Lourdes Fernández se embarca en un proyecto en Donostia para impulsar iniciativas artísticas

Lourdes Fernández se embarca en un proyecto en Donostia para impulsar iniciativas artísticas

La directora de Azkuna Zentroa prepara su relevo después de seis años al frente de la entidad bilbaína. La exdirectora de ARCO continuará además con la coordinación general de la obra que Cristina Iglesias prepara para la isla de Santa Clara

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN

. Después de seis años al frente del Azkuna Zentroa bilbaíno, la donostiarra Lourdes Fernández dejará próximamente este cargo para afrontar un nuevo reto: una oficina de arte con sede en Donostia dedicada a impulsar proyectos creativos, en línea con el trabajo que desarrolla ya en torno a la obra que Cristina Iglesias prepara para el faro de la isla de Santa Clara. Lourdes Fernández (Donostia, 1961) llegó a la dirección del centro bilbaíno en marzo de 2012, dos años después de la apertura de esta instalación cultural y tras dimitir en 2010 como directora de ARCO, al frente de la cual permaneció cuatro ediciones. Ahora, considera que ha llegado el momento de abrir una nueva etapa profesional y la ocasión ha venido dada de la mano del proyecto escultórico que Iglesias prepara para la isla donostiarra, un trabajo en cuya gestación y desarrollo Fernández juega un papel fundamental. Fernández prevé abrir su oficina el próximo mes, tras la Semana Santa.

Su intención, una vez completado el período de transición entre su salida de Azkuna Zentroa -su contrato se extingue este domingo- y la incorporación de la persona que vaya a sucederle, es retomar un proyecto que ya puso en marcha en 2010, tras su dimisión de ARCO, bajo la denominación de 'Artingenium'. «Se trata de un 'art office' o una 'art agency', pero para no parecer pedante, llamémosle una oficina de arte», explica la gestora donostiarra sobre un proyecto que, con sede en el donostiarra Paseo de Salamanca, se centrará en «realizar una serie de proyectos con unos pocos artistas, fundamentalmente, y con colecciones, tanto privadas como públicas».

«Un concepto obsoleto»

Aclara que «no va a ser un lugar de exposición porque creo que el concepto de galería está ya un poco obsoleto, sobre todo, en un lugar como Donostia. Se pueden hacer muchas cosas de otra forma que no pasen por un espacio físico». El modelo de gestión engarza con su actual labor en torno al proyecto que Cristina Iglesias prepara para la isla de Santa Clara o el que realizó con la propia artista donostiarra para el edificio Iberdrola de Bilbao. «La oficina podría encargarse de llevar a cabo proyectos similares en otros lugares y con otros artistas», explica Fernández.

El perfil

Nombre
Lourdes Fernández. (San Sebastián, 1961).
Formación
Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Florencia.
Idiomas
Euskera, inglés, francés e italiano.
Galería DV
dirigió esta sala donostiarra entre 1994 y 2003.
Manifesta 5
organizó la bienal que se celebró en Donostia en 2005.
ARCO
directora de la Feria, entre 2006 y su dimisión en 2010.
Azkuna Zentroa
ha estado al frente del centro desde 2012.

Aunque la intensa rumorología donostiarra siempre ha vinculado el futuro de Fernández al centro internacional de arte contemporáneo de Tabakalera, la todavía responsable de Azkuna Zentroa zanja la cuestión: «Tabakalera está fenomenal con Edurne Ormazabal, está fantástica». Más estimulante desde el punto de vista de su trayectoria profesional encuentra retornar al «trabajo específico con el arte contemporáneo», una línea que ya exploró a fondo durante nueve años -entre 1994 y 2003- que dirigió la Galería DV, promovida por EL DIARIO VASCO, en la calle San Martín, y desde donde impulsó las carreras de artistas como Maider López, José Ramón Amondarain, Iñaki Gracenea, Raul Urrutikoetxea, Manu Muniategiandikoetxea o la propia Cristina Iglesias.

«Renovarse o morir»

Lourdes Fernández asegura que cree en los ciclos y que tras seis años al frente de la entidad bilbaína, apuesta por «renovarse o morir; no sólo por el centro, también por mí. Me gustan los retos nuevos y me siento con muchísima energía para acometerlos. Por otra parte, no voy a negar que se ha cruzado el proyecto de Cristina Iglesias, no sólo la obra de la isla de Santa Clara, sino también en otras colaboraciones». De hecho, trabaja ya en la preparación de 'Cristina Iglesias: Sculptur in the Public Real', un libro que recogerá tres simposios de la artista: «El del pasado 4 de diciembre en Londres en torno a la pieza que ha hecho para Bloomberg, 'Forgotten Streams', el del 23 de febrero en Toledo sobre 'Tres aguas' y el que haremos el 4 de abril en el Scripps Institution of Oceanography de San Diego, alrededor de su obra en el Mar de Cortés, 'Estancias sumergidas'. Y allí -adelante Fernández- Cristina hablará de su proyecto para el faro de Santa Clara porque tiene mucho que ver con su obra 'Estancias sumergidas' en cuanto a la protección medioambiental». Está colaboración con Iglesias es fruto más de las necesidades que han surgido en torno a la obra que a un plan premeditado. Fernández se ocupa de «la coordinación general del proyecto, desde los permisos hasta ayudarle con sus asuntos porque aunque Cristina está ahora mismo muy volcada en esta obra, tiene una agenda con muchos compromisos».

«¿Tabakalera? Está fenomenal y fantástica con Edurne Ormazabal al frente del centro»

«Creo en los ciclos, me gustan los retos nuevos y me siento con energía para acometerlos»

Hasta el nombramiento -«creo y espero que no se demore mucho»-, Lourdes Fernández continuará desempeñando su labor con «un contrato de prestación de servicios. Me han pedido que me quede un tiempo para hacer esa transición de funciones», un proceso que, en su opinión, no resultará excesivamente complejo. A partir de ahí, no se plantea una desvinculación total con el centro, sino que aspira a mantenerse como «asesora artística», una posibilidad que ya ha explorado con el alcalde, Juan María Aburto, y que se concretará de acuerdo con la nueva dirección, «siempre que esté de acuerdo con contar con mi colaboración», explica. Fernández transmitió al alcalde bilbaíno -y presidente de Azkuna Zentroa- su deseo de abandonar el cargo en septiembre «pero ni el Ayuntamiento ni yo queríamos que fuera una salida brusca que afectara al propio centro, así que ha sido un poco largo. No obstante, estoy contenta porque ha salido de la mejor manera».

Su balance de este período es positivo. «Cuando llegué en marzo de 2012, el centro llevaba apenas dos años abierto y eso fue importante a la hora de haber trazado el rumbo de Azkuna Zentroa. Y si hemos hecho una labor excepcional ha sido porque cuando llegué muchos temas estaban todavía en el aire». Antes de concluir, dedica «un reconocimiento a mi equipo, excepcional. Esto no se lleva sin contar con una gente muy implicada».

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