Un usuario que ya no acude solo a leer o a por libros

Un usuario que ya no acude solo a leer o a por libros

El uso de las bibliotecas está en pleno proceso de cambio, al pasar de ser lugares de préstamo y lectura a convertirse en «puntos de encuentro»

A. MOYANO SAN SEBASTIÁN.

Al margen de la respuesta a la oferta de servicios de las bibliotecas públicas, los cambios de hábitos también afectan al propio uso de las instalaciones. «Actualmente la gente que acude a las bibliotecas no sólo busca libros en préstamo o quiere estar un rato leyendo. Las bibliotecas se están convirtiendo cada vez más en lugares de encuentro, se está diversificando mucho su uso», señala Arantxa Arzamendi. «Hay gente que acude a las actividades (tertulias, charlas, horas del cuento). Las bibliotecas están ayudando a superar la brecha digital, hay gente que busca conectarse a internet bien como ocio o bien como formación, otros buscan la conexión wifi para sus móviles o portátiles. En las bibliotecas también están los KZ guneak que dan formación en Internet. Los estudiantes que acuden a preparar los exámenes no se conforman con una mesa y una silla, tienen que enchufar sus portátiles y buscar estar conectados permanentemente». La propia Arzamendi señala que hay un calendario completo de tertulias literarias en las bibliotecas y centros culturales dirigidas al público adulto «que está teniendo una gran aceptación por parte del público». A modo de ejemplo, recuerda que en la agenda de este mismo mes «figuran quince tertulias sobre novelas, cómic, ciencia ficción, narración corta, en euskera, castellano, francés e inglés, además de un rincón de poesía».

Respecto al Koldo Mitxelena y aunque «no tenemos datos estadísticos», Patxi Presa indica que desde el equipo de atención al público del centro señalan que se dan «todo tipo de situaciones: personas que vienen a estar, deambulan por la biblioteca y se sientan a leer un libro en una sala de lectura o lo toman en préstamo; otras vienen a por una obra concreta y se la llevan en préstamo sin permanecer en la biblioteca. La mayoría de los estudiantes sólo utiliza sus apuntes. Las personas que vienen a trabajar a veces toman en préstamo libros relacionados con el objeto de estudio u obras de ficción». Por su parte, Iñaki Ceberio considera «indudable que la mayoría de quienes vienen a por materiales y documentos, se los llevan», pero a la vez, «observamos que aumenta el número de personas que llegan y se quedan, que leen, que curiosean. Para que esto ocurra es preciso que haya materiales interesantes, espacios atractivos y confortables, buen espíritu y buena acogida».

Intereses personales

También en este aspecto, la biblioteca de creación de Tabakalera muestra un comportamiento peculiar. «No incidimos especialmente en la 'lectura pública' pero sí que trabajamos otros aspectos relacionados con la creación y la capacitación. Las personas usuarias de Ubik disfrutan de sus contenidos, de sus espacios, de sus servicios de acompañamiento, de las herramientas que ponemos a disposición, participan en las actividades... es un servicio público en el que cada persona va encontrando aquello que más le interesa», indica Mariscal. Y ya más en concreto, en lo que al uso de la colección se refiere, la directora de Ubik considera que aunque «algunas personas vienen sólo a coger contenidos en préstamo, en números representan una minoría. El mayor volumen de personas usuarias del préstamo consulta varios documentos, selecciona, lee o utiliza el material en la biblioteca, y es ese contenido pero también otros los que se termina llevándose en préstamo».

Arantza Mariscal, que el pasado año participó en distintos foros sobre la evolución de los servicios bibliotecarios en el futuro, opina que «los hábitos de lectura y las lecturas cambian y eso también se refleja en nuestros usuarios: algunos se traen sus libros y deciden en qué espacio de Ubik se quieren acomodar para leer, otros vienen a trabajar y mientras se toman un descanso leen una revista, un cómic o un manual... También se lee para aprender y esos diferentes objetivos de la lectura son combinables e importantes. Pero, como decía, hay de todo... Como en todas las bibliotecas». En opinión de la responsable de Ubik, la transformación en curso en las funciones de la biblioteca se ha producido en el tiempo, pero también en relación con el espacio en el que se ubica: «No podemos pensar que aquello que funcionaba hace diez años pueda ser lo que se necesite ofrecer hoy. Tampoco podemos definir servicios bibliotecarios iguales, ni en todas las bibliotecas, ni en todas las comunidades», concluye.

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