Amaia Montero: «Parece que si no cumples los cánones no vales, y nosotras estamos mucho más expuestas»

Amaia Montero en París, su ciudad favorita y «símbolo del amor que identifica todo el mundo». La torre Eiffel ocupa la portada de 'Nacidos para creer'./
Amaia Montero en París, su ciudad favorita y «símbolo del amor que identifica todo el mundo». La torre Eiffel ocupa la portada de 'Nacidos para creer'.

La cantante Amaia Montero proclama su «verdad» en el «estriptis emocional» que es su nuevo disco 'Nacidos para creer' y que presentará en Donostia en Semana Grande

RICARDO ALDARONDOSAN SEBASTIÁN.

Hace unos días publicaba su cuarto álbum, 'Nacidos para creer', después de cuatro años desde el anterior. Amaia Montero (Irun, 1976) está instalada en Madrid en este momento de vorágine de promoción y conciertos, «pero en cuanto puedo voy a San Sebastián, porque la tierra me tira mucho». Una Donostia que parece quedar evocada en las fotos parisinas que acompañan al disco, para completar la figura de la torre Eiffel que ocupa la portada: por primera vez no aparece ella, sino el icono de una ciudad «por la que tengo una fijación desde pequeña y que es el símbolo del amor para todo el mundo». Ayer empezó en Piélagos (Santander) una gira de conciertos que le tendrá ocupada el resto del año.

- ¿Empezamos hablando de música, que no es por lo que más le suelen preguntar?

- Me encantaría, es lo que estoy deseando.

- El nuevo disco parece más rockero, o tiene un punto de rabia que se puede asociar más al rock.

- Sí, aunque el punto rockero siempre lo he tenido dentro. Hago pop, y quizás mis canciones más conocidas van en esa línea, pero siempre he tenido un punto rockero. Vengo de una banda de pop y rock y eso lo sigo manteniendo. La verdad es que musicalmente es un disco con muchos estilos, es muy diverso.

- ¿Y en qué es distinto a los anteriores?

- Los discos son como fotografías de cada momento. Y cuando llegas al término de una gira y sueltas las maletas, te pones a pensar en el siguiente paso. He tardado bastante, casi cuatro años, pero es el tiempo que he necesitado para saber lo que quería contar, lo que quería transmitir y esta es la Amaia actual.

- ¿Cómo surgió la colaboración con el escritor Benjamín Prado, al que asociamos con Joaquín Sabina como letrista, y con Bob Dylan como fan?

- Me lo presentó mi editor y desde el principio hubo un 'feeling' total. Ya somos como primos. Hablar de una misma contándoselo a otra persona que no conoces es un buen método. Te tienes que desnudar ante esa persona y ella ante ti. Con Benjamín fue como un flechazo, conectamos inmediatamente y nos pasamos días y días contándonos nuestras vidas, porque si no no se hubiera podido dar esta fusión tan íntima que hemos tenido. Es un tipo brillante, nos hemos reído mucho y hemos conectado muy bien. Y se ve esa conexión en las letras que hemos escrito juntos.

- Él habla maravillas de usted...

- ¡Y yo de él! Nos queremos muchísimo, ha sido un año y pico muy intenso de colaboración con una conexión increíble.

- ¿Pero cómo han trabajado la composición, compone la melodía y luego se la presenta a Benjamín para trabajar juntos la letra?

- Sí, y eso para Benjamín era muy nuevo, porque él está más acostumbrado a escribir una letra a la que luego le ponen la música. Pero yo nunca lo hago así, primero creo las melodías como en un inglés inventado, porque necesito crear las melodías con libertad. Si empiezo por palabras concretas me tengo que ajustar a ellas y no estoy cómoda. Mi sistema es más laborioso, porque tienes que lograr que todo lo que quieres contar entre en las frases melódicas con sus acentos.

- ¿Compone con guitarra o con piano?

- Con guitarra, con piano y a veces con mi cabeza, simplemente, no necesito instrumentos. Cuando estoy en el proceso de composición no puedo dejar de pensar en ello, y muchas veces me vienen melodías a la cabeza, que voy trabajando con el tiempo y la libertad que necesito.

«En La Oreja de Van Gogh ya era compositora pero a las chicas solo se nos ve como cantantes»

«El disco es un estriptis emocional, está hecho desde la madurez y refleja cómo me siento»

- ¿Cree que a veces no se le considera suficientemente como compositora, solo como cantante?

