Eraul: «Mis canciones reivindican la sensibilidad y lo frágil»

Asier Beramendi, alma mater del grupo Eraul, retratado en la plaza Zuloaga de Donostia./PEDRO MARTÍNEZ
Asier Beramendi, alma mater del grupo Eraul, retratado en la plaza Zuloaga de Donostia. / PEDRO MARTÍNEZ

Asier Beramendi, Eraul, presenta su primer álbum de larga duración, 'Iraultza', mañana en la sala Dabadaba, donde antes actuará Nogen

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Tras la maqueta que en 2013 grabó en Suecia y el EP que hace dos años le dio a conocer en Euskadi, Asier Beramendi (Donostia, 1991) se encuentra en una encrucijada vital y artística que coincide con el lanzamiento del primer disco largo de Eraul, 'Iraultza'. Con inusitado gusto, en él se mezclan estilos como el folk, la americana y el pop con emocionantes canciones que alternan el euskera y el inglés.

- ¿Su alias artístico está relacionado con el pueblo navarro?

- Sí, Eraul es el lugar donde nació mi abuelo paterno. Cuando yo tenía 10 años fuimos a visitarlo y me dio la impresión de entrar en un pueblo fantasma. El cartel de la entrada casi no se veía, había casas en ruinas... En los últimos años lo han recuperado y está mejor, pero elegí el nombre por las sensaciones que tuve aquel día.

- ¿Cuál es su formación musical?

- No estudié solfeo, tuve un par de profesores de guitarra que me enseñaron cosas muy básicas pero fue después cuando aprendí a hacer una cejilla, a arpegiar... Para mí la música siempre ha sido algo visceral, sentimental y emotivo. Toco canciones y no sé qué acordes son, encuentro un sonido y no sé realmente que estoy tocando... Nunca me he planteado vivir de esto de manera profesional, siempre ha sido un juego y me divierte esa ignorancia, ese desconocimiento y esa casualidad de encontrar sorpresas que me gustan.

- En 2015 se dio usted a conocer en Donostia con una maqueta grabada en Gotemburgo. ¿Cómo fue?

- Me fui a Suecia de Erasmus para terminar la carrera de Traducción e Interpretación. Allí conocí a un par de chicos suecos con quienes congenié y me propusieron registrar unas canciones en un estudio de grabación que había en un centro cultural. Durante mayo de 2013, una vez por semana íbamos al estudio y sin presión, con bastante pachorra, grabamos las cuatro canciones que tenía: yo hice la voz, los coros, las guitarras y arreglos muy sencillos. Nunca había cantado con micrófono y aluciné: disfruté muchísimo.

- Aunque estaba grabada de manera rudimentaria, aquella maqueta encandiló al jurado que lo incluyó entre los grupos del circuito Kutxa Kultur Musika...

- Cuando resulté elegido en aquella convocatoria no sé si había tocado más de dos conciertos de una hora, yo solo con la guitarra. Tenía muchas ganas de montar una banda y contacté con Julen Idigoras, que es de la cuadrilla y toca en Skakeitan. Formamos un grupo de seis personas y fue todo muy rápido porque tenía la sensación de que era una oportunidad que había que aprovechar. Coincidió con una época complicada en lo personal para mí y me agobié un poco por la responsabilidad y las expectativas. Ahora tengo la sensación de que no supe encaminar bien el proyecto...

- Pero acaba de lanzar su primer disco, 'Iraultza' (2017), en el que ha regrabado los tres temas que lanzó en el EP de Kutxa Kultur (2015) y ha registrado ocho nuevos...

- Lo grabamos en primavera en el estudio de Haritz Harreguy y fue un auténtico placer. Es un profesional brutal y una persona excelente. Noté una gran diferencia al pasar a un estudio tan preparado y él estuvo muy motivado en todo momento. Trabajar con él ha sido un lujo que no sé si podremos volvernos a permitir...

La cita

Cartel
Eraul + Nogen.
Lugar
Sala Dabadaba (Donostia).
Día y hora
4/11/2017 (mañana) a las 20.30 horas.
Precio
7 euros en venta anticipada y 10 en taquilla.

- 'Behin', la canción que abre el disco, es una estupenda presentación de su música, un folk de rica instrumentación construido a base de contrastes...

- Sí, es una especie de introducción que sirve para contextualizar lo que viene después. Empieza con la guitarra, el chelo y mi voz desnuda, y avanza en un crescendo constante que suma instrumentos hasta llegar al clímax final. Es un gran contraste, me gusta mucho ese tema.

- ¿Qué hay de letras como 'Egia', 'Elephants på Andra Långgatan' o 'Etxea', el hit que han regrabado dándole un nuevo brillo?

- Las letras son superpersonales, muy íntimas. Te iba a decir que me gustaría escribir temas que no hablasen tanto de mí pero no me sentía bien conmigo mismo y tenía que hacerlo así. Mis canciones hablan de una emancipación emocional, de huir de lo establecido, de cuestionar las cosas. Son una reivindicación de la sensibilidad y abogan por lo frágil, pero sin incurrir en sentimentalismos chungos en los que a veces caigo. Hay que tener en cuenta que muchos de los textos del disco están escritos hace siete años cuando yo era un adolescente...

- ¿A qué hace alusión la 'revolución' del título del álbum?

- Viene de esta historia. Un amigo que iba a tener un hijo a los 24 años me contó que querían llamarle Iraultza. Quizá debido a prejuicios míos, yo pensé que sería por militancia pero una noche nos dijo que querían ponerle ese nombre porque el bebé iba a suponer una absoluta revolución en sus vidas personales y en su cotidianidad. Me pareció precioso, un poema en sí mismo. Al final no le llamaron Iraultza pero yo escribí una canción, 'Aimar', con esa idea y titulé el disco 'Iraultza' porque yo también necesito una revolución personal y emocional en mi vida.

- ¿Y el disco puede ser de ayuda? ¿Hacia dónde quiere dirigir sus pasos?

- No lo sé, quizá el disco pueda utilizarlo como un punto de inflexión. Tras grabarlo, Julen Idigoras y Garazi Esnaola ya no están en el proyecto y ahora me gustaría formar una banda estable para tomar las riendas de Eraul. Me gusta sentirme arropado, pero tampoco quiero apresurarme ni forzar algo a riesgo de quemarlo. Para mí la música siempre fue un refugio y el riesgo de que se convirtiera en una especie de oficio con un montón de exigencias me ha hecho dejar en segundo plano la paz y la tranquilidad que siempre he tenido a la hora de hacer canciones. Igual hago un descanso para que al retomarlo fluya de modo natural y sea algo visceral. Suena romántico, pero de ese romanticismo nacen las canciones y la música: una cosa no existiría sin la otra.

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