Lorenzo Silva se suma a los autores que abandonan Twitter «por su agresividad»

Lorenzo Silva se suma a los autores que abandonan Twitter «por su agresividad»

ÁLVARO SOTO MADRID.

Cuando alguien tan sensato y moderado en sus opiniones como Lorenzo Silva decide dejar Twitter, hastiado de los insultos, de perder el tiempo intentando dialogar con quien no quiere hacerlo y de lidiar con miles de notificaciones (la mayoría de ellas, sin sentido), las alarmas comienzan a saltar. «Empecé a comprender que la herramienta no estaba diseñada para mis fines, sino para los de sus propietarios (...) y que unos y otros habían dejado de ser compatibles», escribió Silva en 'El Mundo' tras abandonar Twitter. Antes que él, lo habían hecho Andreu Buenafuente, Alejandro Sanz, Elena Valenciano, Marcos de Quinto, Frank Cuesta y fuera de España, Ed Sheeran, Myles Cyrus, Adele o Alec Baldwin (aunque algunos regresaron). ¿Qué ha ocurrido para que las redes sociales, que en su momento fueron consideradas como un foro de debate y de expresión de ideas, se hayan convertido en un terroritorio sin ley?

«Hemos entregado Twitter a los extremistas, ya sean revolucionarios o reaccionarios. Los que no encajan en esos extremos, que son la gran mayoría, están condenados a marcharse», explica el escritor Juan Soto Ivars, autor de 'Arden las redes', un libro en el que analiza varios casos de acoso en internet. Soto Ivars diferencia entre Facebook, donde existe un mayor control, y Twitter, al que califica como «jungla», y pone el foco en «esa droguita» que son las notificaciones, «que producen en el cerebro una sensación de placer que hace que el usuario quiera más y más».

Desconexión parcial

Por esa capacidad adictiva de la web, la mayoría de los directivos de las redes sociales prohíbe a sus hijos que jueguen con tabletas y pasen tiempo en internet y los educan de un modo completamente analógico. En un discurso ante alumnos de la Universidad de Stanford, el exejecutivo de Facebook Chamath Palihapitiya reveló la magnitud del problema y dijo que las redes sociales «están desgarrando la sociedad». «Ellos saben bien lo que son las redes», resume Soto Ivars, que no tiene WhatsApp y que realiza un ejercicio de desconexión todas las semanas que llama el 'sabbat': «Desde el viernes por la noche hasta el domingo por la tarde no entro en internet».

Hace dos años, el filósofo español Enric Puig llevó este 'sabbat' digital hasta el extremo: decidió dejar todas las redes sociales y 'jubiló' su 'smartphone'. «Soy completamente feliz teniendo solo la 'web 1.0', es decir, internet y correo electrónico», apunta.

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