Diario Vasco

Tras la huella vasca en California

La traductora Koro Navarro y la autora de la obra, Asun Garikano.
La traductora Koro Navarro y la autora de la obra, Asun Garikano. / USOZ
  • El explorador Anza y el gobernador Arrillaga fueron personajes clave en la historia de este estado

En 2007, la traductora y profesora Asun Garikano (Tolosa, 1962) residía en California, acompañada de su esposo, el escritor Bernardo Atxaga, y sus dos hijas. Allí pasó todo un curso escolar. Observó que en los libros de historia que estudiaban sus hijas -todavía pequeñas- aparecían muchos protagonistas de la historia de California que tenían apellidos vascos. Se propuso indagar y para ello visitó primeramente la biblioteca de la universidad de Stanford. Luego siguió con sus investigaciones y finalmente en 2013 publicó la obra en euskera 'Kaliforniakoak'. La semana pasada se presentó la traducción al castellano, que lleva por título 'Noticias de California. Los vascos en la época de la exploración y colonización de California (1533-1848)'. La tesis principal de este libro es, según manifestó ayer la autora, que «la participación vasca fue decisiva en la historia de California». La historia está más que estudiada por los propios californianos y demás estadounidenses, pero el enfoque de Garikano es novedoso, porque incide en las raíces vascas de esa península, hoy uno de los lugares más pujantes del planeta.

El primer europeo que pisó tierras californianas en 1533 fue Fortún Jiménez de Bertandona. Pues bien, ya tenemos que ese primer capitán de navío que arribó a aquellas nuevas tierras era vizcaíno. Desembarcó en el extremo sur de la península de California, lugar conocido hoy como La Paz. Tal como relató Garikano en la presentación, «unos treinta años más tarde, el fraile agustino Andrés de Urdaneta dio con la deseada ruta para navegar desde Filipinas hasta California en su épico tornaviaje, estableciendo una de las rutas comerciales más importantes de todos los tiempos: la ruta que recorrería el Galeón de Manila, conocida también como 'la ruta de Urdaneta'. Su establecimiento hizo que California cobrara cierta importancia para las autoridades españolas. No por la provincia en sí, sino porque se necesitaba un puerto en la costa californiana para que el Galeón de Manila pudiera hacer un alto antes de proseguir su viaje a México».

Con el propósito de encontrar dicho puerto, en 1603 el navegante Sebastián Vizcaíno sondeó, delimitó y dio nombre a la costa californiana, llegando hasta el Cabo Mendocino, al norte de San Francisco. Muchas ciudades importantes conservan todavía el nombre impuesto por Vizcaíno: San Diego, Monterrey, La Paz, Concepción, Ensenada y Carmel, entre otros.

Tras los descubrimientos por mar, hubo numerosas expediciones terrestres . Garikano piensa que la figura de Juan Bautista Anza, natural de Hernani, es primordial. «Entre 1736 y 1740 encabezó la histórica expedición que logró unir por tierra Sonora y California, llevando el primer grupo de colonos que se establecería en San Francisco, y marcando el emplazamiento de la futura ciudad de San Francisco. Como escribe el historiador californiano Charles Chapman, 'aunque Anza no llegara a sospecharlo, su obra tendría una importancia duradera, mayor que cualquier otra cosa que hubiera podido acontecer en la historia de California'».

Hoy existen muchos lugares que llevan el nombre de Anza, y el National Park Service ofrece la posibilidad de recorrer los lugares por los que transitó aquel explorador.

En la Administración son numerosos también los nombres de vascos. El periodo entre 1792 y 1822 fue la época de los gobernadores vascos en California. José Joaquín de Arrillaga, natural de Aia, fue gobernador 'provisional' durante aproximadamente dos años. Le sucedió el vitoriano Diego de Borica. Luego vino de nuevo Arrillaga, y a continuación el puesto fue ocupado por Pablo Vicente de Solá, natural de Arrasate.

Los misioneros franciscanos llevaron a cabo una labor fundamental. Impulsados por las ideas que en esa misma época difundía en el País Vasco la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, los franciscanos, dirigidos por Fermín Lasuén -máxima autoridad religiosa- y Diego de Borica -principal autoridad civil-, ambos naturales de Vitoria, decidieron contratar carpinteros, herreros, albañiles y otros artesanos de Nueva España para que enseñaran a los indios los oficios. El franciscano Lasuén fundó 9 de las 23 misiones de California.

Escaso eco aquí

Garikano, que es autora también de la obra 'Far Westeko Euskal Herria', criticó ayer el escaso eco que estos exploradores y colonizadores han tenido entre los vascos de hoy en día. «En la Wikipedia en euskera, el franciscano Lasuén aparece con un texto de seis líneas. En inglés, el texto es diez veces más largo», manifestó. «Y en otros casos se incide en lo negativo. La Wikipedia en euskera dice que trató mal a los indios, en cambio la Wikipedia en inglés menciona que llevó la imprenta al continente americano y que trajo a Europa el chocolate como bebida».

El libro es versión en castellano del original en euskera publicado hace cuatro años. La traducción ha corrido a cargo de Koro Navarro, y ha contado con subvención de Acción Exterior del Gobierno Vasco.

Según dijo ayer Navarro, esta obra ha sido su primera traducción larga del euskera al castellano. El camino inverso lo ha recorrido en multitud de ocasiones.

«Hay pasajes preciosos en este libro, como cuando se cuenta cómo fue el primer contacto entre los indios y los tripulantes de un barco español. Los marineros estaban temerosos, los indios también, después de ver aquella embarcación monstruosa. Tras varios días, dos o tres marineros se metieron en una barca y tomaron tierra. Los demás se quedaron en el barco, expectantes. Los marineros vieron que alguien les había dejado unas flores blancas. Al día siguiente, ellos dejaron unos panes blancos. Esa fue la manera en la que tanto unos como otros mostraron sus buenas intenciones», dijo Navarro.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate