'La Ribot': «Somos mujeres con carrera y con poder sobre el escenario y a nuestra edad»

La Ribot, afincada en Ginebra, sostiene que la gestión cultural en España «es un desastre»./MARC COUDRAIS
La Ribot, afincada en Ginebra, sostiene que la gestión cultural en España «es un desastre». / MARC COUDRAIS

La coreógrafa y bailarina, premio Nacional de la Danza, ya actuó en el escenario donostiarra en 1987 'La Ribot'. Retorna hoy al Victoria Eugenia, con un «dúo burlesco», junto a Mathilde Monnier

IRATXE DE ARANTZIBIASAN SEBASTIÁN.

Concentración y poder es la definición de la danza que ofrece María José Ribot (Madrid, 1962), conocida artísticamente como 'La Ribot'. Afincada en la localidad suiza de Ginebra hace tres lustros, la coreógrafa, bailarina e inquieta artista que se mueve también por los terrenos de la realización y del vídeo, vuelve hoy al Victoria Eugenia, junto a la francesa Mathilde Monnier (Mulhouse, 1959), directora del Centro Nacional de Danza de Pantin, gracias al «dúo burlesco» que conforman en 'Gustavia'.

- Su relación con San Sebastián arranca en los 80, ¿cómo afronta esta actuación?

Intérpretes
Mathilde Monnier & La Ribot.
Programa
'Gustavia'..
Lugar y fecha
Teatro Victoria Eugenia, hoy, a las 20,00 horas.
Precios
8-22 euros.

- Estoy muy contenta por volver al Victoria Eugenia, además con 'Gustavia' que es una de mis piezas favoritas. Qué teatro tan bonito. La primera vez que actué ahí fue en el 87, junto a Blanca Calvo, con mi primera compañía, Bocanada, en el Maiatza Dantzan.

«No hay voluntad para que los artistas nos desarrollemos como en Europa» «Las piezas que aguantan el paso del tiempo es porque están hechas con inteligencia»«Esta es una pieza muy teatral y con códigos del burlesco clásico, está siempre viva y abierta»

- ¿De qué trata 'Gustavia'?

- Es un dúo muy cómico, pero también tiene su punto trágico. Hablamos mucho de la mujer como un ser múltiple e inmenso que tiene todas las formas y posibilidades de existencia. Desde el punto de vista del espectador, creo que es importante seguir hablando de la mujer, pero también ver a dos mujeres maduras encima del escenario, que siguen luchando, actuando y hablando.

- Entonces, la pieza es ¿femenina o feminista?

- Femenino no es la definición; en todo caso, feminista. Reivindicativo y políticamente comprometida con un pensamiento feminista. Mathilde y yo somos feministas de toda la vida. 'Gustavia' aporta su granito de arena a una reivindicación feminista por el hecho de existir como mujeres con carrera y poder, sobre el escenario y encima con nuestra edad. Hay un ejercicio de libertad, de independencia y de autonomía fuerte por nuestra parte.

- La otra mitad de 'Gustavia' es Mathilde Monnier.

- Conocí a Mathilde en los 80, cuando Madrid era una ciudad europea, es decir, cuando había festivales de teatro, de danza, de otoño...y parecía que habíamos entrado en la modernidad europea. El arte es una cosa de relaciones y su mánager organizaba cenas para que nos conociéramos las compañías francesas y españolas. En 1999 Mathilde me propuso en el festival de Montpellier hacer algo juntas y hasta 2008 no pudimos hacerlo.

- Físicamente se han mimetizado hasta el punto de parecer la misma.

- Nos hemos aprovechado de ello. Por eso, el título es sólo un nombre de una mujer, como si tuviera dos cabezas y cuatro piernas y brazos. Luego nos enteramos de que era la capital de una isla del Caribe, pero jugamos con dos nombres de 'The Clowns' de Federico Fellini. Gustavia puede ser una siamesa o unas gemelas extrañas e incluso en algunas escenas no se sabe quién es quién.

- ¿Se trata de una obra multidisciplinar?

- Me parece una pieza muy teatral, porque hay un juego muy fuerte de actrices y de representación de roles. Pero también es una pieza muy de danza, porque tiene toda la sabiduría y el conocimiento del cuerpo y de la danza, su calidad y profundidad de lenguaje. Se representa en una caja negra de telones negros del teatro clásico, distribuidos por todas partes. Interpretamos las partes de texto en francés o inglés, según el lugar. Se ensaya muy poco para no quedarnos sin ideas y sin energía. Debemos concentrarnos y lanzarnos a la piscina en el momento. Es un espectáculo para todos los públicos, que está a medio camino entre la danza y el teatro, entre lo cómico y lo tráfico, y un poco surrealista, pero, sobre todo, muy divertido.

- 'Gustavia' se estrenó en 2008, ¿cómo ha resistido el paso del tiempo?

- Ha ido evolucionando con nosotras. Todas las piezas que maduran y aguantan el paso del tiempo, es porque están hechas con inteligencia. El arte vivo tiene que hacerse de forma que no esté fijado para que pueda evolucionar. Aunque 'Gustavia' es una pieza muy teatral y con códigos del burlesco clásico, está siempre viva y abierta. Llevamos más de cien actuaciones y la pieza cambia al igual que nosotras cambiamos en la vida.

- Con el Premio Nacional de Danza (2000) y la Medalla de las Bellas Artes (2016), ¿se siente reconocida en su país?

- Sí. En el caso español no me importa cómo estoy yo reconocida. A mí lo que me gustaría es poder vivir ahí. El problema español es que no hay continuidad, no hay voluntad política para que los artistas nos desarrollemos de verdad como puede haber en Europa desde hace tantos años. Entre problemas de dinero, problemas de gestión cultural, problemas de reconocimiento de los artistas, problemas sociales, al final, es un desastre. Me gustaría que las artes y la cultura estuvieran muchísimo más sujetadas por el Estado español y sus diferentes autonomías. Ginebra me apoya mucho.

- Comenzó estudiando ballet y hoy día es un icono de la vanguardia, ¿cómo fue su evolución?

- Es una consecuencia normal de una cabeza contemporánea que tienda al pensamiento actual. Me interesa más buscar lenguajes nuevos o investigar por dónde puedo estirar valores de las artes, de la mujer o del cuerpo, que los valores más clásicos que han fundamentado la danza o las artes en general. Todas las artes tienen una enorme unión en el sentido de que todas pueden cuestionar la vida, la sociedad, el uso de los códigos.

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