Oz: «Israel vive el mejor momento para lograr la paz»

M. AYESTARAN

Amos Oz es un detractor declarado de la palabra ‘irreversible’, como prueba cada línea de ‘Queridos fanáticos’, libro que arroja una esclarecedora mirada tanto sobre los más controvertidos hechos históricos como sobre los más candentes temas de actualidad. Sus textos parten a menudo o incluyen preguntas como; ¿Por qué intentan convencernos de que la situación es «irresoluble»? ¿Qué es tener «derecho a la tierra» y por qué hay que ejercerlo? ¿Cuál es el núcleo central del judaísmo desde su origen hasta nuestros días? ¿Y acaso resulta incompatible con la democracia y el humanismo? Todas estas cuestiones cobran una acusada dimensión en Israel.

- Usted apuesta por el compromiso como clave para una solución al conflicto. ¿De qué clase de compromiso estamos hablando?

- La paz necesita coraje y asumir riesgos, la paz es compromiso. Es como una boda, donde es necesario el acuerdo entre dos partes para poder casarse. La guerra, sin embargo, es como una violación, vale con que quiera una parte y a veces es peor porque puede pasar que, aunque nadie la quiera, estalle por un error de cálculo o por falta de entendimiento. Es más fácil hacer la guerra que la paz.

- ¿Se calificaría a sí mismo como optimista?

- Puede parecer una ironía, pero Israel vive el mejor momento de los últimos cien años para lograr la paz. No porque los países árabes nos amen, sino porque tienen un enemigo peor que nosotros, los chiíes de Irán y el Dáesh (grupo yihadista Estado Islámico). Esto les ha llevado a pensar en Israel como un aliado potencial.

- ¿Cómo ve a los palestinos?

- Veo mucha desesperación, sobre todo en Gaza y la desesperación lleva a la gente al fanatismo y la agresión. Todos lo sabemos, pero no lo reconocemos. Si coges un gatito y lo llevas a una esquina, sin salida, se puede convertir en tigre y saltará sobre tu cara. Estamos desesperando a los palestinos y pagaremos por ello, como ellos pagaron en 1948 por lo que nos hicieron. Soy viejo y de niño veía cómo los árabes nos empujaron a los judíos a una esquina y nos convirtieron en tigres desesperados y peligrosos. No aprendemos de la historia.

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