El teorema de la Anamnesis

Apuntes, datos y referencias de varios tipos sobre las polimorfas actividades artísticas y culturales de Amable Arias

SANTIAGO AIZARNA

Quizás mejor para todos, pero con toda seguridad para los que no llegaron a conocer a Amable, la lectura de este nuevo libro sobre su persona y su arte, sobre su imagen y su sombra, sobre sus tan variadas actividades en tantos frentes de vida como el arte en general, la pintura en lo muy particular, la sociedad y su mal encaje en ella, su pensamiento tan turbulento como sereno pese a que parezca de difícil amasijo esta combinación, sus lecturas sin fronteras, su negra suerte encima tan persistente que le iba persiguiendo implacable, y todo un largo etc. que se nos asoma a las mentes simplemente con imaginarle, creo que debiera empezarse por el final.

Por esa especie de síntesis de sus 'apuntes biográficos', en los que se nos comienza a avisar, que «El universo creativo de Amable Arias es poliédrico, abarcando territorios como la pintura, el dibujo, las experiencias sonoras o la literatura. Aunque en alguna ocasión puntual gozó de un cierto reconocimiento de las instituciones artísticas del País Vasco, la mayor parte de su producción la desarrolla desde una autoimpuesta marginalidad. Esta actitud, mantenida hasta su fallecimiento en 1984, le permitió conservar unos cauces de libertad en toda su obra que, vista desde una perspectiva actual, la mantienen absolutamente vigente. Una buena parte de su producción, la más íntima y experimental, ha sido muy poco mostrada, manteniendo inéditos los sugerentes discursos que subyacen en ella. Considerada esta parte de su obra, hasta no hace mucho tiempo, como una práctica outsider y distante de los discursos canónicos de la historia del arte, su estudio desvela una gran riqueza al observar los giros conceptuales y teóricos de su aparentemente ecléctica producción».

Para mejor apuntalar aún ese comienzo de retrato, se hace imposible dejar de leer, algunas de las muchas 'Notas' del propio Amable Arias, extraídas del 'Archivo Maru Rizo': «El arte me sirvió para aguantar mi soledad llena de escarnios. Mi pintura surgió de una situación de exasperación interior y exterior. Recuerdo que desde pequeño sentí esa necesidad y me propuse que al menos dos cosas no me iban a quitar como las demás y que lucharía por ellas: escribir y pintar».

«Habrá un día en que los locos, los tullidos, los cojos, los deformados por el trabajo asalariado, los epilépticos, todos esos seres, personas vivas y reales, se lancen contra el tirano e inunden calles, andenes, plazas, museos, oficinas, piscinas, palacetes, casinos y a golpes, a muletazos, a sillazos, a toses, con sus muñones al aire griten una jerga infernal, acaben con los dulces sueños inocentes y se presenten ante ellos los sueños reales, todas las madrigueras abiertas, todas las cuatro paredes derrumbadas. Y el pánico será el final de este drama. Como 'el sueño de los sueños' la burguesía habrá muerto. Viva la humanidad liberada».

«Eso, luego, me pasó a mí, de donde procede mi odio contra los honorables bienpensantes y no de leer a Marx, Lukacs, Lenin, Trotsky, Bakunin, Gramsci, Adorno, Althusser, Mandel, Perry Anderson y otros. Así que un día me descubrí como Frankenstein, solo, retraído y con cuatro patas, viejo monstruito a la vieja usanza, pero ya no pudieron llevarme al hospital, cárcel o manicomio... Hubo que tragarme en plena rué. Lo siento por los biempensantes y demás fauna».

Conocido personalmente como notorio ciudadano y artísticamente como pintor en esta ciudad de San Sebastián donde vivió gran parte de su vida -con esporádicas visitas a su lugar de origen (Bembibre, León, 1927)—observarle solamente como pintor (aunque muy sobresaliente) resulta ser gran injusticia pues su proteica dedicación al arte, al pensamiento y al medio cultural en general, rebasa a muchos más amplios ambientes.

En cierto modo, de ésa -dijérase 'oceánica amplitud'- de sus dedicaciones artísticas viene a dar cuenta esta publicación que se presentó como un «proyecto impulsado desde MUSAC en colaboración con la Diputación de León, el Ayuntamiento de Bembibre y el Instituto de Estudios Bercianos, como deuda con la obra de Amable, que destinó no pocos esfuerzos a la renovación del arte y del sistema del arte hasta un punto poco conocido y valorado por amplios sectores del público», resultando ser así este proyecto como un pretender «cubrir ese déficit y, además quiere situar al artista en el lugar que se merece entre los muchos creadores que desde los años 60 imprimen en el arte español nuevas dinámicas renovadoras».

El sugerente índice de este volumen nos coloca ante tan atractivos temas como El teorema de la Anamnesis, La barrera contemplativa, la mirada comprometida, el universo personal, la Asociación Artística de Guipúzcoa, el Grupo Gaur, el Sindicato de Artistas, Exposiciones, apuntes biográficos de Amable Arias, etc.

Y, junto a todo ello, como magma indehiscente que de ello mana, un acendrado acercamiento a la figura, artística y personal de Amable Arias, el artista berciano-donostiarra que nunca cojeó en sus convicciones artísticas y personales.

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