Vargas Llosa: «Sin la literatura nos convertimos en monos»

Mario Vargas Llosa (d). / J. P. Gandul (Efe)

«La comunicación en las redes es una caricatura de la lengua», lamenta el premio Nobel de Literatura

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«La comunicación que vemos en las redes sociales es una caricatura de la lengua. Y si no prevalece la literatura, nos convertimos en un mundo de monos». Palabra del Nobel Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936), quien no cree que la revolución digital acabe con los buenos lectores, «puntales», a su juicio, «de las sociedades libres, críticas y democráticas». Aconseja estar alerta y no bajar la guardia para que la literatura siga siendo «primordial». Lo dijo al presentar 'Conversación en Princeton' (Alfaguara), una suerte de ensayo en el que, junto al catedrático Rubén Gallo, recoge las clases magistrales que dictó en la prestigiosa Universidad de Nueva Jersey, donde analizó con los estudiantes el papel del intelectual, las conexiones entre literatura, política e historia y el oficio de novelar.

Espera Vargas Llosa que «la revolución digital no acabe con el buen lector». «Me horroriza ver en qué se ha convertido el lenguaje en la red; es espantoso», aseguró. El autor de 'La casa verde' o 'La ciudad y los perros' juzga necesario «que prevalezca la literatura que nos enseña a hablar, a utilizar el lenguaje de modo preciso, claro y coherente, y nos permite matizar». «Tengo la esperanza de que sobreviva; si no lo hace, vamos a una sociedad de monos, nada envidiable ni ejemplar», insistió. «Solo la buena literatura nos procura todas las posibilidades de la lengua», sostuvo.

«Una sociedad con buenos lectores es más crítica y libre, menos manipulable y mucho más difícil de engañar», dijo reconociendo que ya no tiene le fe que tuvo en la literatura y la palabra cuando de joven creía, con Sartre, «que las palabras son actos». «El buen lector sabe que el poder es el peligro que puede llevar a caer en la mentira y que la literatura es indispensable para formarlo».

También ha sido sustancial el cambio de relación de los intelectuales y los escritores con la política. Es hoy «radicalmente distinta» de la que Vargas Llosa tenía en el último tercio del sigo XX. «A los escritores jóvenes no les interesa. Creen que la literatura no debe encanallarse con la política, algo que yo no comparto», dijo Vargas Llosa. Evocó su compromiso contra las dictaduras americanas, «que hoy solo persisten en Cuba y Venezuela». «Son excepciones -dijo- en una América con democracias imperfectas, algunas corroídas por la corrupción».

Oscuridad no es profundidad

En lo que se refiere al estilo, el trayecto de Vargas Llosa ha ido «de la oscuridad a la claridad», el mismo viaje que hizo Borges. «Cuando eres un joven escritor te interesa la complejidad, pero luego comprendes que lo importante es la claridad, que hoy me interesa mucho más», reconoció. «Soy mucho menos barroco y enrevesado que en mis primeras obras, más transparente», admitió el autor de 'Cinco esquinas'. «La oscuridad no es profundidad; es una mentira muy extendida», aseguró.

Cree Vargas Llosa que se puede «cambiar la historia al pasarla por la ficción», algo que él hizo en 'La Fiesta del Chivo', su novela sobre la dictadura de Trujillo que analizaron los estudiantes de Princeton junto a 'Conversación en la catedral', 'Historia de Mayta', '¿Quién mató a Palomino Molero?' y 'El pez en el agua'. «Tolstoi se saltó la verdad histórica en 'Guerra y Paz', pero su testimonio prevalece sobe todos los testimonios históricos», recordó Vargas Llosa, que investiga «como un historiador para poder mentir con conocimiento de causa».

«La violencia ha jugado un papel clave en mi obra y en mi vida», reconoció un escritor «pacífico». «He vivido la violencia política en América y la violencia familiar», dijo evocando a su autoritario e irascible padre, a quien conoció cuando tenia once años. «No tengo la menor inclinación por la violencia, que hay que erradicar de la política, pero está claro que toda esa violencia se trasparenta en lo que he escrito», dijo el que fuera candidato a la presidencia de Perú.

No tiene entre manos una nueva novela y no le urge. Acaba de terminar un ensayo que define como «una autobiografía intelectual y política» que ha trazado «a través de los intelectuales que me han interesado». No piensa forzar las cosas y se dejará llevar «por un proceso espontáneo que para mí es siempre muy misterioso». «De una imagen sale algo que me impulsa a seguir adelante, pero jamás planeo lo que voy a escribir», dice.

En sus ocho secciones, 'Conversación en Princeton' desmenuza el oficio y la ideas de la literatura de Vargas Llosa sobre el periodismo, la política, la crítica o la libertad de expresión. El catedrático Rubén Gallo transcribió un buen puñado de horas de grabación de las clases que el Nobel de Literatura impartió en 2015 y en las que abordaron temas tan candentes como la amenaza del radicalismo yihadista. Unas sesiones en las que participó Philippe Lancon, superviviente de la masacre del semanario Charlie Hebdo, perpetrada por los fundamentalistas ese mismo año.

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