- Siempre es más difícil para una mujer que te consideren como compositora. En La Oreja de Van Gogh ya componía y veinte años después todavía tengo que estar reivindicándolo. De un chico se da por hecho que puede componer sus canciones, a nosotras se nos ve exclusivamente como cantantes. Pero yo tengo una historia diferente. A veces duele un poco que no te reconozcan algo por lo que te dejas la vida.

- ¿La canción 'Nacidos para creer' quiere ser un himno de empoderamiento?

- Sí, desde el principio quisimos que fuera un himno con el que se pueda identificar mucha gente, porque ¿quién no se ha sentido así alguna vez? Es un ajuste de cuentas en dos direcciones, primero para dejar las cosas claras porque me apetecía hacerlo, no sé si es por haber superado los 40 años, o el momento por el que paso, pero me apetecía decir las cosas como son. Y por otra parte quería expresar eso de «los míos no bajan los brazos, los míos saltan cuando yo salto». Es un homenaje a todas las personas, que hay muchas afortunadamente, que han estado conmigo llueva o haga sol. Que es lo que verdaderamente importa.

«Me dolió que medios serios publicaran que me había transformado la cara, porque era falso»

- Quisiera que repasemos las primeras frases de la canción, porque cada una impacta. La primera: «Hay quien encuentra raro que a los 40 no esté casada».

- Es que una chica que a los 40 no se ha casado cuando menos es sospechosa. Pero si es un chico se le considera un 'soltero de oro' y le dicen «qué listo eres».

- ¿Sospechosa de qué?

- Es una cuestión de machismo, simplemente no se pueden creer que a los 40 no te hayas casado.

- ¿Porque automáticamente se considera que es una mujer inestable o que no se quiere comprometer?

- A mí me gusta comprometerme, pero la vida viene como viene, también yo estoy muy volcada en mi trabajo, y no es fácil. Cuando llegue la persona llegará. Cuando quiera casarme, me casaré. O a lo mejor no me caso nunca. Pero me casaré cuando lo sienta, no porque la sociedad me lo imponga.

- Otra frase: «Pocos me han desnudado, muchos me hacen la cama».

- Significa de nuevo que hay muchas más habladurías sobre las mujeres en ese aspecto. Y no estoy planteando una guerra de sexos, es una cuestión de verdad, de contar lo que ocurre, que los tópicos se repiten. Lo más importante es lo que digo en el estribillo: «¿A cuánto vendes tú la verdad?».

- ¿Siente que quieren aprovecharse de usted contando mentiras sobre su vida?

- No es una cuestión de aprovecharse, simplemente de hablar por hablar. Cuando hace dos meses salió como noticia en todos los medios, incluidos los supuestamente serios y sin contrastar nada, que me había transformado la cara, me dolió muchísimo. No se puede publicar una noticia que para empezar es falsa. Y darla justo unos días después del 8 de marzo, el Día de la Mujer, cuando los mismos medios publicaban una y otra vez que a las mujeres se nos tiene que valorar por nuestras capacidades y aptitudes, y no por nuestro físico. Todas nos manifestamos en favor de eso, porque queremos que nos valoren por nuestras capacidades y lo que hacemos, en mi caso compositora, músico y cantante con veinte años de carrera. Y me voy a unos premios, estreno con mucha ilusión esta canción, 'Nacidos para creer', y la noticia es que me he transformado la cara. Es bastante decepcionante, porque te das cuenta de que todo es mentira y que sigue imperando ese machismo. Lo que se demostró es que tenía razón al escribir esa letra en 'Nacidos para creer'. Yo solo salí al escenario y no siempre aciertas con el maquillaje, que te puede cambiar mucho la cara, aparte de que cuando estás cantando gesticulas. Me hacen una foto concreta y todo el mundo sale diciendo que me he transformado la cara, y encima con una foto al lado de hace quince años. A ver quién no cambia en quince años. Y nadie dice nada de lo que transmite ese single que presentaba. Sin embargo, luego el público se ha sentido muy identificado con lo que digo en la letra de la canción.

- En la portada de ese single aparecía con medias de rejilla, enseñando estilizadas piernas hasta la cintura y en actitud sexy.

- Esa foto la puedes tomar en dos direcciones. Hay gente que se fija de cintura para abajo, para dar caña, pero como vengo guerrera, prefiero que se fijen en la parte de arriba, que estoy con el dedo delante de la boca, no para decir que se calle nadie, sino que estoy pidiendo respeto hacia mi profesión. Porque llevo tres años dejándome la vida en un disco, y es un poco triste que solo se hable de esa parte de abajo.

- ¿Con esa foto también estaba diciendo 'muestro mi cuerpo y soy sexy si me da la gana', aparte de que reivindique que no se juzgue a las mujeres por su físico?

