Evasión de la oscuridad

IÑIGO URRUTIA

La guerra de Vietnam traumatizó a la sociedad norteamericana y dio pie a una torrentera de testimonios en diferentes géneros. En el literario, 'Persiguiendo a Cacciato', que obtuvo el National Book Award, ha sido considerada como una de las mejores novelas sobre lo que representó aquel conflicto. Pero quizás sería reduccionista constreñir esta obra al género bélico o a su profundo talante antimilitarista. O'Brien se adentra a través de las andanzas y desventuras del soldado raso Paul Berlin en los dilemas morales de unos seres arrojados a ser protagonistas de una guerra que les resulta extraña y, sobre todo, absurda.

El argumento advierte ya de ese desatino, entre la alucinación y el delirio, cuando propone como hilo la persecución que emprende un pelotón a la caza del desertor Cacciato, un soldado raso que ha decidido que prefiere vivir en París, a 13.800 kilómetros, y hacia allí encamina sus pasos. La narración se desarrolla en tercera persona, la Paul Berlín, un joven corriente que se alistó porque era lo que se esperaba de él y que ahora tiene un miedo cerval a la muerte, que no desea matar a nadie, y al que los combates han sacado del encantamiento de las soflamas patriotas que le hicieron amar a su país.

La historia se desarrolla en planos temporales y mentales diferentes, de manera que se entreveran episodios bélicos y otros sobre el 'viaje' a pie, en tren, en furgoneta y en barco. Un viaje entre en el que el lector debe aceptar que haya cierta suspensión de la verosimilitud, no de otra manera puede acompañarse al pelotón militar que atraviesa Laos, Birmania, Afganistán, Irán... Los episodios surrealistas, también algunos de una extrema crudeza y el lenguaje metafórico jalonan la evasión hacia la ciudad de la luz del pelotón menguante desde los túneles del Vietcong.

La narración zigzaguea por la realidad y la imaginación, preñada de sentidos metafóricos (desde los nombres...), en una mixtura de la que el lector deberá ser un cómplice activo para que la persecución de Cacciato adquiera su verdadera sustancia, que es simbólica, no física.

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