Loas para el maestro Serrat

Joan Manuel Serrat, el pasado 22 de abril en Roquetas de Mar, donde inició su gira 'Mediterráneo da capo'./CARLOS BARBA
Joan Manuel Serrat, el pasado 22 de abril en Roquetas de Mar, donde inició su gira 'Mediterráneo da capo'. / CARLOS BARBA

Josean Larrañaga 'Urko', Ainara Ortega y Rafael Berrio elogian al cantautor catalán, que actúa mañana en un abarrotado Kursaal. En vísperas de su retorno a Donostia, tres artistas guipuzcoanos destacan su talento compositivo, su coherencia y su don para tocar la fibra del oyente

JUAN G. ANDRÉSSan Sebastián

Un maestro, alguien con un don singular para tocar la fibra, el cantautor más destacado de su generación... Estas y otras loas dedican Urko, Ainara Ortega y Rafael Berrio a Joan Manuel Serrat, que mañana abarrotará el Auditorio Kursaal dentro de su gira 'Mediterráneo da capo'. El artista catalán, 74 años, repasará íntegramente los temas de su disco más célebre, publicado en 1971, al tiempo que recordará otros éxitos sin olvidarse de guardar alguna sorpresa.

Josean Larrañaga 'Urko' (Donostia, 1948) siente profunda admiración por Serrat, a quien conoce personalmente desde hace tiempo. «Tenemos una buena relación, no frecuente ni mucho menos, pero cuando nos vemos siempre se ríe porque le regalo un disco», recuerda el cantante guipuzcoano, cuatro años más joven que su colega. Sus primeros recuerdos del 'noi del Poble Sec' están vinculados a 'Paraules d'amor', una canción que Urko solía entonar entre amigos con una guitarra que llevaba a la playa en las noches de fiesta. «Gorka Knörr incluso la tradujo al euskera», añade.

«Ha dejado una obra coherente y con canciones memorables»» Rafael Berrio, Músico

«Es un grandísimo poeta con una impresionante facilidad para escribir y comunicar. 'Mediterráneo' o 'Lucía' están entre las mejores canciones del mundo», opina el donostiarra, que, curiosamente, musicó antes que Serrat las 'Nanas de la cebolla' de Miguel Hernández. Cada uno en su ámbito, los dos pueden vanagloriarse de haber creado himnos que forman parte del imaginario colectivo. «A mí me ha ocurrido con 'Maite maitia' o 'Guk euskaraz', que trascienden y dejan de ser tuyas para integrarse en el acervo popular. Es algo precioso pero te entra un complejo de abuelo...», bromea este referente de la canción euskaldun que recientemente ha anunciado su intención de dejar paulatinamente los escenarios. En verano, sin embargo, ofrecerá conciertos acompañado de una banda de 70 músicos, proyecto con el que se siente «muy feliz». «Es curioso pero ahora que he anunciado mi retirada tengo más propuestas que nunca», afirma, apenado por no poder ir al concierto del Kursaal, que le pilla fuera de la ciudad.

«Aunque yo soy independentista, defiendo que Serrat tenga otra postura» Josean Larrañaga 'Urko', Músico

Al «maestro Serrat», agrega Urko, «se le quiere mucho en Euskadi» porque es «buena persona» y «un tipo muy coherente». Y en este punto no obvia las críticas e insultos que el artista ha recibido por no alinearse con el independentismo catalán en el 'procés'. «Quien pide libertad debe respetar la de los demás. Yo soy independentista, pero estoy de acuerdo con que él defienda otra postura. Piensa diferente y punto: debemos tener libertad de elegir». Y responde de modo similar a la pregunta de qué le parece que el castellano sea el idioma prevalente en su obra: «A mí me gusta más cuando canta en catalán pero la libertad es eso. Si nosotros luchamos por nuestra libertad, debemos defender la de los demás. Yo también grabé un disco en español con poemas de José Bergamín. Cada uno hace y dice lo que siente. Ya estoy hasta el coco de gurús».

«Riqueza incomprensible»

En su álbum 'Te doy una canción' (2010), el pianista Iñaki Salvador grabó una hermosa adaptación jazz de 'Mediterráneo' junto a la vocalista Ainara Ortega (Hernani, 1981), con quien llevaba más de cinco años ofreciendo un espectáculo basado en la canción de autor. Aquella fue la tardía puerta de entrada al universo de Serrat para una joven estudiante de Musikene que entonces andaba «flipada» con el jazz y sentía más atracción por autores como Duke Ellington, Count Basie, Billie Holiday o Betty Carter. Sin embargo, 'Mediterráneo' la conquistó en el acto: «Es una auténtica obra maestra, ingeniería musical de alto nivel. Tiene una riqueza incomprensible. ¡Cómo se puede dibujar una melodía así y que luego la poesía encaje de esa manera...! Es como una perla».

