Diario Vasco

La EGO pone sonido a Harold Lloyd

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Diego Aragón, Joaquín Marco, Asier Urreta y Noél Doblas, arriba; Ainhoa Garayar e Iñigo Setuaín, debajo, músicos de la EGO. / FÉLIX MORQUECHO

  • El Victoria Eugenia acoge mañana el concierto de invierno de la Joven Orquesta de Euskadi

  • La orquesta comienza una gira por las tres capitales vascas en la que pondrá banda sonora a la película muda 'El hombre mosca'

El Complejo Educativo de Eibar, recinto donde se localizaba la antigua Universidad Laboral, ha sonado durante la última semana a la sinfonía que Carl Davis compuso en los 80 para la película muda 'El hombre mosca' protagonizada por Harold Lloyd, el artista que junto a Charles Chaplin y Buster Keaton constituyó el trío culmen del cine cómico norteamericano en blanco y negro. La Joven Orquesta de Euskal Herria (EGO), creada en 1997, ha escogido este célebre filme de los felices años veinte para poner la banda sonora en directo en su campaña de invierno que les llevará a actuar mañana, pasado y el jueves por los teatros Victoria Eugenia, Principal y el Palacio Euskalduna, de San Sebastián, Vitoria y Bilbao.

Tras la gran acogida que tuvo el pasado enero la interpretación que realizaron de otra película muda, 'Luces de ciudad', de Charles Chaplin, la joven formación vuelve a apostar por otra cinta de las mismas características, y con la que pretenden difundir la música sinfónica de una forma atractiva, abierta a todo tipo de públicos.

«Un concierto sinfónico es para la gente que le gusta la orquesta, asidua a las grandes orquestas de aquí. Este concierto es un abanico de posibilidades donde se apunta la gente del teatro, del cine, la gente de toda la cultura en general», reivindica el director de la agrupación, el donostiarra Juan José Ocón. «Creo que es super interesante para que las orquestas profesionales empiecen a pensar en programas como éste, que abren posibilidades no solo para la gente de la música».

80 sincronías

«Lo que pasa es que hay que currarlo mucho», avisa Ocón, que desde el año 2000 ejerce como Director Artístico Titular de la EGO. «No es preparar una sinfonía que más o menos cada uno en su casa lo trabaja con un estilo». En este caso «de repente le dices al clarinete que haga lo que desde los conservatorios les dicen que no hagan nunca», reconoce. «Si te quieres ir a 1950 y que la gente reaccione y reconozca el sonido a antiguo de las películas mudas en blanco y negro., la intención es que vayan a un concierto y que piensen que están como hace sesenta años. Ese tipo de sonido ya se está perdiendo».

No se trata de un concierto al uso, ya que los músicos no se reducen a seguir una partitura. A lo largo de los 73 minutos que dura el largometraje hay 80 sincronías, lo que no permite ningún momento de despiste, porque el sonido tiene que cuadrar con la imagen de manera perfecta. No hay margen de error. Tiene que existir una simbiosis perfecta entre sonido e imagen. «El profesor de violín que llevamos trayendo desde hace diez años dice que esto es mucho mejor que hacer cualquier cosa. Este tipo de estímulo es muy interesante para los jóvenes. Y para mí como director también. Tienes una presión enorme porque llevas tocando 53 minutos y tienes que interpretar un estornudo que está en un milisegundo y si te sale a los cinco segundos es un horror. Hay que intentar clavarlo».

Este no es el único valor diferencial que tiene este tipo de audición con otras más usuales. «Como práctica orquestal es también muy interesante porque tenemos instrumentos que tienen muy pocas posibilidades de tocar en una orquesta como el saxofón y cuando en el día de mañana, ojalá, cuando se presenten a una orquesta puedan tocar y decir que ya han tocado en esas condiciones». Además del saxofón, la agrupación también cuenta con otro instrumento muy poco dado a verse por estos lugares: el banjo. La necesidad de recrear una música que recuerda a charleston ha hecho posible la presencia por primera vez de este instrumento en la EGO.

Ensayos, mañana y tarde

A falta de un solo día para que los 52 músicos de la EGO comiencen su gira de tres días por las tres capitales vascas, y tras pasar el fin de semana de Nochevieja y Año Nuevo en sus casas -los intérpretes son de Euskadi y alrededores-, vivirán hoy la última jornada de preparativos antes de subirse a los escenarios. Desde que llegaran a la localidad eibarresa el lunes pasado para arrancar los ensayos, que han transcurrido diariamente y en doble sesión, cuatro horas por la mañana y las mismas por la tarde, los instrumentos se encuentran ya afinados para alcanzar las notas.

El profesorado con el que han compartido la semana de pruebas también ha ayudado al buen desarrollo de la misma. Catalin Bucataru (Musikene), Gabriel León (Orquesta Sinfónica Bilbao), Didier Bousquet (Orquesta Sinfónica Euskadi), Roberto Pacheco (Escuela de Música de Hernani) y Jorge Pacheco (Conservatorio Escudero) se han desvivido por que los músicos lograran la perfección y deleiten al público que asista a sus actuaciones.

«Las entradas para el concierto de Charles Chaplin se acabaron dos meses antes, la gente ya está super atenta. En la primera semana vuelan», avisa Ocón. Esta vez Harold Lloyd tendrá el honor de que la EGO ponga la banda sonora, mientras cuelga de las agujas del reloj en lo alto de un edificio.

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