Mena: «Soy de los que creen que la partitura es Dios y debe ser respetada al máximo»

«La Quincena forma parte de mi vida musical, me ha dado vivencias únicas», dice Juanjo Mena.
«La Quincena forma parte de mi vida musical, me ha dado vivencias únicas», dice Juanjo Mena.
Juanjo Mena, director de orquesta

El alavés dirige hoy a la BBC Philharmonic, con Asier Polo como solista, en el estreno de los conciertos sinfónicos de la Quincena. Mañana repite con el Orfeón

MARÍA JOSÉ CANOSAN SEBASTIÁN.

El maestro alavés, actual titular de la BBC Philharmonic, inaugura los conciertos sinfónicos de esta edición de la Quincena Musical con dos citas hoy y mañana. En la de hoy, que contará con Asier Polo como solista, ofrecerá el 'Concierto para violonchelo' de Elgar y la 'Sinfonía Fantástica' de Berlioz. El de mañana dará la oportunidad de escuchar el 'Fidelio' que acaba de dirigir a su orquesta y al Orfeón Donostiarra en los Proms de Londres.

- La Quincena es un festival que le ha visto crecer. Primero, con el Kluster Kamara Korus y el Conjunto Instrumental Jesus Guridi de Vitoria, más tarde con la Orquesta Sinfónica de Bilbao, y este año al frente de la orquesta de la que es titular, la BBC Philharmonic. ¿Cómo ha vivido esta evolución?

- La Quincena forma y es parte de mi vida musical. Cuando miro atrás, me impregno de recuerdos, sensaciones únicas y vivencias maravillosas en este entorno. No puedo más que estar agradecido a las oportunidades que el festival me dio al principio con José Antonio Echenique, cuando empezaba con el innovador Kluster Kamara Korus y el Conjunto Instrumental de Vitoria intentando abrir puertas a la música contemporánea, con todo lo que aprendí cantando música barroca aquí con la Capilla Peñaflorida y Pepe Rada, de la energía sin limite que recibí en los conciertos con los jóvenes de la EGO... Estos inicios son fundamentales en mi carrera y son los que después me han permitido estar presente con las orquestas profesionales, como la BOS, y este año con mi querida BBC Philharmonic. Siento una enorme alegría y orgullo del que quiero hacer partícipe al público, a la organización y a la ciudad porque realmente son parte de mí y de mi carrera.

-Dirigirá dos programas distintos. En el de hoy contará con otro gran intérprete vasco como solista, el violonchelista Asier Polo, con el que ha colaborado en muchas otras ocasiones. ¿Entienden la música de Elgar de la misma manera?

- Aunque no somos de la misma generación, en el caso de Asier es como si lo fuéramos, porque tengo la sensación de que hemos hecho carreras paralelas muy semejantes. Siempre me han atraído su manera de afrontar la música, su enorme expresividad, su personalidad arrolladora, su sonido intenso... Hace ya muchos años que hicimos juntos nuestro primer Elgar en Bilbao y fue una experiencia enriquecedora. Asier ya ha tocado con la BBC Philharmonic un excelente concierto de Rodrigo en Manchester y este reencuentro en la Quincena para hacer el concierto de Elgar, con una orquesta de tanta tradición en este repertorio, va a ser una combinación perfecta en un reencuentro a tres bandas.

- Este encuentro se completa con la 'Sinfonía Fantástica' de Berlioz. ¿Qué considera que pueden aportar, tanto usted como la BBC, a esta obra tan conocida?

- Creo que es una sinfonía muy adecuada para interpretar en festivales, porque es de extremo virtuosismo, muy rica en colores, matices y contrastes, que pone a prueba el nivel de cualquier orquesta. Y en efecto, por ser tan conocida, hace falta dar además de todo lo anterior, un plus de personalidad que dibuja el perfil de la orquesta y su director.

- Mañana interpretan 'Fidelio' de Beethoven en versión concierto, obra con la que acaba de actuar en los Proms y ha supuesto el debut del Orfeón Donostiarra en el festival. ¿Cómo fue la experiencia?

- Muy enriquecedora, tanto para el coro como para la propia organización de los Proms, que han conocido en su entorno único del Royal Albert Hall la enorme calidad del Orfeón Donostiarra. Para mí ha sido un placer poder tenerlos en una obra como 'Fidelio' para que el público londinense conociera la calidad de sus voces y su interpretación. La ovación al coro ha sido impactante y creo que puede ser el inicio de colaboraciones futuras.

- ¿Tiene usted algún repertorio favorito o en el que considera que puede aportar más cosas?

