Fernando Aramburu, de la ópera a la sonata

El escritor Fernando Aramburu./Juan Carlos Hidalgo (Efe)
El escritor Fernando Aramburu. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)

«La mera existencia de ETA es terrorismo», dice el autor de 'Patria', que aguarda «esperanzado» la disolución de la banda

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Con más de 700.000 ejemplares de 'Patria' despachados -y subiendo- cree Fernando Aramburu (San Sebastián 1959) «que el tsunami literario ya ha pasado». «'Patria' fue una ópera y ahora presento unas sonatas», dice risueño el escritor, que con 28 ediciones agotadas de su gran novela, busca lectores para 'Autorretrato sin mí' (Tusquets). Es un íntimo y emotivo caleidoscopio de «monólogos» en los que se retrata y nos retrata «batallando con el pudor». «Me enterrarán en Alemania», dice este donostiarra afincado en tierras germánicas que lamenta que en España no veamos «los negros nubarrones» del populismo y la xenofobia que asoman por el norte de Europa. Aguarda «esperanzado» la disolución de ETA y cree que «su mera existencia es terrorismo».

«Llevo 30 años en Alemania y tengo dificultades para verbalizar los sentimientos y decir cosas como 'te quiero'. Es como si una membrana me separara de los demás», reconoce Aramburu justificando el tono de las 61 'piezas de cámara' de su nuevo libro. «Desde niño he usado artimañas para confesarme sin confesar y la literatura era la artimaña perfecta», agrega aclarando que ha escrito «a solas, sin plan ni orden previo» unos textos llenos de «poesía y emociones».

Camino del millón de ejemplares 'Patria' no deja darle satisfacciones, pero ya no marca su paso narrativo. «En lo literario el tsunami está ya fuera del escritorio», reitera. «Sigo aferrado a la carta que decidí jugar con quince años, equiparando la vida con el arte y me da igual equivocarme, pero sé que es imposible que no me dedique a la escritura hasta el último instante de mi existencia», explica el autor de 'Patria', que comienza el día que ETA anuncia el abandono de las armas.

¿Cree próxima la disolución de la banda?. «Si llega, será una buena noticia», dice sin vender la piel del oso antes de cazarlo. «Opinaré si se concreta la disolución, que será altamente positiva para la sociedad vasca, que trata de crear lazos afectivos y sociales», agrega cauto. «La mera existencia de ETA es terrorismo aunque no actúe. Que se disuelva ETA sería un hecho muy positivo y permitiría hablar de un lamentable, triste y sangriento periodo histórico ya concluido», apunta.

Decidido a acabar su días en Alemania -«si antes no me expulsan», bromea-, junto a su mujer y sus dos hijas, observa la realidad española con una mezcla de pasmo y preocupación. «España parece un país mal avenido y ocupado en temas internos, de vecindario», lamenta. «Mientras que en Alemania pueden convivir perros con gatos y caballos, algo como la gran coalición es inimaginable en España», dice. «Los partidos más cercanos se llevan aquí a matar y es como si gobernaran los histéricos, aunque aun así, veo a la gente tranquila», destaca. «La coalición es de importancia capital para España, para frenar la xenofobia cuando se están formando nubes negras en el horizonte», alerta.

Lamenta Aramburu que no veamos aquí esos nubarrones «que oscurecen los cielos de Europa». «De los Alpes para arriba el populismo deriva hacia la extrema derecha, con un nacionalismo que no es comparable al de Hitler, Mussolini o Stalin, que eran invasores, pero que quieren expulsar a la gente, al diferente», denuncia.

A salvo de la vanidad

De vuelta a la literatura y al fenómeno de 'Patria', «que me excedía y tenía un elemento también invasor», agradece el escritor que sus amigos y su mujer le permitieran mantener los pies en el suelo. «Vi el peligro desde el primer momento. No vivo solo y no dejé que el éxito me cambiase», asegura. Los amigos y mi 'costilla' hicieron que no me perdieran la vanidad y la arrogancia», agradece. «Un amigo me dijo que lo disfrutara y es lo que trato de hacer», explica agradeciendo a sus lectores su contribución. «Las novelas las hace el lector al activar el texto y cerrar el círculo. Si logro un efecto significativo y emocionante, creo que el trabajo mereció la pena», se ufana.

Lo más gratificante «han sido los encuentros con víctimas del terrorismo que con la lectura de 'Patria' se han sentido comprendidos y agradecidos». «Sentir el abrazo de estas personas ha sido aliviador y gratificante, porque 'Patria' no habría sido posible sin un dolor muy real», precisa. «No me habría perdonado agrandarlo por un chiste impropio o por una reflexión inadecuada», aclara el escritor. «En más de 30 presentaciones no ha habido un solo exaltado y en Euskadi ha generado un debate pausado con refutaciones argumentadas que no comparto, algo impensable hace treinta años, cuando hubieran puesto mi nombre en una diana», añade.

Sobre su escritorio «hay otro proyecto narrativo que me espera con impaciencia», pero del que no suelta prenda. «Me convierto en una máquina de hablar y mi cerebro se le aflojan las tuercas», declara frenándose. Pero sí habla de otro libro que ya está en manos de su editor «en el que me ocupo de manera reflexiva de la poesía que escribieron otros». «A partir de poemas de todas las épocas, clásicos, modernos y contemporáneos, conecto a degustadores de poesía con otros degustadores», aclara.

Aramburu no intervendrá en el guion de la seria sobre 'Patria' que prepara HBO y para la que aún no hay director ni actores. «Lo leeré y opinaré, que es lo que me han pedido. Prometí no entrometerme. Soy un ignorante del lenguaje cinematográfico y si de algo no tengo vocación en esta vida es de inspector», argumenta. No interviene en la película 'Bajo las estrellas' basada en su novela 'El trompetista del Utopía'.

«Aquí está lo que me constituye como ser humano. Asuntos de los que nadie está exento como la infancia y la muerte», dice Aramburu volviendo a su 'Autorretrato sin mí'. Habla de sí mismo para hablar de todos nosotros en un texto sin asomo de exhibicionismo en el que habla de las relaciones con sus padres, el amor, los hijos, los gozos y las angustias de cualquiera. No se ha autocensurado, pero «sí he batallado contra la corriente del pudor, que venía siempre en contra». El humor «gozoso y necesario» ha sido otro aliado para culminar un libro «que es una ventana al interior del ser humano que lo ha escrito».

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