Una mirada «picante y violenta» a las viejas guerras vascas de banderizos

Autorretrato de Ricardo Baroja, «el ojo más triste de la historia del arte». /
Autorretrato de Ricardo Baroja, «el ojo más triste de la historia del arte».

La editorial Caro Raggio recupera la divertida novela que Ricardo Baroja escribió en su refugio de Itzea en 1939, «ya viejo, abandonado, tuerto y sin un duro»

MITXEL EZQUIAGA SAN SEBASTIÁN.

Es una historia de guerra, pero divertida: «una novela tragicómica, a ratos burlona y picante, a ratos violenta y cruel, de la que se desprende también la idea de que los problemas de Vasconia no son de ahora y quizás proceden de varios siglos atrás, porque la barbarie y la violencia ya estaban presentes en aquellos tiempos lejanos».

Pío Caro-Baroja Jaureguialzo, el hombre que heredó de su padre la responsabilidad de la editorial familiar Caro Raggio, resume así 'Bienandanzas y fortunas', la novela que escribió Ricardo Baroja en su refugio de Itzea en los años de la guerra civil y que ahora se recupera. Baroja se inspiró en otras guerras pasadas: las batallas entre oñacinos y gamboínos que se sucedieron en territorio vasco al final de la Edad Media. Y el resultado fue este libro extraño donde quedan patentes los desastres de la violencia pero también un particular humor que bien podría resumirse en el término «barojiano» si la palabra no hubiese sido tan manoseada.

El libro se publica con el prólogo que Pío Caro-Baroja padre escribió en 2013. Ahí recuerda cómo su tío Ricardo escribió esta novela «ya viejo, tuerto, abandonado y sin un duro» en los años de la guerra civil española. «Ricardo no paraba de escribir durante el invierno junto al fuego de Itzea y de pintar los veranos, para ir tirando y capear el temporal del momento».

El libro se publicó en 1939, con el referente lejano de las 'Bienandanzas e Fortunas' que había escrito a finales del siglo XV el banderizo oñacino Lope García de Salazar. Ricardo Baroja sitúa su mirada divertida en el País Vasco de los años de la Edad Media.

Un polifacético de película

Y se trata de una mirada extraña porque cuando escribió el libro Ricardo Baroja ya solo veía, y mal, por un ojo. La publicación de esta novela sirve para recuperar una vez más la personalidad de un tipo especial, a veces oculto por la poderosa presencia de su hermano Pío Baroja. El polifacético Ricardo fue pintor, grabador, aguafuertista, actor, inventor y escritor. En 1931 perdió un ojo en un accidente de coche al volver de un mitin en favor de al República. Desde esa fecha no pudo volver a ejercer como grabador «y su pincelada como pintor será más ancha, suelta y roja», según su sobrino Pío Caro-Baroja.

Anarquista primero, comunista después, Ricardo Baroja estudió ruso para divulgar los trabajos de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética y trabajó como actor en París en el filme «Al Hollywood madrileño».

Él sí fue un personaje de película que fue un personaje de película que, ya desencantado, se refugió en Itzea en los años más duros de la Guerra Civil. Es curioso que a su hermano Pío le detuvo una columna de requetés en Santesteban y tuvo que marcharse a Francia, mientras Ricardo, mucho más comprometido, pudo quedarse en casa. Ahí escribiría varios libros, entre los que figuran estas 'Bienandanzas y fortunas' basadas en las escritas cuatro siglos atrás por el oñacino Lope García de Salazar y que tienen en común «el humor socarrón, a pesar de las barbaridades que narra», en palabras de Pío Caro-Baroja padre. Escrito «con forma llana, con palabras y giros del hablar beratarra», este volumen recupera un tiempo y a un escritor. Este Ricardo Baroja que falleció en Itzea en 1953 y cuya imagen pasó a la historia con el autorretrato que ilustra esta página, «el ojo más triste de la historia del arte», según solía repetir su sobrino Pío. Ricardo Baroja vuelve a las librerías.

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