La memoria de Elvis sigue viva 40 años después de su fallecimiento

La memoria de Elvis sigue viva 40 años después de su fallecimiento

Una multitud acudirá esta noche a Graceland para participar en una vigilia en la que se cobrará entrada «por razones de seguridad»

ISABEL URRUTIA CABRERA SAN SEBASTIÁN.

«Mi recuerdo no me sobrevivirá más de dos años». Palabras de Elvis Presley (1935-1977) en el declive de su carrera, cuando llegó a a pesar 160 kilos y se atiborraba de pastillas y drogas, todas ellas debidamente prescritas por el siniestro doctor George 'Nick' Nichopoulos, muy conocido en el gremio artístico por su manga ancha a la hora de dopar a sus pacientes. Para entonces, era un muñeco roto, adicto al sexo con muchachitas -muy, pero que muy jóvenes- y tremendamente preocupado por la deriva moral de la juventud de Estados Unidos. El maestro de los golpes de cadera nunca tragó el hippismo ni las protestas contra la Guerra de Vietnam. Tampoco a los Beatles.

Era un hombre típico del Sur, nacido en Misisipi, que había mamado de niño los ritmos y el fervor de los cánticos de la Asamblea de Dios, perteneciente al Movimiento Pentecostal. La música les liberaba -espiritualmente- y la lujuria no se condenaba. Siempre que se consumara en el lecho conyugal. O en el cobertizo, entre un hombre y una mujer con todos los parabienes del pastor de la iglesia. Elvis fue un rebelde, sí, pero profundamente arraigado en su tierra. Solo cantó en cuatro ocasiones fuera de Estados Unidos: tres en Canadá (1957) y una en París (1959). Dicho todo esto, hoy se cumplen 40 años de su muerte y se demostrará, una vez más, que los genios hacen saltar por los aires todas las etiquetas y predicciones.

No solo se mantiene viva su memoria, sino que hay más de 35.000 imitadores de 'el Rey' pululando por todo el mundo. Su mansión de Graceland, en Menphis, es la segunda residencia más visitada después de la Casa Blanca, con más de 650.000 entradas anuales, y esta noche se espera una avalancha que rendirá culto al 'Rey', a pesar del berrinche inicial porque en esta ocasión -excepcionalmente- se ha decidido cobrar la entrada en la vigilia del 16 de agosto. Hasta ahora, como deferencia a los fans, se había consolidado la tradición de que fuera una jornada de puertas abiertas. Ahora se cobrará de 28 a 75 dólares, presuntamente «por razones de seguridad».

El fenómeno continúa. Algo insólito para un artista con una carrera tan breve. Nada que ver con la de Frank Sinatra, que se prolongó 60 años, o la de Michael Jackson, que rondó las cuatro décadas. La de Elvis apenas duró 22 años, entre 1955 y 1977. Y todavía más curioso: en la década de los tan cacareados y mitificados 60, el artista del contoneo pélvico no dio más que un puñado de conciertos en directo.

Entre 1961 y 1968, se volcó en la grabación de discos y explotó su vertiente de actor de cine, que había arrancado en 1956 con buenos augurios. Llegó a grabar más de 700 temas y, a estas alturas, ha marcado a intérpretes tan dispares como Cliff Richard, Johnny Hallyday, Miguel Ríos, Bobby Solo, Freddie Mercury... Y da la impresión de que la llama no se apaga. Han pasado 40 años y los fans se resisten a dejarlo marchar. No hay alternativa: larga vida al 'Rey'.

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