Cosmorama Literario

Cosmorama Literario

'Conviene tener un sitio adonde ir' es una combinación de breves ensayos, reportajes periodísticos, noticias, relatos, etc. que proyectan el retrato del autor, Emmanuel Carrère

SANTIAGO AIZARNA

Una obra repartida, en vez de en capítulos, en opúsculos, se diría mejor. En treinta y tres para mayor justeza numérica. A la hora de tener que clasificar como a qué genero pertenece podrían surgir ciertas dudas. No al de la novela, aun considerándola como un acervo de novelitas (por su brevedad de cada una de ellas) por supuesto. Tampoco sería posible incluirla en el amplio terreno que se extiende a cuentos y relatos. Ni ante la calificación de reportajes, artículos, etc, de corte periodístico, aunque algunos de esos trozos o trazos que la conforman pudieran admitirse en ese especial apartado. Pero nada de eso importa mucho en realidad. Lo que importa es que estamos ante una obra singular que depara grandes, interesantes, apasionantes temas de lecturas varias al lector.

Dícese en la contraportada que ‘Conviene tener un sitio adonde ir’ sentencia el l-Ching, y Emmanuel Carrère (París, 1957) tiene claro a dónde quiere llegar; que, este volumen reúne una treintena de textos periodísticos y ensayos literarios escritos entre 1990 y 2015, en los que el autor demuestra su virtuoso dominio de géneros como la crónica, el reportaje, el artículo de opinión o el ensayo; piezas que forman parte esencial de su corpus literario; que, el libro incluye, entre otras jugosas propuestas, la memorable crónica de una fallida entrevista a Catherine Deneuve; viajes a la Rumania post-Ceaucescu en busca de las huellas de Drácula, a Sri Lanka después de un tsunami y a Davos y sus foros elitistas; sugestivos textos sobre escritores singulares como Lovecraft, Philip K. Dick, Sébastien Japrisot o Leo Perutz; un fugaz encuentro neoyorquino con el novelista de culto Luke Rhinehart; piezas sobre clásicos como Balzac o Defoe; la historia de una joven madre seropositiva cuya degradación física documentan las fotografías de Darcy Padilla, o los nueve textos que Carrère escribió para una revista italiana con la premisa de proyectar una mirada masculina sobre el mundo femenino, y que culminan con una pieza sobre orgasmos y squirting cuyo desinhibido tono pornográfico supuso el abrupto final de la colaboración.

Para dar mayor extensión a su contenido, habría que decir que comienza con tres crónicas de sucesos en las que se nos relata el intento de matar a su madre biológica por parte de un joven de veintiún años, de la resiliencia de una 'infanticida' o capacidad de superación de una infanticida y de la carta a la madre de un asesino; de la muerte por envenenamiento de comer mordiendo una manzana que había recubierto con cianuro del matemático Alan Turing, de quien se ofrece una tan breve como apasionante microbiografía; de los cinco crímenes para una sola vida del doctor Jean-Claude Romand; de esa pasión lectora de un cierto momento de la vida del autor por las obras de Balzac; del regreso a una tranquila ciudad húngara de András Toma, el ultimo prisionero de la Segunda Guerra Mundial; la historia de Nikolái Maslov y de su 'Una juventud soviética', contada por Enmanuel Durand, llamado por todos Manú, allá en su círculo de amigos de Moscú; de la muerte de Juliette, por cáncer, la hermana de Hélène en la habitación 304, Hôtel du Midi en Pont-Évêque, Isère; la doble recordación con «Metrópolis», de Ferenc Karinthy que nos lleva a traer a la memoria, con sumo agrado y hasta a acariciarlo con mirada y dedos cálidos aquel magnífico inolvidable libro de su padre, Frygies Karinthy titulado ‘Viaje alrededor de mi cráneo.

Continúa con la especie de guion, texto o anotación de 'El invisible', de 'Capote, Romand y yo'; de '¿Marina Litvinovich es la esperanza de Rusia?'; de Eduard Limónov (designado también como 'el último de los demonios', que adviértese y se advierte bien, que '¡ojo con el polonio!' y de la guerra entablada entre jóvenes putinianos que se llaman los 'nachy' (los nuestros) y los 'nasbols' (a los que detienen, los juzgan y los encarcelan); de una historia de amor en torno a Tania que nació en 1978, en una ciudad de guarnición de Altái o de 'Kazajstán de familia de militares'; de Orlando Figes que 'es lo contrario de un historiador que novela'; de las líneas dedicadas a Michael Déon (que es una buena ocasión para hablarnos, una vez más, de literatura (de la buena literatura) y de los sufrimientos del oficio de escribir según el consejo del gran Dostoievski a un principiante: 'Hay que sufrir, hijo mío, sufrir mucho', compendio, en cierto modo, de la panóptica visión de su novelística; del Diario TDM (tour de monde) de Emmelene Landon; la 'Carta a Renaud Camus', un prolífico escritor de más de cuarenta libros publicados; de la 'generación Bolotnaya' donde volvemos a reencontrarnos con varios personajes ya citados; de 'la muerte de Claude Miller' a quien llama 'cineasta de la inquietud' y da ocasión para darnos interesantes notas sobre el cine francés, sobre todo; de 'El periodista y el asesino', de Janet Malcolm, caso criminal de un médico militar acusado del asesinato de su mujer y sus dos hijas; de Gregor von Rezzori y de su premio en el lugar preciso, Florencia, de su ganador Enrique Vila-Matas, etc, etc.

En definitiva, toda una amplia descarga de citas y referencias, de obras y autores de grandes resonancias en muchos casos, todo lo cual hace las delicias de cualquier lector tendente a degustar estas delicuescencias literarias que dan, como resultado, el rico perfil y retrato literario de su autor.

Ficha del libro

Autor:
Emanuel carrère
Género:
Narrativa
Editorial:
Anagrama
Páginas:
448
Precio:
23,90

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