Diario Vasco

La tetralogía vasca de Pío Baroja, por primera vez en un único volumen

  • Espasa ha reunido ahora estas obras en un único libro con el que conmemora el 60 aniversario de la muerte del escritor donostiarra

Cuando Pío Baroja escribió "La leyenda de Jaun de Alzate" en 1922 convirtió la trilogía "Tierra vasca", formada por "La casa de Aizgorri", "El mayorazgo de Labraz" y "Zalacaín el aventurero", en una tetralogía que, sin embargo, nunca se había publicado en un mismo volumen.

Espasa ha reunido ahora estas obras en un único libro con el que conmemora el 60 aniversario de la muerte del escritor donostiarra en una edición especial dentro de su colección "Clásicos".

De esta forma se convierte en una publicación de "largo recorrido que no va a desaparecer en tres semanas de las mesas de las librerías", ha explicado hoy en una rueda de prensa en San Sebastián Pío Caro Baroja, sobrino del autor, que ha presentado "Tierra vasca" junto a la directora de Espasa, Ana Rosa Semprún, y al escritor Jon Juaristi, experto barojiano.

Ha dicho que su padre, el director de cine y guionista Pío Caro Baroja, que falleció el año pasado, quería cerrar ya el "ciclo novelístico" del autor de "El árbol de la ciencia", por lo que han decidido hacerlo con esta tetralogía y con la editorial a la que su tío estuvo vinculado en vida -en la década de 1930 publicó "Tierra vasca" como trilogía-.

"Es un libro que va a quedar ahí, aunque no vaya a crear grandes titulares. No se había hecho hasta ahora y es muy importante", ha afirmado.

Con esta edición, los Baroja hacen también una aportación a San Sebastián en el año de la Capitalidad Europea de la Cultura, que esta semana le dedica unas jornadas, organizadas por la Diputación de Gipuzkoa.

Es una manera además de reivindicar "la cultura con mayúsculas" en una ciudad que "no duda" en colocar a la gastronomía en la misma categoría y con la que Baroja mantuvo una relación "conflictiva" durante toda su vida, ha señalado el sobrino del escritor.

"Irun era el ojito derecho de Baroja, a diferencia de San Sebastián. Era una ciudad más abierta, en la frontera, con más mezcla racial. En su país chiquito, su país del Bidasoa, Irun era la capital natural", ha señalado.

De hecho, muchos de los personajes de sus novelas procedían de esa ciudad "amable y acogedora", ha añadido su sobrino, que ha recordado cómo en "Juventud e idolatría", que Baroja escribió en su casa navarra de Itzea, en Bera del Bidasoa, decía que en San Sebastián "no interesa la ciencia, ni el arte ni la literatura ni la Historia ni la política ni nada".

"Únicamente interesa el rey, la reina regente, los balandros, las corridas de toros y las formas de los pantalones", agregaba en este texto autobiográfico de 1917.

Pero también dijo al final de esa obra que, "a pesar de todo el rastacuerismo, de toda la quincalla, de todo el jesuitismo y de todo el mal gusto que tiene, ha de llegar a ser, dentro de unos años, un pueblo importante y serio".

"Evidentemente, Baroja hoy se sentiría muy, muy orgulloso de esta ciudad, que ha cambiado muchísimo, no solo en lo estético. Es una ciudad que, aparte del tema gastronómico, que quizá le hubiese irritado un poco, le habría resultado bastante más acogedora de lo que era entonces", ha destacado.

Ha dicho que la edición de la tetralogía es un "homenaje privado" con motivo del 60 aniversario de su muerte y de la celebración de la Capital Europea en su ciudad natal, donde, según ha comentado, "las cosas de Baroja siempre se hacen con letra pequeña y por cumplir el expediente".

Ha opinado que Zalacaín, "un personaje de frontera, vital y entusiasta", bien podría dar nombre a algún recorrido turístico por la capital guipuzcoana.

"Aunque hay un pero. Es un personaje romántico, liberal, muy abierto a la modernidad, las ideas y las inquietudes y no muy cerrado a lo que es el nacionalismo excluyente", ha afirmado.

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