Fígaro vuelve 70 años después

Un momento de la representación de 'Las bodas de Fígaro', con los solistas y los componentes del Coro Mixto Easo en el escenario del auditorio del Kursaal, que evoca un teatro del siglo XVIII. La obra tendrá una segunda función mañana.
Un momento de la representación de 'Las bodas de Fígaro', con los solistas y los componentes del Coro Mixto Easo en el escenario del auditorio del Kursaal, que evoca un teatro del siglo XVIII. La obra tendrá una segunda función mañana. / LOBO ALTUNA

La ópera más conocida de Mozart se representó ayer en el Kursaal y mañana repetirá. La Quincena Musical recuperó este género con una producción italiana y un reparto vocal de reconocido prestigio internacional

ITZIAR ALTUNASAN SEBASTIÁN.

Un abarrotado Kursaal disfrutó en la tarde-noche de ayer con la representación de la ópera 'Las bodas de Fígaro'. La emblemática obra de Mozart se estrenó en 1786 en Viena y es uno de los títulos más conocidos y universales de la historia musical, que se mantiene actual hoy día gracias a la belleza y precisión de la partitura del maestro salzburgués.

La producción que se presentó ayer, y que se podrá ver de nuevo mañana a las 19.00 horas, procede del Teatro de Spoleto y la Quincena la ha asumido en colaboración con los Teatros del Canal de Madrid. Se trata de una propuesta de aire clásico, con una escenografía sencilla, donde el vestuario y la caracterización de los personajes cobra mucho protagonismo.

Así, el público tuvo la ocasión de viajar en el tiempo y trasladarse a un teatro del siglo XVIII. La puesta en escena incluía un marco cubierto por un lienzo, sobre el que se habían dibujado unas cortinas. En realidad fueron cuatro, de distintos colores, para cada uno de los cuatro actos en los que se divide la obra. Lo mismo ocurrió con el vestuario, que fue variando de color durante la historia. Algunos de los personajes principales utilizaron cinco trajes, con sus correspondientes pelucas. Cuatro sastras y tres maquilladoras se encargaron de la caracterización de los protagonistas y de sus cambios de vestuario entre acto y acto.

Hito histórico

La ópera 'Las bodas de Figaro' se representó por primera vez en la Quincena Musical en 1947 en el Teatro Victoria Eugenia. 70 años después se ha recuperado esta obra, que pasará a la historia del festival por ser la primera ocasión en que una mujer se pone al frente de una orquesta. La taiwanesa Li-Chen Lin fue la encargada de la dirección musical de esta producción y desde el foso del auditorio del Kursaal dirigió a la Orquesta Sinfónica de Euskadi, al Coro Mixto Easo y a los once solistas que conforman el elenco de artistas de esta representación.

La directora taiwanesa, asentada de Austria desde su niñez y formada en Europa, restaba importancia al hecho de escribir su nombre en la historia de la Quincena, ya que es una situación que «se repite en muchos festivales» y a la que ella no presta atención. «El músico es un ser humano que no hace diferencia de género», señalaba en una entrevista publicada ayer en este periódico.

Por primera vez en las 78 ediciones de la Quincena, una mujer se puso al frente de la dirección musical

La puesta en escena destacó con la sencillez de la escenografía y el colorido del vestuario

El reparto vocal encargado de dar voz a los personajes del libreto de Lorenzo Da Ponte en la versión presentada en San Sebastián, ha compaginado voces de reconocido prestigio internacional como la soprano italiana Carmela Remigilio (Condesa de Almaviva), la rusa Katerina Tretyakova (Susanna), o el barítono estadounidense Lucas Meachem (Conde de Almaviva), con cantantes españoles con una amplia trayectoria como Simón Orfila (Fígaro), o Marina Rodríguez-Cusì (Marcellina), así como la mezzosoprano donostiarra Clara Mouriz (Cherubino), Valeriano Lanchas (Don Bartolo), Juan Antonio Sanabria (Don Basilio), Gerardo López (Don Curzio), Belén Roig (Barbarina) o Fernando Latorre (Antonio).

Los solistas llevan mes y medio trabajando en esta producción. El 1 de julio comenzaron los ensayos en Madrid y los días 20 y 22 la obra se representó en El Escorial. Tras unos días de descanso el equipo volvió a reunirse y desde el fin de semana anterior han trabajo en la capital guipuzcoana junto a los cuatro bailarines que se han sumado a la representación del Kursaal, así como los 18 componentes del Coro Mixto Easo y la Orquesta Sinfónica de Euskadi.

Tal y como reconocieron en la presentación ante los medios de comunicación, entre todos han creado un «equipo» que ha facilitado la labor de «encaje» de las voces. Sus personajes ya los habían interpretado en más de una ocasión -Simón Orfila lleva 20 años con el papel de Fígaro-, pero nunca antes habían compartido escenario juntos con esta obra. En el caso de Lucas Meachem, es la sexta vez que canta el Conde, y para él, una buena versión de 'Las bodas de Fígaro' «debe captar el ambiente revolucionario».

Porque una de las características de esta ópera, una de las más controvertidas de la historia musical, es la denuncia que realiza a los vicios del Antiguo Régimen, justo unos años antes de que se produjera la revolución francesa. Algunos incluso le han dado una dimensión política, al considerarla como un primer paso del estallido revolucionario que se produciría años después. En la trama tienen cabida sentimientos como el amor, los celos, la nostalgia de una felicidad perdida o el furor del engaño, pero también la crítica a las tradiciones feudales.

El año que viene habrá ópera

Tras la ausencia de la ópera en el programa de la Quincena el año pasado, 'Las bodas de Fígaro' se ha convertido en una de las citas más representativas de la presente edición. La producción, al haberse realizado en colaboración con los Teatros del Canal de Madrid, ha contado con un presupuesto aproximado de 300.000 euros, que en gran parte se sufragará con el dinero obtenido en taquilla - en la representación de ayer el aforo se completó y para mañana todavía quedan unas 400 entradas a la venta-.

La idea del festival, tal y como ha reconocido su director, Patrick Alfaya, es seguir ofreciendo ópera en próximas ediciones. El año que viene, como en ediciones anteriores, volverán a trabajar con El Escorial, pero a partir de 2019 tendrán que buscar «nuevos socios», porque posiblemente en los Teatros del Canal se producirá un cambio de dirección que también conllevará un nuevo enfoque. «Pero ya estamos buscando y hablando con otros teatros», reconoció Alfaya.

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