- En estos últimos años estoy observando que el repertorio que estoy interpretando está modificándose por las vivencias que recibo con el nuevo repertorio que afronto. Es posible que con esta orquesta haya triplicado mi repertorio y esto ha hecho que el enriquecimiento musical general que he recibido haya modificado mi percepción de muchas obras. Sigo siendo muy próximo al repertorio alemán, pero muy influenciado por todo el repertorio inglés, ruso, clásico y contemporáneo que he hecho.

- Su carrera internacional es imparable y ha dirigido ya a las orquestas más importantes del mundo. ¿Su éxito es fruto del talento, del trabajo, de la suerte o un poco de todo...?

- Me considero un afortunado en mi profesión. Todo ha ocurrido de una manera tan orgánica que no veo una causa directa; es el cúmulo de muchas situaciones que han llevado a otras sin solución de continuidad. Soy fruto de mis padres, de una generación de búsqueda y de cambio tras la dictadura, de un todo por hacer y de una actitud positivista. Soy también el fruto de una educación cuidada y humanista en el Colegio Samaniego, del trabajo desinteresado a nivel coral de A. Lete, de las decisiones acertadas de mucha gente que me llevaron a Bernaola, García Asensio y a Celibidache, de tantos músicos, jóvenes y maduros, que han estado al otro lado tocando para mí y yo aprendiendo con ellos... he recibido tanto, que estoy en deuda. El talento existe en cada uno de nosotros, pero hace falta que alguien lo desarrolle, lo guíe y lo cuide sin que te des cuenta. La suerte te llama a la puerta, pero debes acertar en tus decisiones, a veces arriesgar y jugártela, a veces reflexionar y no ser ambicioso. Y por encima de todo, está el trabajo; trabajo con rigor, con disciplina, con respeto, con humildad, horas sin fin.

- ¿Por qué cree que hay tan pocos directores de orquesta vascos?

- Yo creo que hay un buen plantel de directores jóvenes vascos que están esperando oportunidades y apoyo para desarrollar su potencial. Arambarri, Jordá, Sorozábal o Cordero fueron bastantes e importantes en una época difícil. En mi generación fui afortunado porque no éramos tantos. Ahora hay muchos más músicos y directores que nunca con muy buena formación, pero no hay tantas oportunidades, no hay tanta atención a las artes, priman otras cosas en la educación y en la vida, la tecnología, los resultados rápidos. Priman las Q de calidad, pero no estamos escuchando al ser humano.

«Siempre me han atraído la personalidad arrolladora y el sonido intenso de Asier Polo»

«El talento existe en cada uno, pero necesita que alguien lo mime sin que te des cuenta»

«Ante la orquesta debes ser sincero y ser tú mismo; solo así podrás comunicarte con ella»

«El éxito del Orfeón en los Proms abre la puerta a futuras colaboraciones»

- ¿Cómo se ha sentido cuando se ha puesto al frente de la Filarmónica de Berlín u otra agrupación legendaria?

- Pienso que he llegado a dirigir grandes orquestas de primer nivel de una manera progresiva, natural, sin prisas, y cuando he llegado a ellas, la experiencia, las vivencias del trabajo de base y el poso de haber comenzado desde abajo han sido fundamentales para tener buenos resultados artísticos. Hay muchos jóvenes que han llegado muy arriba, a orquestas de alto nivel demasiado pronto y han sufrido por ello.

- Tanto usted como su hermano, el contratenor Carlos Mena, son dos grandes artistas en una familia en la que no hay una tradición de músicos profesionales. ¿Cómo surgió su deseo de ser clarinetista y posteriormente director de orquesta?

- Yo quería tocar la trompeta, pero me engañaron diciéndome que si sacaba la carrera de clarinete, en un año tenía la de saxofón y trompeta a la vez, y dije: «Adelante, vaya chollo». Llegué a la dirección de orquesta a través de la dirección de coros y esto ocurre con muchos directores. Es fundamental conocer nuestro instrumento natural, la voz, sentirla vibrar, cantar en grupo, escuchar al otro. Uno de los mejores cumplidos que he recibido en una orquesta importante fue: «Maestro, gracias por respirar con nosotros».

- ¿Qué aspectos de lo que es usted hoy diría que son innatos y cuáles adquiridos a lo largo de su vida?

- La personalidad de mi padre, disciplinada, rigurosa y discreta, unida a la de mi madre, expresiva, abierta, comunicativa y atrevida, han sido valores innatos que son básicos para ser director de orquesta.

- ¿En qué medida ha influido la educación en su carrera?

