DEPECHE MODE SE RINDE AL PASADO

La banda británica deja de lado su nuevo trabajo, 'Spirit', en una noche dominada por grandes éxitos y culminada por el frenesí de electrónica y luces de Justice

El cantante de la banda británica Depeche Mode, Dave Gahan, durante su actuación / EFE
EIDER BURGOS

«You say you want a revolution. Well, you know, we all want to change the world». Quien canta es Paul McCartney, pero el público no vino al BBK Live para asistir a un tributo de los míticos de Liverpool. La voz del Beatle es solo un prefacio del espectáculo audiovisual de Depeche Mode, más sociales que nunca con su nuevo álbum, ‘Spirit’. Qué mejor forma de arrancar entonces que llamado a una revolución.

Los festivaleros del festival vizcaíno llegaban al plato fuerte de la fiesta de apertura con el baile subido. Parar abrir el apetito, Cage the Elephant cambiaron su teórico indie por práctico rock ‘n’ roll, surf sobre los asistentes incluido; Austria se dio un baño de multitudes y cariño ante fans incondicionales en la carpa Starman; y The 1975 pusieron al personal a dar saltitos con su indie pop resultón. Quien no bailó ayer es porque no quiso.

Pero las agujas se acercaban peligrosamente a las 22.40 y el público tomaba posiciones rato antes de la salida de las estrellas de la jornada de apertura. No hay dos sin tres y esta vez debía ser la buena; para compensar, más que nada, los fallos técnicos que deslucieron la última visita de Depeche Mode en 2013 (la vez anterior fue en 2009).

Echar un vistazo alrededor bastaba para adivinar la veteranía del grupo: casi 40 años sobre los escenarios y erigidos como leyendas del rock y la electrónica, Depeche Mode atraen ya a gente de todas las edades, pero el recuerdo de la adolescencia marcada por el ritmo de la voz de Dave Gahan pareció ser más fuerte en el público adulto bilbaíno, que era mayoría anoche en Kobetamendi. Algunos, hasta cargaban a hombros con sus pequeños, en busca del relevo generacional musical.

40 años sobre los escenarios

Salieron los de Basildon al ritmo de los Beatles, listos para descargar una ristra de éxitos, pasando solo de puntillas por su nuevo trabajo, a pesar de haber sido calificado como el mejor de su última etapa. Si bien es cierto que el pistoletazo de salida lo marcó ‘Going Backwards’, su último single, Depeche Mode estaban de festival y se entregaron una selección de éxitos de toda la vida. De ‘Barrel Of A Gun’ a ‘Stripped’, pasando por un electrónico remix de ‘A Pain That I’m Used To’ o un ‘In My Room’ impecablemente acompañado por un vídeo de dos bailarines aislados en un cuarto y un bajo que traspasaba el pecho.

Con susto incluido por un apagón momentáneo en las pantallas (¡fallos otra vez, no!) al poco de arrancar el concierto, se puede decir que el de Depeche Mode fue un espectáculo ‘in crescendo’, en el repertorio y entre los fans, que aunque arrancaron tibios, más entregaban su voz y sus cuerpos a medida que la banda despachaba el repertorio. Dave Gahan, por su parte, tan teatrero y dramático como siempre, se vino arriba en el primer minuto, con sus aspavientos, sus provocaciones y sus aires gatunos.

Inteligentes fueron al limitarse a incluir de lo nuevo poco más que el single debut de su nuevo álbum, ‘Where’s The Revolution’ (la gente alzando puños en un arranque de espíritu comunal y revolucionario), y encarar una recta final encabezada por el ritmillo de ‘Everything Counts’ (altamente coreada), ‘Enjoy The Silence’ (esta sí, cantada por todos, supiesen inglés o no) y ‘Never Let Me Down Again’.

El bis, estrenado con un ‘Home’ cantado por Martin Gore (para muchos el momento de bajón), remontó con ‘Walking In My Shoes’, un sensual ‘I Feel You’ y, como no podía ser de otra manera, la sagrada ‘Personal Jesus’, tema identitario de la banda donde los haya. El público entregado; Depeche Mode otorgando su bendición. Faltó la consagración: el ‘cover’ de ‘Heroes’ de David Bowie que sí se están marcando durante la gira.

Con la cruz, sin embargo, cargó Justice, una hora después para cerrar el escenario. Un epiléptico espectáculo de impresionantes juegos de luces y coordinación (a pesar del fallo de sonido que les hizo parar durante casi 10 minutos) en el que no quedó un solo tema sin remezcla en su versión más machacona. La apoteosis, ‘We are your friends’; la platea, un auténtico torbellino de sudor y baile, bendecida por el dúo francés en su descenso final al público y con una cruz de cartón. ‘Reach out and touch faith’.

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