La memoria popular habla de una persona desdichada

Miguel Joaquín Eleicegui Arteaga, más conocido por el sobrenombre del Gigante de Altzo (1818-1861), fue un personaje muy popular en su época. Padecía la enfermedad de acromegalia, lo que le hizo crecer indefinidamente hasta su muerte. Llegó a medir 2,42 m de alto.

José Antonio Arzadun, de Lekunberri, montó una sociedad financiera con el fin de mostrar a Miguel Joaquín de un lado para otro. Cuando contaba con 29 años visitó Portugal y Francia, donde fue mostrado ante la reina María de la Gloria y el rey Luis Felipe, respectivamente. También lo vio la reina Isabel II, en Madrid, y la reina Victoria de Inglaterra. La memoria popular y algunas crónicas cuentan que llevó una vida desgraciada, y que se definió a sí mismo como «un aborto de la naturaleza». Murió a la edad de 43 años, tras enfermar de tuberculosis.

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