«Escribo porque quise ser Bob Dylan»

Benjamín Prado, junto a Julio Otxoa, durante el encuentro que mantuvo ayer al mediodía con sus lectores en la librería Zubieta. / MICHELENA
Benjamín Prado, junto a Julio Otxoa, durante el encuentro que mantuvo ayer al mediodía con sus lectores en la librería Zubieta. / MICHELENA

El escritor Benjamín Prado charló con sus lectores en la jornada de clausura de Literaktum. El autor madrileño admitió su pasión por el genio de Minnesota y por Rafael Alberti, a quien le unió una gran amistad en los años ochenta

ITZIAR ALTUNA SAN SEBASTIÁN.

Gran conversador y con un discurso muy ameno, Benjamín Prado compartió ayer al mediodía el aperitivo con medio centenar de lectores en la librería Zubieta. El encuentro se presentó bajo el título de 'Poesía y vermú', iniciativa que la librería ya llevaba a cabo, pero que en esta ocasión se incluyó en la programación de Literaktum. Con un vermú en la mano, el escritor fue contestando a las preguntas que le planteaba otra escritora y artista, Julia Otxoa, y fue construyendo una historia en la que detalló algunos de los motivos que le impulsaron a escribir.

«Cuando tenía 16 años escuché una canción de Bob Dylan y en ese instante quise ser como él», admitió Prado. Fue entonces cuando empezó a escribir, animado también por su profesor de literatura, quien le ayudó a descubrir la poesía de Alberti y Lorca. Su pasión por el cantante de Minnesota -su hija se llama Dylan- le llevó en 1999 a presenciar nueve de los once conciertos que ofreció aquel año en España. Incluso tuvo ocasión de darle dos de su libros, gracias a su amistad con Andrés Calamaro, quien actuaba como telonero en la gira de Dylan.

El poeta Rafael Alberti, al que conoció de forma casual en 1980, fue otro referente en aquella época. Prado lo definió como «un tipo prodigioso, por la fe que tenía en la poesía y en la cultura».

Poeta, novelista y ensayista, Benjamín Prado también ha trabajado con Joaquín Sabina, escribiendo las canciones de 'Vinagre y rosas' y 'Lo niego todo'. Reconoce que la literatura «es como el juego del gato y el ratón», donde el escritor «engaña» al lector para captar su atención. «El buen lector es el que tiene ojeras, de leer mucho y dormir poco».

Un paso adelante

El encuentro con Benjamín Prado -también participó en un taller de poesía-, y la conferencia que ofrecieron las escritoras Marta Sanz y Sara Mesa por la tarde en el Koldo Mitxelena, pusieron fin ayer a las actividades organizadas en el marco de Literaktum. Una cita que este año ha dado «un paso adelante» y «un salto» en cuanto a contenidos respecto a ediciones anteriores, tal y como reconoció ayer el coordinador del evento, Iñaki Gabarain. Escritores como Almudena Grandes, Rosa Montero, John Banville o Martínez de Pisón han participado en este festival de literatura, donde el público ha respondido llenando todas las salas. «Creemos que la cita tiene recorrido y espacio en la ciudad», sostiene Gabarain.

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