-- Mi educación ha sido fundamental. Nada habría ocurrido sin ella. Por eso es tan importante invertir en la base. Ahora es muy fácil halagar mi trabajo, pero, ¿cuanta gente anónima, desinteresada económicamente se dio con pasión a la educación, a la enseñanza musical? ¿Cuántos pasacalles, ensayos, conciertos, audiciones, clases y horas pude emplear desde los 7 años hasta los 18? ¡Invirtamos en la juventud! Será nuestro futuro.

- ¿Qué es, en su opinión, educar? ¿Un director de orquesta es, en cierta manera, un educador?

- Educar es dar. Educar es entregar toda tu sabiduría humana de manera organizada al otro, escuchándolo, y guiándolo para que saque de sí mismo lo mejor, pero siempre de manera orgánica. Dirigir es dar, dar y cuando crees que has dado todo, seguir dando desde la humildad, con respeto, con criterio, con rigor, con disciplina, para esperar quizás, sin tenerlo asegurado, todo lo que el grupo humano que tienes delante te pueda dar y enriquecerte en la búsqueda de la gran música.

- ¿En qué aspectos de su vida profesional han influido el compositor Carmelo Bernaola y el director Sergiu Celibidache?, ¿hay más músicos que tenga como referentes?

- La marcaron de manera progresiva y equilibrada. Carmelo me guió sin darme cuenta. Con él aprendí tanto sobre orquestación y composición, sobre la música y la vida, sobre fenomenología sin nombrarla... Él me llevó a Enrique García Asensio, con el que aprendí un lenguaje técnico preciso y musical para comunicarme y poder transmitir lo que quiero. Las vivencias posteriores con Celibidache son fundamentales para tener una actitud de respeto y veneración por la música, respetar y entender lo que está escrito, las direcciones armónicas, el misterio de la música, de lo que no se puede hablar.

- ¿Diría también que su conocimiento y compromiso con la música contemporánea han marcado su manera de proceder?

- La música contemporánea me marcó profundamente y lo que aprendí lo apliqué posteriormente a otros estilos. Una música que requiere tanta atención al detalle, a lo que está escrito y quiere el compositor (en muchos casos presente en los ensayos) hace que tu disciplina y rigor sean muy importantes. Pero esto es también válido para toda la música, aunque algunos no lo crean. Soy de los que creo que la partitura es Dios y debe ser respetada al máximo por encima de lo que yo pueda aportar a esa música.

- ¿Y su experiencia en el País Vasco? ¿Qué le aportó ser director asistente de la OSE y titular de la BOS?

- El trabajo y las oportunidades que tuve como director asociado de la OSE y sin duda, en mayor medida, la titularidad artística con la BOS, son fundamentales en mi carrera, porque pude tomar contacto con la realidad musical, la programación, la organización, los problemas de gestión y el complejo mundo orquestal. A nivel personal, mis nueve años en la BOS son una escuela que no tiene precio y que son causa directa de mi vida actual.

- ¿Qué es para usted dirigir una orquesta y qué siente al hacerlo?

- Dirigir una orquesta es una continua búsqueda, una búsqueda sin fin de lo bello, de la verdad, de lo trascendente, de lo orgánico, de la imposible perfección, porque somos humanos. Delante de una orquesta debes ser sincero, no puedes esconder nada, debes ser tú mismo y sólo de esa manera podrás escucharla para poder comunicarte con ella.

- En este sentido, ¿qué es lo que más valora en una orquesta: las aptitudes o las actitudes?

- La actitud es fundamental, pero sin aptitud debes saber cual es su límite. Lo mejor es que ambas caminen juntas.

- ¿Un buen director debe tener una preparación física, psíquica e intelectual concretas?

- Con el paso de los años, y especialmente en los últimos siete, me voy dando cuenta de que debía haberme cuidado mejor físicamente. El desgaste físico es muy grande, tantas horas de pie, batiendo los brazos, viajes, aviones, estudio en la mesa... todo lo que rodea al post-concierto a nivel social forma parte del trabajo, pero después de un concierto necesitaría una hora de estiramientos y reposo para cuidar mi cuerpo y mi mente. Ahora estoy en manos de una fisioterapeuta personal excepcional en Durango, que intenta recuperarme y enseñarme los ejercicios necesarios para cuidar mi cuerpo.

- ¿Le importa gustar al público y a los críticos?

- Lamentablemente o quizás por suerte, eso no está en mis manos, sólo intento hacer lo mejor que puedo mi camino musical.

- ¿Cómo compagina su actividad profesional con su vida privada?

- Siempre fue muy difícil, pero soy afortunado de tener conmigo cerca a mi mujer Noemí y haber sabido llevar este camino juntos. Tenemos dos hijos encantadores y sentimos que nos necesitamos; nada podría ser sin la otra parte. A veces tengo sensación de que vivo dos vidas diferentes, pero hemos sabido con sacrificio hacerla una sola.

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