Diario Vasco
La banda de Ziburu recoge en su música el legado de la new wave y el punk.
La banda de Ziburu recoge en su música el legado de la new wave y el punk. / J.A. ARETA GOÑI 'JUXE'

Jóvenes que miran hacia atrás solo para coger impulso

  • The Lookers. El trío veinteañero de Iparralde de rock y punk presenta mañana en Le Bukowski su primer larga duración

Irrumpieron hace tres años en el panorama pop rock guipuzcoano desde el otro lado de la muga con el ímpetu de quienes vienen dispuestos a comerse el mundo a los veinte años. Ellos al menos traían los cubiertos necesarios para hacerlo: canciones trepidantes y energía letal en la línea de los grupos de finales de los setenta que eclosionaron en torno a la new wave y el punk.

Tras dos EPs, The Lookers harán mañana en Donostia la puesta de largo oficial de su primer larga duración. De título homónimo, lo han grabado con el sello irundarra Bloody Mary. El guitarrista Mikel Toyos reconstruye la historia del grupo que completan Nicolas Caumont (voz y bajo) y Charlie Hollocou (batería). «Hace ocho años, cuando teníamos ambos 16, conocí a Nico, el bajista cantante y montamos un grupo de versiones de los Heartbreakers, los Ramones y los Clash con otro amigo mío. Empezamos a escribir nuestros primeros temas en 2012. Mi amigo lo dejó, entró otro batería y cuando se volvió a su ciudad natal, entró Charlie a la batería y se asentó la formación actual».

En enero de 2013 trataron de publicar su primer larga duración pero el proyecto se frustró por el grado de autoexigencia autoimpuesto de la banda. «Grabamos unos trece temas pero no nos gustó nada el resultado. Simplemente nos dimos cuenta de que las canciones no estaban 'buenas', era mejor dejar lo salvable gratis en internet, escribir más temas y mejorar. Aprendimos con el tiempo a cuidar más nuestro sonido, que fuera más limpio, no fijarse solo en la 'caña' sino también en las melodías y en la forma de poder cantar los tres a la vez».

Es entonces cuando conocieron y contactaron con Juancar, capo de la tienda de discos irunesa. Tras hacerle llegar una maqueta, les graba su segundo EP, 'Never had control', y comienzan sonar a este lado de la muga. Su debut en formato elepé incluye once temas producidos, como los 10 pulgadas anteriores, por el galo Ives Grimonprez.

Grabación accidentada

La grabación no ha estado exenta de contratiempos. En octubre de 2015, habiéndose desplazado ya hasta Saint Etienne donde Grimonprez tiene su estudio casero, les llama porque la instalación ha reventado por una sobrecarga de tensión. En el segundo intento, en enero pasado, tienen que irse al estudio de un amigo. Más tarde, Grimonprez cambió el software de su equipo y perdieron las pistas separadas de los instrumentos en plena mezcla. «Por lo menos teníamos ya un master decente. Trabajando los temas en esos tiempos muertos nos dimos cuenta de que si todo hubiera ido bien en esta tentativa, seguramente hubiéramos cometido los mismos fallos que en 2013».

Respecto a las comparaciones con bandas como The Jam, Paul Collins Beat o Undertones, en las que se les tilda de revivalistas, el grupo lo niega tajantemente. «Las comparaciones son inevitables porque creo que en el rock no vamos a tener más movimientos novedosos. Pero creo que mezclando las influencias, sin encerrarse en un estilo en concreto y buscando experimentar, se puede conseguir algo fresco y original, que es donde intentamos llegar y es lo más difícil».

Respecto a la energía y la intensidad de sus directos, Toyos no tiene inconveniente en asociar su estado musical actual a su juventud y ligarlo al espíritu de los primeros años. «No me veo haciendo lo mismo con 50 años. Mira a un grupo como Pretty Things, que me encantan por cierto. Siguen haciendo lo que hacían de jóvenes, queda la nostalgia y está todo bien tocado, pero creo que les falta la arrogancia y la magia de los 60s/70s», concluye.

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