Literaktum se escribe con mayúsculas

El festival literario de Donostia «ha dado el salto» este año y encara el futuro «con más ideas y ambición». Más de 4.000 personas han participado en 58 actividades. Crónica de la 'letra pequeña': Banville en Chillida-Leku, los huevos de Foenkinos y la cena de Atxaga y Bovary

La charla inaugural de Almudena Grandes en Okendo, que dejó a público en la calle, marcó la pauta de lo que sería el festival. /LITERAKTUM
La charla inaugural de Almudena Grandes en Okendo, que dejó a público en la calle, marcó la pauta de lo que sería el festival. / LITERAKTUM
Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

«La edición de este año marca un punto de inflexión, a mejor, que permitirá desarrollar más proyectos y ser más ambiciosos», asegura Iñaki Gabarain, coordinador de Literaktum, el festival literario de Donostia clausurado el pasado fin de semana. Los datos oficiales hablan de más de 4.000 participantes, 58 actividades y varios llenos que «lamentablemente» dejaron a ciudadanos en la calle. Pero más allá de las cifras, este año deja la sensación de que Literaktum puede consolidarse como otra gran cita en esta «ciudad de festivales».

«Todos tenemos la sensación de que se ha dado un salto», reflexiona Gabarain. «Donostia Kultura y las instituciones colaboradoras, los propios escritores, los responsables de las editoriales y, lo más importante, el público, han remarcado la mejora». ¿Por qué? «El cambio de fechas, de primavera a otoño, ha ayudado. También el programa era más redondo y ambicioso. Y los medios de comunicación han dado una mayor difusión».

El reto es ahora gestionar el éxito. «Este año hubo gente que se quedó en la calle en las charlas de Almudena Grandes, Martínez de Pisón y Atxaga o en el coloquio con los periodistas Mikel Ayestaran, Ane Irazabal y Karlos Zurutuza. De cara al futuro habrá que pensar en aforos más amplios, o circuitos de televisión para seguir los actos desde otros espacios. Lo importante es que hemos dado el salto», agrega Gabarain.

Literaktum, que lleva el subtítulo de 'la ciudad de las palabras', se escribe ya con mayúsculas, pero también tiene su letra pequeña: dos semanas de desfile de autores de primer nivel arroja un amplio anecdotario. «John Banville, por ejemplo, se quedó prendado de la ciudad. Vivió con su mujer una visita privada de Chillida-Leku y tuvo tiempo de empaparse de San Sebastián hasta el punto de que nos dijo que vendrá siempre que se lo pidamos», recuerda Iñaki Gabarain. «Bromeamos sobre la posibilidad de crear 'la hora Banville' como un clásico del festival en el que el escritor haga cada año lo que quiera».

La ruta de Víctor Hugo

Cada autor tiene sus caprichos. Cuando David Foenkinos terminó su charla en el Koldo Mitxelena se obsesionó con que quería comer huevos fritos con patatas y croquetas, así que se metió al Plaza, en el Buen Pastor, a cenar ese menú acompañado de los organizadores.

Más fácil lo tuvieron otros. Bernardo Atxaga, Ignacio Martínez de Pisón y Joxemari Iturralde protagonizaron el viernes en Tabakalera una de las tertulias más jugosas. Al salir se juntaron con el poeta Benjamín Prado, que intervenía el sábado, y los cuatro degustaron la 'cena Madame Bovary' que el festival celebraba en la Gastronómica. Fue otro de los momentos 'top' del año: una cena basada en textos entresacados de la novela de Flaubert que agotó sus 75 plazas. «Era un experimento que salió muy bien y abre también posibilidades de cara al futuro».

Porque la apuesta de Literaktum ha sido abrir el abanico de actividades. El sábado, por ejemplo, medio centenar de personas siguió la ruta de Victor Hugo por Pasaia. Otros días filósofos debatieron en el bar de Tabakalera, y ha habido actos en librerías y bibliotecas, proyecciones presentadas por Ramon Saizarbitoria o actuaciones musicales.

Pero lo fundamental eran las palabras. El día de la inauguración Almudena Grandes arrancó varios aplausos de los asistentes con sus apasionadas intervenciones. «Hubo también un momento especial en la charla de Banville, cuando hizo una encendida defensa de Europa que provocó otra ovación, y multitud de diálogos que han encendido reflexiones nuevas», rememora un cansado pero feliz Gabarain, que remarca también el valor de mantener los actos «pegados a la base, como las casas de cultura de los barrios, y las entidades colaboradoras, desde la universidad hasta centros como el KM y la Filmoteca Vasca. Se abren muchas vías de cara al futuro»,.

Quedan los datos. Siete exposiciones y 56 invitados 'ponentes'. Y quedan los vídeos de buena parte de las charlas en la propia web de Literaktum.

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