Diario Vasco

«Erentxun vivió el éxito temprano en Duncan Dhu, pero supo reinventarse»

«Erentxun vivió el éxito temprano en Duncan Dhu, pero supo reinventarse»
  • La periodista cántabra Ana Lucas Ruiz edita 'Una cosa y la contraria', una detallada biografía de Mikel Erentxun, «artista que no ha sido reconocido como merece», afirma

Es veterana fan de Mikel Erentxun, pero ha querido escribir la biografía del músico con rigor profesional. La periodista cántabra Ana Lucas Ruiz, de 43 años, publica 'Una cosa y la contraria', un revelador paseo por la vida y obra del artista donostiarra. Lo edita por 'crowfunding' «porque quería liderar el proyecto y los seguidores de Mikel son tan fieles que en poco tiempo logré los fondos necesarios». Quien quiera acceder al libro puede conseguirlo en biografiamikelerentxun.es o las redes sociales relacionadas con ese perfil.

- ¿Cómo nació su relación con Mikel Erentxun?

- Soy fan de Duncan Dhu desde que tenía 14 años. Les descubrí con 'Cien gaviotas'. Cuando estaba en segundo de BUP alguien me dio el teléfono de Mikel, llamé desde el instituto y me atendió muy amablemente. Ese año, 1988, el grupo había sido el más vendedor del pop nacional. En el 90 vinieron a tocar a Santander y les conocí personalmente a ellos y a Iñigo Argomaniz. Desde entonces fui convirtiéndome en una fan con privilegios, y después llevé uno de sus club de fans. Vendía sus camisetas en los conciertos y me daban pase de 'backstage' para la gira. Viajaba para verlos a cualquier parte, a veces en el autobús del equipo, y siempre tuve en la cabeza escribir un libro. Ahora Erentxun es un personaje accesible, pero la época en la que los conocí eran prácticamente inalcanzables. En 2013, cuando volvió Duncan Dhu y Mikel tuvo el problema en el corazón, pensé que era el momento. Me atraía también plasmar su trayectoria profesional en papel porque me da la sensación de que le falta reconocimiento.

- ¿Cómo ordenó la información para la biografía?

- Primero recopilé el material que ya tenía guardado y luego recurrí a los testimonios. He hablado con más de 40 personas entre familia, músicos, técnicos, gente de su oficina de 'management', de su discográfica y amigos. Otros han declinado mi invitación a compartir sus recuerdos, pero muy pocos. Yo conocía la vida de Duncan Dhu y de Mikel y aún así me han sorprendido cosas, especialmente de sus inicios con los Hillbilly Cats y Los Aristogatos. Su amigo Mikel Arzallus me ayudó a recomponer el puzzle.

- ¿Colaboró el propio Erentxun?

- Mantuve una entrevista con Diego Vasallo y con Juanra Viles y después viajé a San Sebastian seis o siete veces para hablar con él. Mi principal preocupación era equilibrar la balanza entre la fan y la periodista, utilizar un tono correcto con el que contar lo bueno y lo no tan bueno. Mikel ha sido generoso no solo conmigo sino con el resto de sus seguidores, y reconoce errores, como por ejemplo dejar que otros músicos grabaran 'El grito del tiempo', o que en el disco 'Piedras' Diego y él no trabajaron juntos, o ponerse en el lugar de Juanra cuando salió del grupo, o dejar a un famoso productor plantado cuando ya iba a empezar a grabar uno de sus discos en solitario. Sus inicios me encantan: cantar a cambio de croquetas o viajar a Madrid con una sola cassette, inocencias que contrastan con lo rápido que llegó el éxito. Mikel ha leído el libro antes de que se editase.

- ¿Qué ha descubierto sobre la obra de Mikel que no sabía?

- Pues que había sido telonero de Mecano, con Los Aristogatos, en agosto del 82 en Anoeta. Tampoco sabía que se le pasó por la cabeza grabar un disco con Los Attractions y ponerse en el lugar en el que antes había estado Elvis Costello, como Mikel Erentxun y Los Attractions, o que Enrique Iglesias le pidió un tema. O que la sintonía de 'Los Serrano' es la canción más rentable de su trayectoria.

- ¿Y sobre la persona?

- Mikel es un trabajador nato, incombustible. Mantiene una pasión por lo que hace que, pasados los 50 años, y con 33 de carrera a sus espaldas, es inusual. Es capaz de hacer 600 kilómetros para cantar una canción o viajar a Latinoamérica para solo un concierto o dos. Ha sabido adaptarse a las circunstancias, a su paso de primera a tercera línea, y de giras como la última de Duncan Dhu a tocar para 50 personas en un bar. Él lo dice muchas veces: «Soy un yonki del escenario». Es una persona amable y educada, excesivamente tímido a veces, personaje que contrasta con el que se sube al escenario. Cuando era adolescente vestía de manera personal y no le importaba si los demás se reían o no; camisas rosas, cazadoras vaqueras con parches, botas camperas o la vespa rosa para ir al instituto. Ese lado de su personalidad, tan echado para adelante, contrastaba con un chaval introvertido y excelente estudiante.

- ¿Piensa que está suficientemente reconocido en la música?

- No. Ser el cantante de un grupo destacado, al que etiquetaron rápido como el chico atractivo que movía bien las caderas y hacía pop para niñas, ha pesado como una losa. Le vino bien su paso por el programa 'A mi manera' porque mucha gente ha empezado a verle con otros ojos. Sigue tratando de sorprender buscando caminos nuevos, reinventándose. Ni Diego ni él viven de las rentas, no quieren. Cada vez que sale Duncan Dhu hay versiones nuevas de los temas más conocidos. Hombres G, por ejemplo, siempre escogió el camino fácil; ellos, al contrario. Mikel es un gran compositor de música, y Vasallo siempre dice que podría ser un excelente crítico musical porque tiene una facilidad innata para diseccionar las canciones.

- Es curioso que Erentxun haya tenido esa capacidad de reinventarse.

- Cuando llegaron las vacas flacas tuvo que resetear y buscar caminos por los que continuar a sabiendas de que a veces sacrificaría ventas. Él creía que era necesario descender más rápido para buscar un nuevo punto de partida. Tiene poco de divo.

- ¿Mikel y Donostia?

- ¡No entiendo como Mikel o Duncan Dhu no tienen el Tambor de Oro! A muchos nos han transmitido la devoción por la ciudad. San Sebastián ha sido para Erentxun un escudo. Hace 25 años no podía dar dos pasos en ninguna ciudad sin que le parasen, pero cuando llegaba a su casa era uno más. Vivir aquí, con su familia siempre pendiente, ha sido decisivo. Y aunque cuando era pequeño decía ser del Sporting de Gijón, a partir de 1992 se hizo socio de la Real con el número de su padre y fiel txuri urdin.

UNA COSA Y LA CONTRARIA

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