«Tiene tal profundidad que no siempre estoy lista para darle al 'play'» Ainara Ortega, Cantante y compositora

La cantante, eso sí, reconoce que al principio le costó «entrar» en el arreglo de 'Mediterráneo' que propuso Salvador. «Eran dos acordes, una especie de olas en las que yo tenía que meterme como cuando juegas a la comba, que no sabes bien en qué momento empezar a saltar para no darte el tortazo. Al final, cuando cogí la ola, me sentí muy a gusto», recuerda de una versión que incluye un explosivo solo de piano en el que el Mediterráneo, un mar de natural calmado, se torna embravecido. Luego ha ido descubriendo más joyas del autor, pero al final siempre termina volviendo a esa canción por lo que ha supuesto para ella en el pasado.

Ortega todavía no sabe si asistirá al concierto de mañana, aunque ya ha visto a Serrat una vez y sintió «mucha impresión». Ella compara la experiencia con ver a gente como Pablo Milanés, Silvio Rodríguez o Luis Eduardo Aute, que atesoran un don singular para «tocar la fibra». «Serrat tiene tanta profundidad en lo que hace, dice y escribe que no siempre estoy preparada para darle al 'play'. Ocurre lo mismo aquí con Laboa: tienes que estar muy segura de que vas a dejarte llevar por él a donde sea».

«Alta intensidad emocional»

Por último, Rafael Berrio (Donostia, 1963) asocia a Serrat con «recuerdos de niñez y de televisión en blanco y negro», pues su primer disco en castellano, 'La paloma', lo publicó en 1969 y contenía 'Tu nombre me sabe a yerba', que para su gusto es una de las mejores melodías de su repertorio. Para este rockero que participó con un artículo en el libro 'Mediterráneo. Serrat en la encrucijada' (2016), el catalán «es el cantautor más destacado de su generación» y «en un simbólico Olimpo» lo situaría «junto a la singularísima Cecilia y la primera Mari Trini en su período existencialista».

Cuando el donostiarra publicó sus discos '1971' (2010) y 'Diarios' (2013), tanto él como su productor Joserra Senperena mentaron varias veces a Juan Carlos Calderón, uno de los arreglistas de 'Mediterráneo': «Serrat compuso esas canciones en estado de gracia, con una inspiración salida de no sabemos qué sopló angélico tan prodigioso y con apenas 27 años cumplidos, pero el papel de Calderón fue fundamental». Algún periodista de un diario nacional incluso definió a Berrio como un «Serrat nihilista», aunque él considera que no tienen nada en común y fue «más en broma que en serio». «Quizás porque Serrat cantaba a las pequeñas cosas de la vida o al gran día que puede ser hoy y yo también, pero en sentido contrario», matiza.

Del álbum 'Mediterráneo', «un canto a la emancipación», le gusta mucho el tema homónimo, «aclamado por la crítica como la mejor canción española de la historia». De ella destaca «ese compás tan poco usual de 6 por 4 y esa melodía perfecta que se eleva por las alturas celebrando una letra inigualable». Sin embargo, también subraya la importancia de 'Qué va a ser de ti', «esa balada de la muchacha que abandona el hogar»; 'Vagabundear', «un mensaje casi antisocial muy atrevido para la época»; 'La mujer que yo quiero', «con sus admirables versos pareados», y «la jacquesbreliana 'Lucía', «demoledoramente triste».

Berrio considera que la «época dorada» del cantautor «ya pasó», aunque advierte de que 'Versos en la boca' (2002), su último disco original, contenía un puñado de canciones -por ejemplo, 'La bella y el metro'- que demostraban que «aún puede contar con el favor de la musa». «Serrat pasará a la historia como un artista que ha trabajado mucho y con gran rigor. Ha dejado una obra coherente, prolongada en el tiempo, con canciones verdaderamente memorables, no digo imperecederas, porque al olvido va abocado todo», sentencia antes de recordar el «apoteósico» concierto que el catalán protagonizó en el velódromo de Anoeta en 1984. Aún no ha decidido si irá a verle de nuevo mañana: «Sé que va a ser un concierto perturbador, de alta intensidad emocional y, quizá, de excesiva melancolía. No sé si estoy preparado para ello».

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