Vanesa Martín: «El cosquilleo antes de salir al escenario no se pierde nunca»

Vanesa Martín, en una imagen promocional./DV
Vanesa Martín, en una imagen promocional. / DV

La intérprete y compositora pop presenta este domingo en el Kursaal 'Munay', su quinto disco

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

A los 23 años dejó su ciudad natal y se plantó en Madrid con el sueño de grabar un disco. Hoy, Vanesa Martín (Málaga, 1980) tiene cinco álbumes publicados, el último de ellos 'Munay' (Warner, 2016), que presentará el domingo a las 19.00 horas en el Auditorio Kursaal. «¡Me han hablado maravillas de esas tablas, tengo inmensas ganas de pisarlas!», dice una artista que ha compartido escenario con Malú, Alejandro Sanz y Pablo Alborán, entre otros.

- ¿Ha cumplido sus expectativas su último disco?

- 'Munay' me sigue regalando momentos increíbles. Desde que comencé mi carrera, cada disco y cada gira han ido sumando adeptos, y este último álbum la gente lo ha recibido con los brazos abiertos en toda España, Argentina, Chile, México, Uruguay y Colombia...

- Lo publicó tras 'Crónica de un baile' (2014), el disco que más proyección le ha dado. ¿Sintió mucha responsabilidad?

- Siempre es una responsabilidad, pero en todos los discos he tenido la misma sensación. Ha sido una evolución muy natural, así que cada disco ha sumado al anterior. Dejé a un lado la 'presión', me limité a vestir las canciones como las sentía en ese momento y como escribo por impulso, no tuve que sentarme a componer o a pensar qué quería hacer... Simplemente dejé que fluyera.

- ¿Y no pesa el miedo a defraudar o a no estar a la altura de trabajos previos? ¿Supone un límite?

- Supongo que de algún modo el nervio siempre está ahí, pero cuando compongo o nos encerramos a buscar arreglos y sonidos estás pensando en que suene lo mejor posible: te tiene que encantar a ti para que sea lo más verdadero. Nada me limita al componer: si me gusta algo, lo hago. Si lo siento, lo muestro.

- ¿Hay momentos en los que siente que le gustaría dar un giro más radical a su pop y no lo hace por no 'defraudar' al público?

- Para nada, hago lo que siento y la búsqueda es continua. Si un día siento otra cosa, buscaré el sonido con el que me identifique más. Al final, es mi manera de comunicarme con el mundo: no puedo ponerme trabas a mí misma, perdería el sentido.

- Aparte del (des)amor, tema recurrente en su repertorio, en el disco también habla de la necesidad de silencio, de retiro... ¿Puede llegar a saturar la música?

- Hablo de la vida, las palabras no sólo son las que dan sentido a las canciones. Éstas también muestran una actitud ante las situaciones de la vida, ante las relaciones personales, los fracasos o los días de risas. Y sí, creo que el silencio es muy necesario para hablar con uno mismo.

- ¿Echa de menos la intimidad que tenía antes de ser tan popular?

- Intento no pensarlo demasiado y llevarlo con naturalidad. Procuro seguir haciendo exactamente lo mismo que hacía antes. Las cosas cambian pero hay que situarse y aprender a vivir con ello.

- Estar en una multinacional, grabar en EEUU con un productor de allí, contar con músicos que han tocado con grandes estrellas... ¿Todo eso no puede restar espontaneidad?

- He compuesto todos los temas en mi casa, a mi ritmo, en medio de la gira, otros de madrugada y algunos en un parking. Hay canciones de aviones y de trenes, unas nacieron en la playa y otras, en cualquier acera de camino a una radio... Hay notas de audio y de papel por todos los rincones de mi casa. Decidí vestir las canciones con el productor que sentía que más podía entenderme en ese momento, ya que conocía sus trabajos e intuía que íbamos a encontrar el clima que mis composiciones necesitaban. Me fui a Los Ángeles porque Eric Rosse y su equipo viven allí, y yo le quería a mi lado en este proyecto.

- Es conocida por desnudarse en cada canción pero habrá cosas que se guarde para usted...

- Me desnudo bastante a la hora de componer. Me guardo pocas cosas, pero sólo cuando hablamos de componer.

- ¿Y le ha ocasionado problemas esa sinceridad? Quizá haya gente que se ha visto reflejada en sus canciones y se ha molestado...

- Sí, sí que ha sucedido, pero las canciones cada uno las entiende de una manera, así que también ha ocurrido que se ha sentido identificada la persona que no era. (Risas)

- ¿Se cuida mucho la voz?

- Bebo mucha agua y me cuido de los aires acondicionados y del frío... En los días de concierto tomo mucho té, intento hablar poco y dormir mucho. No hablo alto en sitios donde hay mucho ruido y me obligo a estar sola antes de empezar a cantar para calentar y concentrarme. ¡Nada marciano!

-¿Y sigue sintiendo el cosquilleo antes de salir al escenario?

- Mucho. Creo que no se pierde nunca.

- ¿Qué es antes para usted, el texto o la música?

- Para mí es un todo, me cuesta separar una cosa de la otra,.. Entiendo que hay unas personas que son intérpretes y otras, sólo autores. Pero en mi caso tiene la misma importancia una cosa que otra. No es una suma de un elemento y de otro, tiene que combinar de algún modo mágico para darle un sentido a todo.

- Compone también para artistas como Malú, India Martínez, Sergio Dalma, Raphael... ¿Para qué cantantes le gustaría escribir?

- Es emocionante ver que lo que compones en tu intimidad acaba en voces de referencia. Me habría gustado hacerle un tema a Rocío Jurado y me apetecería mucho escribir para Miguel Poveda.

- ¿No le da pena desprenderse o 'vender' canciones a otros?

- Las canciones no se venden, se le da el permiso para publicarla a quien corresponda. Y sí, me da pena, pero también disfruto mucho cuando veo los resultados. Eso sí: hay canciones de las que no podría desprenderme.

- Ha escrito el libro de poesía 'Mujer océano'. La pregunta tópica: ¿sabe desde el inicio si el texto que escribe será canción o poema?

- De antemano lo sé, porque son maneras distintas de expresarme, pero a veces ocurre que un poema se ha convertido en canción, con variaciones, y una canción se ha hecho poema o historia. Pero la manera de enfrentarme a la composición de inicio es distinta en cada caso.

- ¿Es mayor la sensación de desnudez en un poema que no cuenta con el traje musical? ¿Le intimida?

- No, al revés, me motiva muchísimo enfrentarme a un papel en blanco. Es mi manera de comunicarme con el mundo: el placer mientras escribes es absolutamente liberador.

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