Cuando las cuchillas no solo cortaban el hielo

Cuando las cuchillas no solo cortaban el hielo

Ediciones La Cúpula publica 'Piruetas', la autobiografía de la joven Tillie Walden

ÓSCAR GOÑI SAN SEBASTIÁN.

Cualquier historia se fundamenta en una de las dos grandes columnas de la creación: realidad o ficción. Luego, casi de inmediato, ambas empiezan a cruzarse y, salvo raros casos, la predominante salpica su camino con dosis de la otra. Una historia de espionaje imaginaria ambientada con hechos ciertos o el desembarco de Normandía desde la perspectiva de un soldado que nunca holló aquellas arenas.

Sin embargo, en el cómic, desde hace algunos años, la irrupción del género biográfico (autobiográfico en verdad), ha supuesto para los lectores adentrarse en derroteros llamativos. Ya no se trata aquí de narrar la historia de Tesla, Einstein o Madame Curie, individuos con un peso en el devenir de la Historia más allá de toda duda, sino de adentrarse en el territorio de lo íntimo y plasmarlo en el papel con mayor o menor acierto. Este es el caso de 'Piruetas', diez años en la vida de la joven Tillie Walden (1996, Austin, Texas), que ella misma se encarga de contar a lo largo de cuatrocientas páginas.

El título de la obra retrata una de las líneas de la obra, las interminables y exigentes horas en la pista de hielo que suponía pertenecer al equipo de patinaje del colegio, el despertador sonando cada día a las cuatro de la madrugada y las temibles pruebas de salto de nivel, frente a los examinadores. Sin embargo, no es ni mucho menos un cómic perteneciente al mundo del deporte, sino que se mezcla inevitablemente con lo que ocurría en el interior de la autora, su condición de lesbiana, la necesidad de ocultarlo en un ambiente homófobo o algún episodio de bullying continuado en el tiempo.

De nuevo, conviene recordar que Walden tiene ahora veintiún años, así que todo resulta actual, cercano, al igual que su lápiz, alejado de todo virtuosismo. No se complica tampoco con la composición o planificación de cada página, elemental en todo momento, y el único truco que emplea a la hora de resaltar momentos concretos es la inclusión de masas de color amarillo en unas planchas moradas y blancas.

Nuevos galardones

Es cierto que 'Piruetas' ya ha obtenido grandes críticas, sobre todo en Estados Unidos, las cuales es muy posible que se concreten en nuevos galardones para la ya ganadora de dos premios Ignatz. Sin embargo, cabe pensar si a lo largo de cuatrocientas páginas el casi monocorde estado anímico de la protagonista no pasa factura a un guión que podía haber contado más cosas o hacerlo en menos espacio, sin deterioro del espíritu buscado. Los diálogos, uno de los elementos fundamentales (el otro es el ritmo), se resuelven a menudo con silencios que pueden llevar al lector a la impaciencia, porque cuando dichas viñetas se vuelven solo dibujo, éste está obligado a llenarlo todo, con un dominio de la fuerza expresiva con la que han de vivir los personajes tremenda. No es el caso. Paradójicamente, este punto es uno de los más elogiados por los defensores de 'Piruetas', como síntoma del efervescente y particular mundo interior de la joven. De igual forma, Walden ha sido muy aplaudida por la manera en que afronta y cuenta con gran delicadeza su condición sexual, así como su constante falta de adaptación al colegio o a la mayoría de sus compañeras, tanto dentro como fuera de la pista de hielo, y que todo ello engarza con el gran tema subyacente de la obra, la soledad, extremo con el que cada cual se mostrará más o menos de acuerdo.

En cualquier caso, la pregunta siempre es la misma en cuanto a la intencionalidad del artista y, frente a ella, las interpretaciones que los estudiosos desarrollan yendo, o no, mucho más allá de lo pretendido. ¿Cuántos autores no se habrán visto sorprendidos ante las lecturas que tales expertos han hecho de algo que ni imaginaron estaba en su propuesta original? Sugerir es parte del talento del autor, y parece que Tillie Walden lo consigue.

Al fin, no supone desvelar nada concluir que el patinaje quedó relegado a favor del cómic, dado que 'Piruetas' es una realidad. Ediciones La Cúpula presenta una esmerada edición que satisfará a los lectores que gustan de las autobiografías 'pequeñas', que no anhelan impresionar con grandes revelaciones. Allí, Tillie Walden se desenvuelve con la facilidad con que ejecutaba sus twizzle, la maniobra con la que siempre sonreía.

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