Todas las abuelas están bien

Penyas posa junto a su libro en la sede de la Fnac en Madrid. /Virginia Carrasco
Penyas posa junto a su libro en la sede de la Fnac en Madrid. / Virginia Carrasco

Ana Penyas cuenta en su primera obra la historia sobre las mujeres de tercera edad a través de su propia familia

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

La casa de la abuela se ha convertido en un lugar común para los españoles. Casi todos son capaces de reconocer en ese hogar concreto un espacio abstracto que reúne a distintas sensibilidades de las sociedad. Desde ahí parte 'Estamos todas bien', una obra de Ana Penyas (Valencia, 1987) que ha ganado el Premio Internacional de Novela Gráfica convocado por la editorial Salamandra y Fnac.

Herminia y Maruja son las dos mujeres de la llamada tercera edad que se suceden en un retrato constumbrista de presente y pasado. En sus páginas la autora expande la vida real de sus dos abuelas en Alcorcón (Madrid) y Valencia para dibujar un retrato universal ibérico: «A todo el mundo le va a recordar a la vecina, a la tía o la madre porque sociológicamente muchas mujeres han cumplido ese rol y te va a tocar. Habrá algunas como mis abuelas, cada una lo habrá vivido de diferente manera, aunque no sea al 100%».

La narración reparte situaciones de la vida cotidiana actual que se destacan en una comparación jugosa con las viñetas del pasado. «Todo viene de otro proyecto de las memorias de un hombre que contaba su experiencia en el franquismo. Habíamos estado entrevistando a gente mayor del pueblo y nos sorprendió porque todavía nos nos querían decir cosas, tenían miedo de hablar del tema y había pasado muchísimo tiempo. Yo estaba removida por eso y pensé: "¡Ahí tengo a mis abuelas!" ¿Qué hay de todo eso que estoy preguntando en ellas?», señala la autora.

Habitualmente, las preguntas de familiares, amigos y conocidos a las personas mayores se suelen saldar con el sempiterno 'Estamos todas bien'. Pero detrás de la respuesta cordial hay mucho más para lo que hay que ahondar. «Siempre he sido muy preguntona y me interesaba que me hablaran de sus vidas. Maruja, que es como la más amarga, es una mujer que tiene un mal carácter y de algún modo quería comprender el porqué del mal carácter. Viendo su historia de vida, a lo mejor yo también tendría ese mal carácter », reconoce Penyas, porque no todas la abuelas están bien -aunque lo repitan como un mantra-.

El desfile con silencios que hablan y diálogos que enseñan se detiene en los hogares del Mediterráneo y el sur de Madrid con un estilo propio que termina por retratar a toda una sociedad. «La mayoría de veces contamos las historias a través de hombres y a través de personajes importantes entre comillas y yo creo que las historias cotidianas pueden llevarnos a otras reflexiones. Es un poco hacerlas protagonistas porque las abuelas de nuestra generación (y las que no tuvieron) un rol público que son la mayoría. Fueron amas de casa o se dedicaron al hogar, son personajes secundarios de otras vidas y me parece que como sociedad nos vamos a quedar un poco cojos si no valoramos a esas personas que nos han valorado un poco a todos», explica la autora. Tirando del hilo, Ana Penyas expone la ingratitud, la soledad y las penurias actuales de las personas de edad avanzada. «Cuando presenté el libro en Valencia, estaba asustada porque estaba mi abuela Herminia y di las gracias porque también he contado cosas feas, no es una versión edulcorada de la vida, no estoy contando que mi abuela fuera una superheroína», avisa Penyas.

En segundo lugar, se muestra un plano paralelo a su camino durante una época dictatorial en lo social y en lo político. Es entonces cuando surgen los contrastes fuera del cómic entre nieta y abuela. «Me pasaba más con los novios. Eso de que dejaras novios y empezaras con otro... Pero no como juicio, sino en plan '¡qué loco!'. Mi abuela Maruja fue infeliz y era como 'lo que tenía que haber hecho es esto'. Pero, por la sociedad, era imposible y mentalmente ella no se lo permitiría. ¿Qué hacía ella en aquella época divorciada si no se podía? Con el tema político me decía mi abuela que le daba lo mismo Franco y yo pensaba'¡Dios mío!'», reconoce Penyas.

En principio, hasta sus propias abuelas trataron de que cambiara de objetivo. «¿Por qué no haces una historia de amor?», le avisó Maruja. Pero ella se decidió por quienes le regalaron su cariño, churros y cuentos. Y, a su manera, dibujó una historia de amor para esas abuelas que siempre devuelven -sea verdad o no- el 'Estamos todas bien'.

Borrador, portada y la autora en la exposición. / Virginia Carrasco

Estamos todas bien

Autora: Ana Penyas

Número de páginas: 112

Tipo de edición: Cartoné

Sello editorial: Salamandra Graphic

Colección: Salamandra Graphic

Género: Costrumbrista

Precio: 17,00 €

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