Cuando los nazis se escondían en Galicia

El monasterio de Samos, donde los habitantes de la zona recuerdan que vivieron algunos nazis./M. MUÑIZ
El monasterio de Samos, donde los habitantes de la zona recuerdan que vivieron algunos nazis. / M. MUÑIZ

El escritor Xabier Quiroga recupera, en su novela 'La casa del nazi', las andanzas por su tierra de los criminales huidos de la Alemania de Hitler

ELENA SIERRASAN SEBASTIÁN.

Al escritor gallego Xabier Quiroga le gusta el senderismo, es «un gran aficionado» y se ha recorrido parte de su tierra a pie. Si encima echa a andar por la Ribeira Sacra, la zona que comprende las riberas de los ríos Cabe, Sil y Miño, al sur de la provincia de Lugo, que es «un territorio mágico, especial, que invita a pasearlo y que he convertido en mi territorio de fantasía», mejor. La Ribeira Sacra es «un paraíso» y Galicia... «Fue un paraíso para los nazis. Lo fue antes y durante la Segunda Guerra Mundial por las minas de wolframio, que están por todo el país (he visto muchas en mi camino), y lo fue después porque con la connivencia del régimen franquista y la de la Iglesia, esos 'amigos' pudieron refugiarse y conseguir papeles para escapar a Sudamérica», explica el escritor, que no se encontró el tema yendo por los senderos, sino en un ensayo que cogió de la biblioteca. Luego fue pateándose Galicia para encontrar las huellas de los nazis por su tierra y recuperar la memoria de los paisanos, ya mayores, que habían visto u oído «cosas» que no sabían muy bien cómo definir. «Unos hombres muy altos y rubios que cenaban apartados de los monjes en el monasterio de Samos, por ejemplo», describe Quiroga. «Eso estaba ahí flotando».

Parte del periplo que lo tuvo ocupado durante cuatro o cinco años, escuchando ese tipo de historias, lo plasma en forma de novela en 'La casa del nazi', un libro de ficción que aporta muchos datos reales y que está dando muy buenas noticias al autor. Primero se publicó en gallego -hace año y medio y va por la cuarta edición- y este año ha encontrado editorial en castellano. «No es fácil», dice. ¿Cuál de las dos cosas? «Ni esa cuarta edición en un mercado pequeño como es el nuestro, ni ser traducido al español», completa en referencia a la publicación de la novela en Ediciones B. Y eso pese a que este autor ha sido reconocido en dos ocasiones con el Premio de la Crítica en su lengua. Así que también hay que preguntar por qué esta vez sí.

- ¿Tanto siguen fascinando a los lectores las historias de nazis?

- Sí, exactamente. No sé si por sus pretensiones, por el terror que crearon, por el trabajo de los cazadores de criminales nazis o por el misterio que aun rodea parte de lo que hicieron, pero el hecho es que siguen apareciendo noticias sobre ellos y siguen sorprendiéndonos y atrapándonos. Agachados, escondidos y disimulados, estuvieron entre nosotros y creo que a mis lectores eso les ha sorprendido mucho.

«Agachados, escondidos y disimulados, estuvieron entre nosotros y creo que a mis lectores eso les ha sorprendido mucho» FASCINACIÓN POR LOS NAZIS

De toda aquella información que recopiló en sus andanzas, y que muchos de sus vecinos aún desconocen, tuvo que dejar mucha fuera. «Se podrían escribir muchas novelas y yo escogí 'La casa del nazi', un misterio que juega entre dos mundos, el de la realidad y el de la ficción, y que tiene conexiones con nuestro presente porque es también una crónica de nuestra actualidad, esa en la que los políticos y quienes tienen el poder siguen teniendo una doble cara y ocultando lo que quieren», afirma Quiroga. Este trabajo de «memoria colectiva» y de «denuncia del falso proceder de los políticos» es también «una novela de amor, de pasión, de represión, de sufrimiento y de impunidad». Y eso que «aun queda mucho que investigar».

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