Tess Gallagher: «Quisieron convertir a Raymond Carver en un producto y ponerle un bonito lazo, pero lo impedí»

Tess Gallagher, ayer durante la entrevista en un hotel donostiarra./IÑIGO SÁNCHEZ
Tess Gallagher, ayer durante la entrevista en un hotel donostiarra. / IÑIGO SÁNCHEZ

La poetisa, viuda del autor fallecido hace treinta años, hablará hoy en el Koldo Mitxelena sobre escribir desde los límites

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.

«¿Y conseguiste lo que / querías de esta vida? / Lo conseguí. / ¿Y qué querías? /Considerarme amado, sentirme / amado en la tierra». El escritor Raymond Carver, probablemente el autor de relatos más influyente de las últimas décadas, se despedía de la vida hace treinta años con estos versos, que tituló 'Último fragmento' y que iban dirigidos a Tess Gallagher, la mujer que le acompañó durante aquella década de trabajo y sobriedad tras dejar atrás una oscura y larga etapa de alcoholismo. Gallagher (Port Angeles, Washington, 1943) continuó tras el prematuro fallecimiento de Carver con su carrera de escritora, una tarea que ha compaginado con la custodia del legado de su marido. Hoy, ofrecerá la conferencia 'Escribir desde los límites-Las fronteras de los países y las vidas', en un acto presentado por Eli Tolaretxipi que tendrá lugar a las 19.30 en el Koldo Mitxelena, organizado por Canal Europa y el propio centro.

Gallagher, que ha enviudado recientemente del pintor irlandés Josie Gray, se ríe desenfadada cuando se le pregunta por la importancia que otorga a protagonizar un poema que ha saltado de los libros para convertirse en patrimonio de todos sus lectores, al punto que lo mismo se incluye en una esquela que se lee en una boda. «Me siento muy afortunada de haber vivido con un persona tan interesante. Es algo muy bonito. El director Alejandro Iñarritu incluyó ese poema en 'Birdman' y me pidió permiso para hacerlo. He tenido compañeros maravillosos a lo largo de mi vida, estimulantes. Han nutrido mi poesía y mi vida».

La charla

Participantes
Tess Gallagher y Eli Tolaretxipi (presentadora).
Título
'Tess Gallagher. Writing from the edge. The borders of countries and lives'.
Lugar
Hoy, a las 19.30, en el Koldo Mitxelena.
Idioma
inglés, con traducción simultánea en euskera y castellano.

Y sin duda, el más famoso de ellos es Raymond Carver (1938-1988). Heredera de su legado, la escritora asegura que a lo largo de estos treinta años no se siente cansada de defender su obra, pero admite que «ha habido momentos en los que he tenido que tomar decisiones difíciles. Por ejemplo, cuando se publicó 'Principiantes' hubo gente que se quejó porque quería que Raymond Carver fuera un producto y no deseaban saber nada de ese libro», que recoge las versiones originales de los relatos de 'De qué hablamos cuando hablamos de amor', antes de que su editor, Gordon Lish, los sometiera a sus tijeras, en una labor de poda que se llevó por delante párrafos e incluso páginas enteras. «Querían ponerle un lazo bonito y olvidar lo que había escrito antes» de cruzarse en su vida con el controvertido editor. «Le colocaron a Ray la etiqueta de 'minimalista' que él nunca aceptó, ni le gustó. Yo me encargué de que eso ya no se sostuviera más. 'Principiantes' fue importante para demostrar cómo era realmente su trabajo y esto no significa que ese libro fuera mejor que 'De qué hablamos cuando hablamos de amor', sino que cada uno de ellos representa algo diferente. 'Principiantes' es el espíritu de Ray y el otro es la versión editada por Lish, que excluyó muchas cosas importantes. Necesitamos 'Principiantes' para entender a Ray y poseer su espíritu».

Sorprende, en cierto modo, que alguien con una escritura tan transparente como la del autor de 'Catedral' haya sido objeto de tantos malentendidos. 'Minimalismo', 'realismo sucio'... «No siempre puedes ver detrás de lo que pasa en el escenario: hay editores, agentes... Cuando Gordon Lish ejercía su influjo, Raymond aún bebía y aceptaba sus instrucciones. Cuando conocí a Ray, ya había dejado de beber y ese cambio en su vida le dio fuerza para enfrentarse a su editor y decirle: 'no'», explica Tess Gallagher.

«Amamos la belleza del intento de mejorar de los personajes de Carver, aunque luego fracasen»

«Creo que después de 50 años me he ganado el derecho a pedirle al lector un esfuerzo»

Hay quien ha querido ver en el 'universo carveriano' de perdedores de la clase trabajadora y desheredados de la fortuna un embrión de ese proletariado estadounidense que acabó votando a Trump. La escritora aclara el malentendido: «No creo que a Ray le gustara Trump». Y a continuación, explica la diferencia: «La mentalidad de la clase trabajadora que ha traído a Trump es diferente de la que le interesaba a Carver. No es el mismo tipo de gente. Es verdad que unos y otros viven en situaciones económicas precarias que necesitan cambiar y eso es algo que tienen en común, pero los votantes de Trump echan la culpa de su situación al sistema, mientras que los personajes de Carver no eran así: sufrían, pero no culpaban al sistema, sino que asumían la responsabilidad de sus propios fracasos».

«No son perfectos»

De hecho, si mantiene su vigencia en un mundo que tanto ha cambiado en estos treinta años, en opinión de su viuda se debe a que «sus personajes, al igual que todos nosotros, no son perfectos y conectamos con ellos a través de nuestros fracasos. Son personajes que siempre tienen problemas. Intentan mejorar sus vidas, pero fracasan y nosotros seguimos siendo así. Lo que amamos es la belleza que encierra su intento por mejorar, aunque fracasen».

Antes de su conferencia de hoy en Donostia, Gallagher pasó el miércoles por la librería Noski de Errenteria, donde ofreció una lectura poética que encontró las complicidad de los asistentes. La autora se mostraba ayer encantada. «El público me escuchó muy atentamente. Leí 'Amplitud', que es uno de mis poemas más largos, e incluso durante ese tiempo vi cómo la gente era capaz de seguir lo que estaba escuchando. Noté que me entendían lo que quería decir y que tenían capacidad de empatizar conmigo». Alguien podría interpretar que encontrar esa complicidad a 10.000 kilómetros del lugar en el que fue escrito el poema es la prueba definitiva de que es bueno. «Eso espero (risas) Quizás es que me dan mucho crédito», afirma en otro rapto de humor.

Sobre su charla de hoy, asegura que «los bordes son el centro porque es donde se sitúa lo desconocido y es ahí donde debe situarse el poeta». En opinión de Gallagher, que el año que viene publica un nuevo poemario titulado 'Is, is not', «la poesía tiene que ver con la actitud de uno frente a la vida. Está relacionada con la esencia y la búsqueda de respuestas». Respecto a la supuesto dicotomía entre poesía encriptada o transparente, «depende del poeta -matiza-. Cuando eres joven y estás empezando, estás preocupado por tener un audiencia, quieres atraer lectores y tratas de resultar accesible de una forma plana y directa, pero yo llevo escribiendo más de cincuenta años. Después de tanto tiempo, te puedes permitir ser un poco más oblicua e indirecta para llegar al lector por otros caminos menos directos. Puedes ser más sinuosa. Creo que me he ganado el derecho a pedir al lector un esfuerzo, pero me gusta complacer y sorprender».

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