«Sólo cuando leí las obras de Lorca, comprendí que tenía una voz»

Leonard Cohen, en Granada./
Leonard Cohen, en Granada.

En su discurso de aceptación del premio Príncipe de Asturias de las Letras, Leonard Cohen reconoció la gran influencia del poeta granadino en su obra

REDACCIÓN

La muerte de Leonard Cohen a los 82 años ha sumido al mundo de la música en el más profundo luto. Y también al de la poesía. El artista recogió en 2011 el premio Príncipe de Asturias de las Letras y en su discurso de agradecimiento destacó a la influencia española presente en su obra, sobre todo de Federico García Lorca.

Este es el discurso íntegro:

"La poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. Así que me siento como un charlatán al aceptar un premio por una actividad que yo no controlo. Es decir, si supiera de dónde vienen las buenas canciones, me iría allí más a menudo".

"Mientras hacía el equipaje, cogí mi guitarra. Tengo una guitarra Conde que está hecha en el gran taller de la calle Gravina 7, en España. Es un instrumento que adquirí hace más de 40 años. La saqué de la caja, la alcé, y era como si estuviera llena de helio, era muy ligera. Y me la acerqué a la cara, miré de cerca el rosetón, tan bellamente diseñado, y aspiré la fragancia de la madera viva. Ya saben que la madera nunca llega a morir. Y olí la fragancia del cedro, tan fresco como si fuera el primer día, cuando la compré. Y una voz parecía decirme: Eres un hombre viejo y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a la tierra de donde surgió esta fragancia. Así que vengo hoy, aquí, esta noche, a agradecer a la tierra y al alma de este pueblo que me ha dado tanto. Porque sé que un hombre no es un carnet de identidad y un país no es solo la calificación de su deuda".

El artista que se inspiró en García Lorca y Granada

Leonard Cohen, Premio Príncipe de Asturias y artista polifacético e incomensurable, nos ha dejado. Su corazón ha dejado de latir a los 82 años, aunque su huella no desaparecerá tan fácilmente.

Leonard Cohen puede ser considerado un granadino ilustre, ya que era un enamorado del alma granadina, concretamente de Federico García Lorca. Desde joven ya le cautivó su poesía en su Montreal natal, donde aquirió 'El diván del Tamarit'.

En 1986, Cohen visitó Granada y quedó maravillado por la ciudad y estuvo también en la casa del poeta en Fuente Vaqueros. Cuentan que se arrodilló delante de una foto del poeta y practicó yoga.

Cohen grabó en Granada Take This Waltz, tema que formaba parte de Poetas en Nueva York, un tríbuto a García Lorca. Su pasión por Granada y por Lorca también lo llevó a mantener una estrecha relación con Enrique Morente, y su traductor en España fue el impulsor de Omega, el disco de Morente y Lagartija Nick que no puso ajustarse a ningún molde.

El cantautor canadiense se despidió de Granada sin saberlo en 2009, tras un concierto en Atarfe, aunque en la memoria de la ciudad quedará para siempre, hilvanado a la figura de Federico García Lorca, el poeta que le dió sentido a su obra.

"Puedo decir que cuando era joven, un adolescente, y buscaba una voz en mí, estudié a los poetas ingleses y conocí bien su obra y copié sus estilos, pero no encontraba mi voz. Solamente cuando leí, aunque traducidas, las obras de Federico García Lorca, comprendí que tenía una voz. No es que haya copiado su voz, yo no me atrevería a hacer eso. Pero me dio permiso para encontrar una voz, para ubicar una voz, es decir, para ubicar el yo, un yo que no está del todo terminado, que lucha por su propia existencia".

"Un día, a principios de los 60, estaba de visita en casa de mi madre en Montreal. Su casa está junto a un parque y en el parque hay una pista de tenis y allí va mucha gente a ver a los jóvenes tenistas disfrutar de su deporte. Fui a ese parque, que conocía de mi infancia, y había un joven tocando la guitarra. Tocaba una guitarra flamenca y estaba rodeado de dos o tres chicas y chicos que le escuchaban. Y me encantó cómo tocaba. Había algo en su manera de tocar que me cautivó. Yo quería tocar así y sabía que nunca sería capaz. Así que me senté allí un rato con los que le escuchaban y cuando se hizo un silencio, un silencio apropiado, le pregunté si me daría clases de guitarra. Era un joven de España, y solo podíamos entendernos en un poquito de francés, él no hablaba inglés. Y accedió a darme clases de guitarra".

"Volvió al día siguiente, me puso las manos en la guitarra, la colocó en mi regazo, de manera adecuada, y empecé otra vez con esos seis acordes una progresión de seis acordes en la que se basan muchas canciones flamencas. Lo hice un poco mejor ese día. Al tercer día la cosa, de alguna, manera mejoró [...] Al día siguiente no vino, él no vino. Yo tenía el número de la pensión en la que se hospedaba en Montreal. Llamé por teléfono para ver por qué no había venido a la cita y me dijeron que se había quitado la vida, que se había suicidado".

"Ahora desvelo algo que nunca había contado en público. Esos seis acordes, esa pauta de sonido de la guitarra han sido la base de todas mis canciones y de toda mi música. Y ahora podrán comenzar a entender las dimensiones de mi gratitud a este país. Todo lo que han encontrado de bueno en mi trabajo, en mi obra, viene de este lugar. Todo lo que ustedes han encontrado de bueno en mis canciones y en mi poesía está inspirado por esta tierra. Y, por tanto, les agradezco enormemente esta cálida hospitalidad que han mostrado a mi obra, porque es realmente suya, y ustedes me han permitido añadir mi firma al final de la página".

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