Los nuevos libreros

Por primera vez en mucho tiempo el año pasado abrieron en Gipuzkoa más librerías de las que cerraron . «Es una tarea vocacional», coinciden los responsables de los cuatro nuevos establecimientos en vísperas de la fiesta del Día del Libro

Brontë. Ylenia Benito ha cumplido su sueño de montar su propia librería en Irun. Abrió el pasado 19 de mayo. «Pienso jubilarme como librera», sonríe. /DE LA HERA
Brontë. Ylenia Benito ha cumplido su sueño de montar su propia librería en Irun. Abrió el pasado 19 de mayo. «Pienso jubilarme como librera», sonríe. / DE LA HERA
BORJA OLAIZOLA

La tormenta perfecta que amenazaba hace unos pocos años con borrar del mapa a buena parte de las librerías guipuzcoanas parece haberse desactivado. Pese a que los pronósticos dibujaban un escenario desolador, el libro de papel ha sobrevivido a la avalancha digital y la brecha abierta por las ventas a través de internet deja aún cierto margen a las librerías de carne y hueso. La prueba más evidente de que el sector comienza a recuperarse es que el año pasado abrieron en Gipuzkoa más librerías (cuatro) de las que cerraron (una). En vísperas del Día del Libro, que se celebra mañana, hablamos con los protagonistas de un fenómeno que sigue teniendo un fuerte componente vocacional.

«He descubierto que hay muchos más lectores de los que yo pensaba», sonríe Ylenia Benito a modo de resumen desde su librería de Irun. Brontë Liburudenda abrió sus puertas el pasado 19 de mayo en la Calle Mayor de la localidad fronteriza de la mano de esta entusiasta periodista de 32 años. A un mes de celebrar su primer año como librera, Benito hace un balance «muy positivo» de la experiencia y asegura que las expectativas que se había marcado se han cumplido con creces. «Tengo una bonita oficina en mi ciudad, vivo todo el día rodeada de libros y encima hago algo que me llena», recapitula.

La periodista decidió convertirse en librera después de enterarse de que la librería Oskarbi, que fue durante décadas uno de los principales centros de irradiación cultural de Irun, iba a echar la persiana. «Me pareció tremendo que mi ciudad se quedase sin una librería tan emblemática, así que empecé a sondear a personas que estaban próximas al mundo de los libros sin saber si me iba a lanzar o no a la piscina. Cuando se consumó el cierre de Oskarbi en enero de 2017 lo vi más o menos claro y decidí dar un paso al frente». El primer día que levantó la persiana de Brontë, el 19 de mayo, era un manojo de nervios, pero en cuanto notó el calor de los primeros clientes tuvo la certeza de que no se había equivocado. «La acogida fue tan dulce... Los vecinos vinieron a arroparme y me di cuenta de que la gente se alegraba de tener una librería cerca de su casa».

«La crisis se ha frenado y el sector empieza a recuperar la confianza», dicen desde el Gremio de Libreros

Desde entonces todo ha ido sobre ruedas. «La parte más ingrata es la de los números, pero al fin y al cabo no me metí en esto para hacerme millonaria. De todas formas creo que voy cumpliendo los mínimos y que en la caja entra más dinero del que sale. La mayor gratificación es el trabajo del día a día, el contacto con los clientes: casi todos tienen un rato de charla siempre que compran un libro». Además de librería, Brontë es también un punto de encuentro para los iruneses con inquietudes culturales. Ylenia organiza presentaciones de libros, charlas e incluso ha puesto en marcha un club de lectura. «Te sorprende la inquietud de la gente. Un día organicé una charla sin muchas pretensiones, simplemente se trataba de dar a conocer a Jane Austen, y me vinieron 85 personas, la librería no podía acoger a tanta gente».

Cambio de ciclo

Brontë es una de las cuatro librerías que abrieron sus puertas el año pasado en Gipuzkoa. «Es un dato que avala que la crisis se ha frenado y que el sector empieza a recuperar la confianza», observa Andoni Aran-tzegi, el presidente del Gremio de Libreros de Gipuzkoa. Arantzegi tiene aún fresco el recuerdo de los estragos de los años más duros de la crisis. «Hubo tal avalancha de cierres que la U que formábamos los puestos de las librerías en la Plaza de Gipuzkoa en el Día del Libro se terminó recortando hasta adoptar forma de L». El responsable de los libreros cree que la incorporación de los establecimientos que abrieron el año pasado a los puestos de la Plaza de Gipuzkoa el próximo lunes certificará de alguna forma el fin de aquel ciclo nefasto. «Es una buena noticia que la lista de altas sea por fin mayor que la de bajas y también que la gente joven apueste por el sector», resume.