- Hombre, solo faltaba que no pudiera hacer una portada como quiera y ponerme lo que me dé la gana. Lo único que pido es respeto a mi persona y que no se den noticias que son inciertas. ¿Y si me hubiera cambiado la cara, qué? Lo primero, que lo hubiera reconocido, que no pasa nada. Pero también hubiera sido triste que hubieran hablado de eso y no de mi trabajo.

- Precisamente la siguiente frase de la canción es «otros juran que bebo y que en persona no valgo nada, que hace dos o tres tallas que no entro en mis vaqueros».

- Es que parece que si no cumples unos cánones no vales. Y nosotras estamos mucho más expuestas. Ha habido fases en que estaba más delgada y otras más gordita. Pero siempre he seguido siendo yo. A una mujer parece que no se le permite engordar. Y cuando adelgacé decían que tenía anorexia. Siempre es eso.

- Pues volvamos a la música y el disco. ¿Cómo lo definiría?

- Todo el disco es un estriptis emocional. Está hecho desde la madurez y refleja cómo me siento ahora. Quiero reflejar la verdad de mi vida. Se tocan muchos temas. 'Me equivoqué' reivindica que somos la consecuencia de nuestros errores siempre que hayamos aprendido de ellos. A mí lo de tropezar dos veces en la misma piedra se me queda corto. Podemos tropezar muchas más veces, pero podemos hacer una catarsis sobre eso. No sé si es bonito equivocarse, pero desde luego es ley de vida.

- ¿'Mi Buenos Aires' es un guiño a los seguidores de Latinoamérica?

- Sí, por el cariño que me dan. La compuse porque en la última etapa de la gira de 'Si Dios quiere yo también' hice muchos conciertos en el Cono Sur. Fue maravilloso y muy duro al mismo tiempo, aquello me hizo reencontrarme, buscar fuerzas en mí que creía olvidadas. A partir de ahí desplegué las alas.

- Esa canción tiene un toque rapero. ¿Quiere tocar ese mundo?

- No, cada canción surge en una dirección. He vuelto a tener como productor a Martin Terefe que es un genio, y me encanta porque grabamos todos los músicos a la vez, en directo, y nos vamos insuflando la energía entre todos y se crea algo mágico. 'Mi Buenos Aires' si tenía ese punto un poco rapeado en la voz y pensé que pedía también un toque electrónico. Pero vamos haciendo lo que pide cada canción.

- Las baladas como 'Vistas al mar' ¿son imprescindibles?

- Me gusta hacer de todo, 'Me equivoqué' es casi punk, y estas baladas me parecen maravillosas. Me gusta la variedad, como un viaje por diferentes estilos.

- Y luego está 'Revolución'. ¿Se considera una revolucionaria?

- Yo siempre he sido bastante revolucionaria. He hecho lo que me ha dado la gana. Pero esa canción habla de que no es lo mismo enamorarse a los veinte que a los cuarenta. Vas acumulando experiencia y cerrándote un poco, y parece que nunca vas a volver a esa sensación de enamoramiento. Cuando no lo esperas, aparece. Y te revoluciona.

- La verdad es que no tengo ni idea de cuál es su situación sentimental en este momento, no sé si puedo preguntar.

- Hablar de mi vida personal no me gusta mucho, pero tampoco tengo problema en decirte que en este momento no estoy con nadie. Estoy tan dedicada a 'Nacidos para creer' que no tendría ni tiempo. Si tuviera una relación se habría roto porque no podría dedicarle ni un minuto en este momento. Si algún día la tengo no tendré problema en decirlo. Otra cosa es que se quiera indagar mucho más, porque mi vida personal es eso, personal.

- ¿Pero le gustaría ser madre?

- Sí, esa es mi gran asignatura pendiente. Bueno, soy madre de discos, que cada uno es como un hijo. Pero sí tengo clavado lo de ser madre. Ahora la ciencia nos acompaña a las mujeres para ser madres a mayor edad, así que aún puedo conseguirlo. Cuando acabe con este disco igual la ciencia me acompaña, o quién sabe si en este tiempo puedo encontrar al padre de mi niño o niña.

- Y ahora empieza la gira.

- Sí, de momento en España y en julio empezaré en Latinoamérica. Volveré en agosto, tengo bastantes conciertos por aquí, y sobre todo el de Semana Grande en Donostia, que me hace una ilusión tremenda. Luego vendrá la gira de invierno y espero que dure mucho. Y después igual es el momento de ser madre.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos