser devoto de la música y no intentar ganar mucho dinero en poco tiempo.

- Ha tocado junto a las mejores orquestas del mundo y colaborado con los directores más prestigiosos del momento. ¿Qué le queda por hacer? ¿Algún sueño por cumplir?

- Tengo un sueño que no podré cumplir, porque me hubiera gustado tocar con el director Carlos Kleiber.

- ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

- Seguiré con mi agenda de conciertos, pero tengo otros proyectos, como grabar las Variaciones Goldberg con el Trío Zimmermann y otra grabación con el pianista Martin Helmchen de las sonatas de Beethoven.

- Ha actuado en varias ocasiones en San Sebastián. ¿Le volveremos a ver pronto por aquí?

- Por supuesto. Espero volver a colaborar con la OSE dentro de dos o tres años.

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