«La novela ya no es entre buenos y malos, sino entre malos y peores»

Fotografía facilitada por la Editorial Destino, del escritor y periodista argentino Jorge Fernández Díaz. /Efe
Fotografía facilitada por la Editorial Destino, del escritor y periodista argentino Jorge Fernández Díaz. / Efe

El escritor argentino Jorge Fernández Díaz publica 'La herida', la segunda entrega de su espía 'Remil'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El escritor argentino Jorge Fernández Díaz (Buenos Aires, 1960) publica 'La herida' (Destino), la segunda novela, tras 'El puñal', de la saga protagonizada por su espía Remil, que esta vez mete las narices en la desaparición de una monja, una trama que mezcla política, corrupción y hasta al papa Francisco.

«La mafia está en todas las democracias, es una de nuestras grandes heridas», cuenta Fernández Díaz, que hace 35 años, desoyendo los negros augurios de su padre («sigo luchando contra su profecía de la ruina», confiesa), se hizo periodista hasta que se dio cuenta de que en la prensa solo podía contar «el 20% de lo que sabía». «Para contar el resto está la literatura», explica el escritor, que tuvo su gran éxito periodístico cuando publicó en el diario 'La Razón Vespertina' una serie sobre la parte oscura del fútbol en la que relataba lo que las crónicas no decían. «En una ocasión, sonó el teléfono de la redacción. Era mi padre, que quería que le dijera a los parroquianos qué iba a suceder mañana. La literatura, que nos había distanciado primero, después nos unió», recuerda Fernández Díaz.

Su Remil, que está emparentado con el Falcó de Pérez-Reverte, del que Fernández Díaz es íntimo amigo, no es un espía bueno. «En el siglo XXI, la novela de aventuras no se dirime entre buenos y malos, sino entre malos y peores», subraya el autor, desengañado también de la política. «Cuando el poder se desnuda de sus discursos encuentra una pulsión carroñera que sirve para financiar a partidos y dirigentes», asevera.

En la novela, un amigo del papa Francisco le encarga a Remil que busque a la religiosa desaparecida, una monja 'villera' que trabaja con los desfavorecidos. En esa búsqueda Remil «comete errores» y es enviado como castigo por sus superiores a la Patagonia, donde ve más claro «cómo funcionan la corrupción y el populismo». Tan real es el Remil de Fernández Díaz que los agentes de espionaje que lo leen se hacen seguidores de sus libros. «Uno de esos 'Remiles'», cuenta Fernández Díaz, «me dijo: '¿Cómo sabías la historia de los tres chorizos del sur?'. Yo le contesté que todo era imaginado. 'No, no', me respondió: 'Eso sucedió en realidad'. Así que ahí descubrí que te pueden matar por algo que has imaginado».

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