Diario Vasco

Oriol Roch: «La Sinfónica de Euskadi es una orquesta dura en sentido positivo»

El director general de la Sinfónica de Euskadi, Oriol Roch, en el auditorio de la orquesta en Miramón.
El director general de la Sinfónica de Euskadi, Oriol Roch, en el auditorio de la orquesta en Miramón. / JOSÉ IGNACIO UNANUE
  • Oriol Roch, director de la OSE, Grandes solistas y nuevo repertorio definen la temporada de abono que mañana arranca en San Sebastián

El pasado mes de agosto se cumplieron dos años del nombramiento de Oriol Roch (Barcelona, 1964) como director general de la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Hemos aprovechado el arranque de la nueva temporada de abono en Donostia para hablar de programación, de su labor como principal responsable de la agrupación y para hacer balance de su gestión en este tiempo.

- ¿Cómo definiría la temporada de abono de la OSE que arranca mañana en San Sebastián?

- En líneas generales, yo destacaría la presentación de grandes solistas y de nuevo repertorio. Para definir esta temporada utilizaría dos palabras: emoción y pasión.

-¿Los once conciertos que conforman la temporada comparten esta definición?

- A mí me es imposible destacar un solo concierto. El primero de la temporada, que hicimos el lunes en Vitoria, el martes en Pamplona y ayer en Bilbao, va a dar la oportunidad de escuchar por primera vez en abono una obra tan popular como es 'Carmina Burana'. Y me gustaría explicar algo respecto a mi labor en la orquesta. Mi obligación no es programar lo que a mí me gusta, sino lo que considero que debo programar. En este caso, me di cuenta de que a pesar de ser una obra muy programada, la orquesta nunca la había hecho en su temporada de abono.

-¿Es labor suya ocuparse de la programación?

- Sí, en coordinación con el director titular. Pero no podemos olvidar que nosotros ofrecemos un producto cultural que algunos consumen desde la perspectiva propia del ocio pero que debe ir más allá. Mi obligación es contribuir al desarrollo no sólo cultural, sino también intelectual de una sociedad, la vasca.

- ¿A qué se refiere exactamente?

- Nosotros ofrecemos un producto, al igual que otras propuestas que se hacen en las salas en las que actuamos, y tenemos que estar atentos para competir en un mercado. Pero somos una orquesta de país y la sociedad nos conoce desde hace tiempo. Por eso, tiene que haber una justa presentación de obras que el público no conoce, como las del compositor japonés Toshio Hosokawa esta temporada, junto a otras que se repiten cada cierto tiempo, como la 'Cuarta 'de Tchaikovsky, a la vez que luchamos por tener a Pinchas Zukerman o a Enrico Dindo en nuestra temporada, ambos primeras figuras.

- Ha nombrado a dos estrellas, algo de lo que careció la anterior temporada de abono de la OSE...

- La temporada pasada algunos se sorprendieron porque los solistas no eran muy conocidos, pero para mí, por ejemplo, Alban Gerhardt es el mejor violonchelista que hay en la actualidad, por encima de Johannes Moser, que es mucho más conocido. El hecho de que la gente no conozca a un solista me da más motivos para estar satisfecho por su contratación. Por supuesto, la contratación de solistas se hace en colaboración con el director titular. Cada uno hace sus propuestas, y también en cuanto a repertorio. Por ejemplo, a Jun Märkl no se le va a ocurrir hacer 'Gernika' de Escudero en el aniversario del bombardeo, eso surge de mí, pero de la misma manera él tiene otras referencias y podemos coincidir. Por ejemplo, es la segunda vez que Hosokawa visita el Estado español y la primera vez lo contraté yo en Galicia. Märkl no se atrevía a proponer que una orquesta vasca hiciera su música y por una casualidad de la vida yo lo conocía, por lo que me pareció una idea genial. En resumen, la idea es combinar las dos cosas: música vasca y música internacional; estrellas y grandes solistas; obras nuevas y obras de repertorio.

- ¿En qué medida interviene como director general en la programación?

- Desde el principio se establecen una serie de directores invitados que se pueden considerar interesantes y a partir de ahí se priorizan, se ve su disponibilidad y se empieza a hablar y a trabajar con estos directores. Por ejemplo, esta temporada vuelve Hans Graf, que fue titular de la orquesta y en ello estuvimos de acuerdo tanto Märkl como yo. La propuesta partió de él, me pareció bien y comenzamos a hablar del repertorio con Graf, con quien enseguida estuvimos de acuerdo. En el caso de los programas que dirige Märkl, obviamente, las obras las propone él y solo no se acometen si conllevan un gasto difícil de sostener. El principal director invitado Andrey Boreyko, por su parte, hace sus propuestas y las contrasta con Märkl, que da su opinión sobre ello. A veces es una conversación a tres bandas entre el director general, el titular y el invitado.

- Tras la noticia de que Jun Märkl no continuará como director titular, ¿cómo es la relación con él?

- Es buena. Otra cosa, que es pública, es que él quería continuar, pero ha cumplido su contrato, que era de tres temporadas, y yo le comuniqué que mi perfil de candidato con el que quiero trabajar en un futuro no es el suyo. Esto no colisiona con el hecho de que me parezca una buena decisión que haya estado tres temporadas al frente de la orquesta. Pero yo ahora quiero un perfil distinto.

- ¿Y lo tiene?

- Es algo sobre lo que estamos trabajando, pero aún no podemos hablar de ello.

- ¿Ha dejado Jun Märkl diseñada la temporada 2017/18?

- No, y de hecho vamos a tener que trabajar deprisa. Por ahora ya tenemos una estructura de fechas, pero mi intención es también trabajar deprisa con el consejo de administración de la orquesta y el futuro equipo de Gobierno que se incorpore para que en la temporada 17/18 haya un nuevo director titular.