Tobacco Days. Inés García se estrenará mañana en los puestos de la Plaza de Gipuzkoa como responsable de la librería ubicada en Tabakalera.
Tobacco Days. Inés García se estrenará mañana en los puestos de la Plaza de Gipuzkoa como responsable de la librería ubicada en Tabakalera. / IÑIGO SÁNCHEZ

Inés García es la propietaria de Tobacco Days, otra de las librerías que se estrenaron el año pasado. El establecimiento, que abrió sus puertas en septiembre, ocupa uno de los locales de la planta baja de Tabakalera. «Conocía el negocio porque trabajé muchos años en las librerías Garoa, primero en Zarautz y luego en Donostia. Cuando esta última echó la persiana me planteé montar mi propia librería y aquí estoy», resume con una sonrisa. La librera tiene claro que la viabilidad de su establecimiento pasa por una estrategia a largo plazo. «Es un trabajo en el que hay que ir poco a poco: hay que darse a conocer, establecer complicidades con los clientes, ganarte su confianza... Mi idea no es montar una cadena de librerías, sino disfrutar de mi trabajo».

García tiene claro que una parte importante de su tarea consiste en seleccionar títulos que se ajusten al perfil del lector que frecuenta su librería. «Trabajo con editoriales pequeñas porque las grandes manejan un caudal de títulos que suele ser ingobernable. Mi labor consiste en hacer una criba y dar visibilidad a los libros que pienso que se ajustan a los gustos de mis clientes, que son también los que me gustan a mí». Organiza charlas y presentaciones de libros y es además muy activa en las redes sociales, una vertiente que cuida con esmero en ese afán por crear vínculos con los lectores. «Es un trabajo con un fuerte componente vocacional que da muchas satisfacciones», resume. «La última fue cuando se me acercó una chica y me preguntó a ver si necesitaba ayuda en la librería. Me vio aquí rodeada de libros y le debió parecer un oficio tan fascinante que me pidió trabajo», ríe divertida la dueña de Tobacco Days.

La Casa del Libro. Laura Míguez es la responsable de la última librería que ha abierto sus puertas en Gipuzkoa.
La Casa del Libro. Laura Míguez es la responsable de la última librería que ha abierto sus puertas en Gipuzkoa. / I. SÁNCHEZ

La Casa del Libro ha sido la última librería en llegar a Gipuzkoa. La tienda del Grupo Planeta abrió el pasado diciembre un establecimiento de 600 metros cuadrados y tres plantas en la Avenida de la Libertad. Aunque por sus dimensiones juega en una liga diferente a la de la mayoría de las librerías del territorio, comparte con ellas las alegrías y las zozobras del sector. Laura Míguez, que está al frente de las once personas que trabajan en el local, se muestra satisfecha de la marcha del negocio. «Es pronto para hacer un balance, pero las sensaciones en los cuatro meses que llevamos están siendo muy buenas», asegura.

Clientela juvenil

El volumen de ventas de la que es probablemente la mayor librería de Gipuzkoa la convierte en un buen observatorio para detectar tendencias. «El libro de papel se mantiene firme y el avance del digital, que cuando salió parecía que iba a desbancar al papel, se ha frenado. El lector habitual sigue queriendo tocar y oler los libros antes de comprarlos y por eso las librerías físicas todavía podemos plantar cara a internet». La presencia de una clientela juvenil atraída por fenómenos que se promocionan a través de la televisión y las redes sociales es también motivo para el optimismo. «Hay un boom con la poesía con gente como César Brandon, el ganador del concurso de televisión de Got Talent, que demuestra que el publico juvenil sigue viendo atractivo el libro de papel».

Noski! Los poetas y editores Juan Manuel Uría y Sihara Muñoz posan frente a su librería en Errenteria, un proyecto que es una prolongación natural de su trayectoria en el mundo de las letras.
Noski! Los poetas y editores Juan Manuel Uría y Sihara Muñoz posan frente a su librería en Errenteria, un proyecto que es una prolongación natural de su trayectoria en el mundo de las letras. / ARIZMENDI

Sihara Muñoz y Juan Manuel Uría son poetas y editores, así que la librería Noski! que montaron el año pasado en Errenteria es de alguna forma la prolongación natural de su trayectoria en el mundo de las letras. «Abrir Noski! era el paso siguiente, queríamos ofrecer un punto de encuentro para acercarnos culturalmente a la comunidad y la mejor alternativa era una librería», cuenta la poetisa-librera. En Noski! se pueden encontrar libros nuevos, de segunda mano y también libros artísticos, pero sobre todo lo que ofrece es un espacio para el encuentro. «Es una librería puente que tiene las puertas abiertas a todo el que tenga inquietudes culturales». Noski! ha sido escenario en estos meses de exposiciones, presentaciones de libros, recitales de poesía, lectura de tesis doctorales e incluso de charlas sobre la accesibilidad de los discapacitados. «La librería ofrece un servicio a la comunidad, es algo más que un supermercado», sostiene Sihara Muñoz.

-¿Y resulta viable desde el punto de vista económico?

-Esto es una carrera de resistencia y de momento creo que podemos aguantar. Lo importante es que nosotros acabamos la jornada satisfechos y cansados. Y no hay mayor compensación que el agradecimiento de un lector cuando le ha gustado el libro que le recomendaste.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos