Saviano ‘vuelve a casa’

El escritor napolitano retorna con una ficción que describe la ascensión criminal de una pandilla que quiere emular a los clanes camorristas de su ciudad natal

IÑIGO URRUTIA

'Roberto Saviano regresa a la ficción con una obra que declara un anclaje muy sólidos en la realidad. Repudiado por sus convecinos y escoltado de por vida desde que publicó ‘Gomorra’, el escritor napolitano retorna con una ficción que describe la ascensión criminal de una pandilla que quiere emular a los clanes camorristas de su ciudad natal. ‘La banda de los niños’ es la crónica atroz de una cuadrilla de chavales que lo quieren todo y ahora y que no se paran en barras para sus propósitos. Cualquier atisbo moral se la refanfinfla, porque sencillamente se mueven en una realidad absolutamente nihilista. Manda esa brebaje ponzoñoso de infantilismo (disculpable en su caso por la edad) y el ‘tengo derecho a’ que prevalece sobre cualquier otro código.

Los protagonistas de esta novela del autor de ‘Camorra’ no han cumplido dieciséis años y viven y delinquen en una Nápoles que exuda casi todas las formas de violencia (extorsión, matonismo, secuestro, omertá...) atribuibles a la camorra y extensibles a quienes dominan esos ecosistemas de los bajos fondos.

Castillos de sangre

Nicolás Fiorillo, alias ‘El Marajá’, es el líder de una pandilla camorrista, una ‘paranza’ en napolitano, con la que aspira a la posición de capo, y su visión de la vida, para él pura jungla, -el mundo se divide entre jodidos y jodedores- bebe de una relectura sui generis de Maquiavelo:

“Alguien que debe ser el príncipe no se preocupa si el pueblo le teme y le dice que da miedo. A alguien que debe ser príncipe le importa un pimiento ser amado, porque si eres amado, lo que te aman lo hacen mientras todo va bien, pero en cuanto las cosas se ponen feas, te joden de inmediato. Más vale tener fama de ser un maestro de la crueldad que de la piedad”. Y sobre ese cieno cínico y pseudofilosófico construirá su castillo de sangre en el aire. Una estupenda rampa de lanzamiento para proyectar violencia y anomía a borbotones.

‘El Marajá’ y sus secuaces adolescentes se han educado en una atmósfera sin coordenadas morales en la que la realidad es perfectamente indistinguible de los videojuegos de ‘Call of Duty’, de modo que quieren vivir todo lo deprisa que puedan, porque saben que la caída puede estar a la vuelta de la esquina. Macarras armados que quieren convertir sus sueños de grandeza gangsteril en el plan del finde. Ya. Mañana es siempre tarde. Imitan los fiestones de los grandes capos, y su falta de escrúpulos es un salvoconducto imprescindible para progresar en el escalafón camorrista. Se doctoran en pistolerismo con tutoriales de Internet, aprenden estrategia con videojuegos y emplean los móviles para testimoniar sus progresos en el hampa.

Saviano urde una historia de ascensión fulgurante en la que uno se topa en ocasiones con el interrogante de la verosimilitud. El autor de ‘Camorra’ ha declarado en entrevistas que lo que cuenta es casi, casi la cara más amable de estos niños con alma de esbirro. Espeluznante. Sea, la realidad siempre superará la ficción, que en este caso se alimenta también de algo tan inquisitivo para desmenuzar hechos como son los sumarios judiciales. Asi, hay escenas en las que el relato parece fluir desde el puro delirio, como cuando acuerdan, de buenas a primeras, cargarse a unos negros “sin saber quiénes son” y el barbilampiño Dientecito comenta “Ey, eso mola”. O cuando el niñato Bizcochito advierte a una víctima: “Convertirme en niño me ha costado diez años, para dispararte a la cara sólo necesito un segundo”. O cuando montan una balacera de azotea con un arsenal que para sí quisieran los de la Asociación Nacional del Rifle.

Saviano (Nápoles, 1979) que lleva once años viviendo con escolta tras la publicación de su obra ‘Gomorra’, cierra con ‘La banda de los niños’ el retrato feroz del sustrato mafioso en una ciudad como Nápoles. Allí el escritor se ha convertido en un auténtico apestado por mostrar de una forma tan descarnada el omnipresente influjo de una cultura delincuencial que, como él mismo ha advertido, también ha echado raíces en otros territorios, como España, transformada en “zona franca” para el blanqueo de capitales.

Ficha

Título:
La banda de los niños
Autor:
Roberto Saviano
Traductor:
Juan Carlos Gentile Vitale
Páginas:
377
Precio:
21,90 euros

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