- ¿Hasta qué punto es importante para usted que la Orquesta Sinfónica de Euskadi tenga un nuevo director titular?

- Para mí es fundamental por muchos motivos. Es cierto que una orquesta puede funcionar sin director titular y hacer una temporada exitosa, pero el director titular tiene una función muy importante, que es conseguir la consolidación interna, que todas las personas perciban que hay alguien que tiene claro el camino a seguir, que hay un liderazgo de una persona que tiene una gran conexión con el director general, con el que forma un binomio importante. Igual que el director titular necesita de un director general que canalice esas necesidades generales de la orquesta, el general necesita de ese titular que dé consistencia a esas decisiones.

- Lleva algo más de dos años como principal responsable de la OSE. ¿Qué balance hace de su gestión?

- Muy positivo. He encontrado una orquesta mucho mejor de lo que esperaba. Creo que es una de las grandes orquestas del Estado, aunque también es verdad que hay muchísimo trabajo por hacer.

- ¿Se están cumpliendo los objetivos que se marcó cuando le nombraron director general?

- Evidentemente, en aquel momento yo tenía unos objetivos, pero en cuanto a los tiempos de su implantación, creo que hay que ir con mentalidad de que esto es una carrera de fondo. Cuando nada más nombrarme me entrevistaron, yo dije que no suelo especular. He estado en Barcelona y Galicia diez y ocho años respectivamente porque yo trabajo con mentalidad de largo recorrido. Este trabajo es como subir un puerto de montaña largo y empinado. Si no pensara esto, no estaría estudiando euskera, y es una prueba de que tengo ganas de implicarme. Mi función y la de todos es pensar en el aquí y ahora para no agobiarnos, pero no podemos olvidar que este trabajo es a medio y largo plazo en dos vías.

- ¿Cuáles son esas vías?

- La primera es interna. Hay que establecer modelos de relación interpersonal basados en la confianza y el trabajo en equipo, pero también con unas reglas de juego claras. En este sentido, mi responsabilidad ha sido dar herramientas, porque un jefe es un administrador de recursos. Creo en el trabajo en equipo en el que cada uno puede aportar lo mejor de sí mismo y en el respeto. Para mí lo más importante es la orquesta, el colectivo, y hay que defenderlo. Por eso necesitamos un buen director titular que construya sonido, pero sin olvidar que el equipo es lo importante. Y aquí hay mucho trabajo, como el de discusión del convenio colectivo, que quedó parado con una prórroga pactada. Mi intención es racionalizar el funcionamiento de la orquesta para que el ambiente sea mejor y más fácil: cubrir las plazas vacantes con la cadencia que pueda pactar con el consejo de administración y de acuerdo a la ley.

- ¿Y la otra vía que citaba?

- Es externa y tiene que ver con el ciclo de abono, el apartado formativo, el educativo, el social y la presencia internacional de la orquesta. En el apartado educativo tenemos un departamento, de la temporada de abono ya hemos hablado y en lo formativo me refiero a mi magnífica relación con Musikene o a mi disposición para las relaciones con la EGO. En cuanto a la presencia internacional, es en este aspecto en el que más hay que pensar en una carrera de fondo. En la actualidad la orquesta no dispone de posibilidades económicas para viajar dos semanas a un país americano. En el pasado se podía hacer, yo también lo viví en las orquestas en las que estuve, pero con la situación actual de las administraciones públicas no es posible. No obstante, estamos trabajando varias opciones internacionales.

- Habla de una carrera de fondo, pero a corto y medio plazo, ¿qué objetivos se marca?

- Encontrar un buen director titular, claro, que es en lo que llevo trabajando desde hace tiempo.

- ¿Diría que en estos dos años su labor se ha notado en algo?

- Es difícil contestar a lo que pueden ver los demás. Yo me he volcado en el ciclo de abono, en trabajar estrechamente con el departamento de cultura, con la consejera y el viceconsejero, con los que hemos establecido un marco de interrelación económica que garantiza una estabilidad en la orquesta y un horizonte de crecimiento, aunque sea leve. He pasado de nueve a once programas de abono, que es algo que yo consideraba importante, marcar músculo en el abono y recoger el testigo de los puntos fuertes que tiene la orquesta y que he mantenido, como el número de abonados. Yo, por ejemplo, también he querido abordar grabaciones, pero no sólo de música vasca. Considero que hemos crecido en la interrelación con los diferentes agentes, tenemos una relación estrecha con el festival de Bilbao Musika Música, la Orquesta Sinfónica de Navarra, estamos implicados en Musikene, tenemos ganas de hacer cosas en el Arriaga y creo que tenemos mayor presencia en Bilbao. Internamente, seguiré trabajando con tiento en la cobertura de plazas y en tres años estaremos con más fortaleza musical en la orquesta. La Orquesta Sinfónica de Euskadi es una orquesta dura en el sentido positivo de la palabra. Es la orquesta que más trabaja.

- ¿Se ve de director general de la OSE muchos años?

- Como he dicho antes, no tengo una actitud especulativa y no puedo imaginar mi labor aquí pensando en una finalización. Mi deseo es que sea de largo recorrido. Creo que es mi obligación pensar una orquesta a diez años vista y aquí hay ciertas cosas que consolidar, como la mejora sustancial del presupuesto de la orquesta. Mi deseo sería, evidentemente, que el Gobierno Vasco en el futuro pueda tener una respuesta positiva, pero sobre todo, quiero hacer un llamamiento a una gran diferenciación de la sociedad vasca respecto a España y Europa, como es la presencia y el apoyo de empresas a este gran proyecto de país. Ya hay muchas que nos apoyan y estamos muy agradecidos.

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