La muerte de Franco y una tele en color, el 23-F y un tricornio desde Andoain

Joxemari Iturralde, Ignacio Martínez de Pisón y Bernardo Atxaga, ayer, antes de iniciar su charla en la sala Z de Tabakalera./MIKEL FRAILE
Joxemari Iturralde, Ignacio Martínez de Pisón y Bernardo Atxaga, ayer, antes de iniciar su charla en la sala Z de Tabakalera. / MIKEL FRAILE

Ignacio Martínez de Pisón y Bernardo Atxaga, escritores y amigos, comparten su memoria de la Transición en un diálogo de Literaktum

MITXEL EZQUIAGASAN SEBASTIÁN.

Cuenta un soldado, personaje de 'La Cartuja de Parma' de Stendhal, que la mítica batalla de Waterloo solo fue para él «pasar la noche esperando en un campo de remolachas». «Las grandes guerras que entran en la historia a veces son, para quienes las viven, una anécdota mínima», reflexiona Bernardo Atxaga. Ignacio Martínez de Pisón y el propio Atxaga hablaron ayer desde su propio 'campo de remolachas' de la Transición española. El resultado fue un delicioso diálogo en que el apareció hasta Amedo como 'chivato' infiltrado en el Sarriko de los años 70, donde Atxaga estudiaba Económicas.

La charla se enmarcaba en el festival Literaktum, que se clausura hoy en San Sebastián. La sala Z de Tabakalera se llenó, hasta el punto que quedó público fuera, para asistir a la conversación, que llevaba el título de 'Los relatos de la Transición'. Desde el principio se vio que se trataría de relatos más personales que de tratados de historia. Y en ello influyó el moderador, el también escritor Joxemari Iturralde, amigo de Atxaga «desde hace cincuenta años» y de Pisón «desde hace 35». Pisón da en su última novela, 'Derecho natural', «una versión pop de la Transición.

Programa de hoy

Poesía y vermú
El poeta Benjamín Prado es entrevistado por Julia Otxoa «en una charla entre la tertulia y el aperitivo». En la librería Troa Zubieta de la calle Reyes Católicos, a las 12.30.
Visiones de la novela
Charla de Marta Sanz y Sara Mesa, moderadas por Katixa Aguirre. En el Koldo Mitxelena, a las 19.30.

Así que había que empezar desde el principio: ¿cómo recordaban la muerte de Franco? Para Martínez de Pisón «yo tenía 14 años y el 20-N es lo que trajo la tele en color a casa. Recuerdo, claro, que nos quedamos sin cole, y la incertidumbre que había en el ambiente, pero sobre todo el interés de mi madre, monárquica, en ver en color la coronación del Rey. Así que el 21 de noviembre entró en casa la tele, comprada por 100.000 pesetas, todo un dinero para la época».

«Para mí el 20-N es lo que trajo tele en color: mi madre quería ver la coronación del Rey» Ignacio Martínez de Pisón, Novelista

La 'mili' y Carrero Blanco

Atxaga ya era mayor aquel 20-N de 1975, con 24 años, y acababa de entrar a trabajar en el Banco Europeo de Negocios, «un lugar siniestro en la Avenida de la Libertad». «Ese día, al entrar a trabajar, noté el ambiente distinto y supe la noticia. Algunos salimos a un bar cercano. Yo no sabía que pedir, pero un señor al lado, con una copa de champán en la mano, me dijo que pidiera lo mismo. Era José Ramón Recalde».

El escritor de Asteasu recordó también la muerte de Carrero Blanco dos años antes, que vivió como soldado, haciendo la mili en El Pardo en el servicio de radio. Atxaga desveló toda una serie de detalles que perduran en su memoria más que los titulares del día.

«El 20-N trabajaba en un banco. Salimos a un bar y un señor bebía champán. Era Recalde» Bernardo Atxaga, Novelista

Iturralde recordó que hay quien fija el fin de la Transición en el 23-F de 1981. Pisón estudiaba entonces Derecho en Zaragoza, su ciudad natal, y vivió entre la incertidumbre y la necesidad de implicarse un momento «que marcó la politización de gente de mi edad, que veíamos que los derechos conquistados, muchos o pocos, corrían riesgo de desaparecer».

Para Atxaga el 23-F fue el día que cobró sus primeros derechos de autor, en Elkar de la Parte Vieja, por sus dos primeros libros infantiles: 50.000 pesetas. «Luego nos juntamos en casa en Andoain sin saber qué hacer. Mi hermano más original, Iñaki, preguntó: ¿los guardias que han entrado al Congreso llevaban tricornio? Sí, dijimos. 'Pues tranquilos y a dormir. Si van con los tricornios no en serio'. Acertó».

También se habló de terrorismo y torturas, y de costumbres, y de la movida, «con el testimonio personal que da la literatura: para intentar 'La Verdad' ya está la historia», remató Atxaga.

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