Libros al aire libre en la Plaza Gipuzkoa

Libreros y lectores se dieron cita en los soportales del recinto durante el Día del Libro

Libros al aire libre en la Plaza Gipuzkoa
USOZ
IDOIA DÁVILA UZKUDUN

Durante el día de ayer, debido en gran parte a la vuelta de las lluvias y a que era el primer día de la semana, la Plaza Gipuzkoa parecía tranquila. Pero bajo sus soportales se escondía todo un movimiento literario. El de los libreros de dieciséis librerías que sacaron a la plaza, con motivo de la celebración del Día del Libro, una muestra de todo el fondo que poseen, y el de la gente que aprovechó para ojear y comprar novelas, cómics, ensayos y fanzines, al tiempo que se resguardaba del incesante sirimiri.

El movimiento, al igual que la lluvia, fue continuo durante las casi 12 horas que duró la feria, pero la mañana fue «más tranquila», y así lo expresó Joan Mari Larrarte, de la editorial Txertoa: «Por la mañana hemos hecho algunas ventas y hemos ido cogiendo el pulso al día». Según explicaba Larrarte, en Txertoa lo que funcionan son los libros sobre cocina y de cómo sacar la huerta adelante, y también los de historia, pero lo que ayer tuvo «especial éxito» fue el nuevo libro de Joan Mari Torrealdai, 'Asedio al euskera': «Es una relectura y un trabajo complementario a lo que ya hizo hace 20 años, un libro que recomiendo».

Los de Elkar, en cambio, no destacaron ningún título en particular: «Tenemos una gran variedad de obras literarias y la gente que se acerca nos pide de todo», expresaba Andoni Arantzegi. Sí que había, por el contrario, un perfil concreto de comprador, y es que al ser un día entre semana, se notaba mucho la presencia de gente mayor, sobre todo por la mañana. «Hacia el mediodía suele darse un pico, cuando la gente sale de clase y del trabajo», explicó Arantzegi, «aunque suele haber más afluencia a partir de las 18.30 horas».

De todas maneras, todos los libreros destacaron ayer la presencia de la gente mayor, y sobre todo, de las mujeres. «Viene gente de todo tipo, pero la mujer es siempre la consumidora top en las librerías, y en el mundo de la cultura en general», declaró Inés García, de la librería Tobacco Days. Inés, tocaya de la librera, es una de esas mujeres que ayer pasó por la feria y que se fue a casa con cuatro tomos: tres libros para ella y un cómic sobre el cuerpo humano para su sobrino, que, paradójicamente, «quiere ser ingeniero». Esta lectora declara que «leer es lo que más me gusta», «he vivido mucho tiempo en Barcelona y me encanta Sant Jordi». Pese a lo abultado de su bolsa, no se llevó ninguno de los libros recomendados por la librera de Tobacco Days: 'Las niñas prodigio', de Sabina Urraca, y 'Bihotz handiegia', de Eider Rodriguez. El de ayer fue su primer Día del Libro para García, y se mostró «muy contenta» con la acogida que tuvo su puesto, «es más fácil que la gente se pase por aquí que por la tienda». Además, «este día da vida al desierto que procede a la Navidad».

Para la librería Kaxilda, en cambio, éste ha sido su tercer año en la Feria del Libro, aunque hace ya seis que abrieron su establecimiento. «La gente ya nos conoce, pero la feria también nos da la oportunidad de dar visibilidad a nuestro espacio», explican. Este año han expuesto 450 títulos «de todo tipo», pero sobre todo «ensayos y contenido político», y «siempre nos sorprende ver que hay gente en Donostia afín a nuestra librería», «así que nos interesa mucho estar aquí a pesar del esfuerzo», una impresión en la que todos los libreros reunidos ayer en la Plaza Gipuzkoa coincidían, a pesar de sus diferentes experiencias.

Un día para el lector

Los libreros son una pieza importante en el mundo de la literatura, pero cuidar al lector es esencial, y eso lo tuvieron claro durante la feria de ayer, donde se sortearon 300 libros entre todos aquellos que hicieron un gasto mínimo de 5 euros. Según explicó Arantzegi, se repartieron libros de todo tipo: «Tenemos al menos 250 títulos diferentes, en euskera, en castellano, libros de ensayo, novelas negras...». Hubo además un descuento general del 10% en todos los libros de todos los puestos, y los bares de la Plaza Gipuzkoa se llenaron de gente con bolsas llenas de tomos, ya que también se repartieron entre los compradores descuentos en pintxos.

En efecto, un día dedicado al lector que no sólo se quedó en eso. Hubo a lo largo del día dos huecos para la gente que quisiera compartir con los demás un pasaje de uno de sus libros favoritos, y abrir así el apetito a otros lectores. Así, se escucharon por los altavoces de la plaza pasajes de 'Escritoras: retratos de mujeres', de Virginia Woolf; 'Cumbres borrascosas', de Emily Brönte; y 'Moby-Dick', de Herman Melville, entre muchos otros. También hubo lugar para libros de lectura fácil, de parte de miembros de Garagune Easo, que leyeron un capítulo de 'La música del viento'.

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Los niños también tuvieron su protagonismo en una jornada marcada por la falta de gente joven en la feria. De la mano de Pako Aristi, participaron en un taller práctico de creación literaria: «Muchas veces se les manda escribir historias en el colegio y no suelen saber por dónde empezar. Yo les doy algunas pautas», explicaba el escritor. Aunque los niños tengan diferentes posturas hacia la lectura, Aristi cree que comprender estas técnicas «les puede ayudar a comprender y enseñar a apreciar los libros. Espero despertarles el interés de escribir o de leer a estos niños».

A pesar de que el Día del Libro tuvo lugar ayer, aún no han terminado las actividades complementarias ofrecidas por el Servicio Bibliotecario de San Sebastián, que dará hoy sus últimos talleres y charlas en los diferentes centros culturales de la ciudad. El homenaje a Joxan Artze que se celebra hoy también está enmarcado dentro de estas actividades.

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