«Solo la ficción es capaz de contar realmente la verdad», sostiene Arundhati Roy

La escritora india, ayer en Barcelona. / QUIQUE GARCÍA/EFE

Dos décadas después de su éxito con 'El dios de las pequeñas cosas', la autora india vuelve a la novela con 'El ministerio de la felicidad suprema'

MÓNICA BERGÓS BARCELONA.

Tras veinte años sin escribir ficción, Arundhati Roy (1961) presenta nueva novela, 'El ministerio de la felicidad suprema' (Anagrama). Por su bella escritura y la complejidad con la que está trenzada su trama, se encuentra a la altura de su célebre antecesora. 'El dios de las pequeñas cosas' (1997). La escritora india la presentó ayer en Barcelona, en una jornada marcada por los ecos de la votación del domingo.

Su encuentro con la prensa en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona se retrasó 15 minutos porque los trabajadores del museo -como otras muchas instituciones y empresas- convocaron unos minutos de silencio en rechazo a las cargas policiales sobre algunos de los ciudadanos que se acercaron a los colegios a depositar su voto en el referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional. «Cuando ocurren cosas que nos rompen el corazón, es importante pararse y respirar», recomendó la autora tras guardar los minutos de silencio.

Casualmente, la escritora ha pasado unos días en Gotemburgo, donde también se encontró con altercados callejeros provocados por una manifestación de neonazis. «Parece que siempre acabo estando en lugares donde arte, política e historia confluyen», ironizó Roy antes de explicar que su nueva novela también está muy impregnada de estos tres elementos. «Está dedicada a los desconsolados y a los miembros de todas las comunidades excluidas», dijo de un relato con el que invita a un viaje a través de la historia reciente del subcontinente indio, y en particular de la región de Cachemira que desde hace 70 años arrastra un doloroso conflicto por la independencia.

La escritora explicó que si ha tardado dos décadas en volver a la novela ha sido porque durante todo este tiempo ha estado volcada en la escritura de ensayos y muy implicada en la vida política de su país. «Cuando publiqué 'El dios de las pequeñas cosas' me hice famosa de la noche a la mañana. Justo en ese momento llegó al Gobierno de la India un partido de extrema derecha que comenzó a hacer pruebas nucleares, y que querían usarme como su cara visible ante el mundo», lamentó. «Me negué a adoptar ese rol y fui duramente criticada por el establishment», denunció.

«Mi objetivo no era vivir en Occidente, como otros muchos escritores. Quería vivir intensamente lo que pasaba en mi país», añadió. Tras años de «escritura urgente» vertida en numerosos ensayos, Roy optó por tejer una nueva novela que le permitiera «acercarme a la realidad desde un ángulo distinto. Sólo la ficción puede explicar la verdad, solo la ficción puede hablar de ese terror, de la falta de conexión entre las castas, de cómo se celebra a veces la ocupación militar, de cómo el fundamentalismo económico está enlazado con el antiguo fundamentalismo religioso», aseguró. Precisó luego que cuando se habla de un territorio como Cachemira, «la región del mundo con una mayor ocupación militar», con presencia de 500.000 soldados indios, «una novela puede hablar del terror de una manera mucho más profunda que las noticias aparecidas en la prensa en la que sólo dan el número de muertos».

«Ocurren cosas espantosas, como que un oficial promueva a los soldados en función de las personas que mata. Cuanto más matan, más méritos hacen» lamentó. Cosas como estas están incluidas en mi libro», dijo la escritora, para quien los conflictos políticos «se pueden solucionar a través del diálogo». Pero admite que a veces «también tiene que venir acompañado de diferentes maneras de resistencia», aunque no quiso que sus palabras fueran interpretadas como una referencia al caso catalán. «No conozco los detalles de este tema, por eso prefiero no hablar sin saber, como hacen otros».

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