Los quintos que dejaron África

Soldados españoles de reemplazo en El Aaiún, la capital del Sáhara español, a la espera de embarcar hacia la península./Sygma
Soldados españoles de reemplazo en El Aaiún, la capital del Sáhara español, a la espera de embarcar hacia la península. / Sygma

'Sáhara español. El último reemplazo' recrea los históricos días que pasaron los soldados que hicieron la mili antes de que se abandonara la colonia

J. LUIS ALVAREZMadrid

La mili fue una auténtica academia de la vida. Allí no se iba a divertirse, lo que no quita que se pasaran buenos ratos. No se iba hacer amistades, pero se encontraban buenos amigos. Y, sobre todo, pese a ser una obligación, muchos de los que hicieron el servicio militar guardan un especial recuerdo de aquello que vivieron, positivo o negativo. Xavier Gassió fue uno de aquellos quintos llamados a filas al que el sorteo le destinó a África. Ahora, más de 40 años después, plasma todos los recuerdos en 'Sáhara español. El último reemplazo' (Arzalia), un libro que para unos es «demasiado político» y para otros «demasiado gráfico».

No se trata de un relato al uso de la experiencia en el Ejército como soldado forzoso sino de una auténtica guía para conocer cómo se vivieron desde dentro los hechos históricos ocurridos, en 1975, en un sitio tan remoto. En un mundo donde el teléfono, cuando funcionaba, era un lujo y los correos, en lugar de electrónicos, eran de papel y lápiz. «Fue una vivencia histórica interesante de la que no puedo decir que me arrepienta, porque no fue decisión mía -fue enviado como soldado-, pero si tuviera que volver a hacer la mili la elegiría», apunta.

El prólogo del libro ha sido escrito por Juan Eslava Galán y en el mismo el escritor jienense subraya que se trata de un trabajo sobre España y sobre españoles desde el punto de vista sociológico, pero con sin perder el sentido del humor.

Xavier Gassió, periodista, escritor, guionista y director de documentales, no duda en introducir al lector en el ambiente de aquella colonia, que era provincia española. Para ello ofrece de entrada un diccionario hassania -español que refiere los términos que los quintos tenían que aprender en este dialecto árabe para relacionarse con los saharauis. En las páginas de 'Sáhara español. El último reemplazo' sitúa el origen de la colonia y cómo España logró esas posesiones, lo que los ciudadanos sabían de ese territorio pese a la censura, llegando al meollo de la cuestión: la mili en el Sáhara. Desde el campamento donde recibían la instrucción a su traslado al destino, el cuartel, y todos aquellos pormenores que rodeaban la vida de un soldado de reemplazo. Desde la diana, a la fajina y la retreta, toda la actividad castrense que cumplían los jóvenes o su tiempo libre, hasta obtener 'la blanca', la cartilla militar que suponía estar licenciado.

«En aquella época hacer la mili era bastante saludable para buena parte de la población, porque en los años 70 había muchos jóvenes que prácticamente no habían salido de su pueblo y para muchos fue una socialización forzada, pero saludable. Les enseñaban a conducir y muchos aprendieron incluso a leer y escribir», destaca el autor.

Censurado

No olvida Xavier Gassió acercar al lector a la realidad de los habitantes del territorio, los saharauis, y a la Marcha Verde que Hassan II lanzó contra la provincia española para ocuparla, lo que marcó el final de la presencia española. Como periodista no dudó en llevarse su Nikon, con la que realizó buena parte de las fotografías que ilustran el libro, unas imágenes tomadas con sentido profesional que luego no pudo publicar por cuestiones de la censura del momento cuando comenzó a trabajar. «No se trataba de hacer la foto de recuerdo, sino como periodista», apunta, a la vez que destaca que toda la información de los hechos ocurridos estaba «restringida cuando no censurada».

Gassió, que volvió a llamar a alguno de sus compañeros de la mili «con los que había perdido el contacto» para escribir el libro, considera que este 'Sáhara español' está dirigido a «los que pasaron por allí, tanto los que fueron forzosos como los militares profesionales, a los que son herederos de éstos y que oyeron hablar mucho del tema, y a historiadores y sociólogos, porque es un período que ha quedado oscurecido».

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