Diario Vasco

El combate más grande de todos los tiempos

Muhammad Ali, con el cómic en 1978.
Muhammad Ali, con el cómic en 1978.
  • ECC recupera uno de los cómics más sorprendentes de los años setenta

Como una araña, el micrófono desciende desde el cielo. Circundado por miles de personas, un cuadrilátero iluminado es el centro del universo porque allí, dos púgiles como no ha conocido la humanidad dirimirán en quince asaltos quién es el mejor. ¡Ladies and gentlemen, en el rincón azul, con calzón blanco, 1,91 metros de altura y 107 kilos, desde Louisville, Kentucky, el campeón de los pesos pesados, Muhammad Ali y, en la esquina roja, con 1,93 metros de estatura y 102 kilos, procedente del planeta Krypton, el guardián de la Tierra... Superman! La campana repica, es el heraldo del primer round, los contendientes avanzan, se estudian, un paso, un giro de cintura, un jab para coger distancias, un amago, los guantes chocan y...

Y es de nuevo 1976. Cuando los combates duraban quince episodios y Muhammad Ali, 'el campeón del pueblo', formaba parte de una panoplia de luchadores como nunca ha vuelto a darse en los pesados. Norton, Frazier, Foreman... todo en él despertaba pasiones enfrentadas porque, además de su increíble talento, fue el primero en potenciar su figura hasta convertirse en leyenda, al igual que su oponente, aunque con una pequeña diferencia: Superman era de papel. En aquellos años 70, cosas inauditas eran no solo concebibles por los editores, sino celebradas entre los lectores. Era habitual que celebridades, reales o no, irrumpieran en los cómics en aventuras cuya calidad no era tan importante como el hecho en sí de ver a Sherlock Holmes investigando un crimen al lado de Batman. Así pues, cuando el promotor de boxeo Don King, ante el éxito que acababa de cosechar un cruce entre Superman y Spiderman en un cómic de gran formato producido por las dos compañías rivales, propone una excentricidad como encerrar en un ring al hombre de la S en el pecho con Ali, no solo no se desecha, sino que se encarga el proyecto a dos de los grandes talentos de la industria: Denny O'Neil en los guiones y al extraordinario Neal Adams en los lápices.

Una portada histórica

A partir de ahí, viajes, bocetos, correcciones... Superman no se queja demasiado, otra cosa es Ali. Adams tiene incluso que muscular más las piernas del boxeador, dibujadas demasiado finas según los representantes de la estrella. El proyecto avanza, y a medida que las 72 páginas previstas van cerrándose, surge el momento de diseñar la portada del álbum y, con ella, la idea de llenar las gradas con famosos de la época. Neal Adams es capaz de eso y de mucho más, otra cosa es conseguir el permiso de cada retratado. Desde Woody Allen , los Beatles, Orson Welles o los Jackson Five, en total ciento setenta y dos celebridades, reales o de las viñetas. Algunos, como el mencionado Allen o John Wayne, piden a cambio de ceder su imagen para ese dibujo, solo para ese dibujo, una compensación económica. No siempre el acuerdo es posible, así que Adams retrata a este último con bigote, dejando para la imaginación el resto. De hecho, la edición original aúna portada y contraportada, siendo el público del ficticio evento quien ocupa esta última, convirtiéndose su identificación en un nuevo juego para los lectores.

El combate más grande de todos los tiempos

El cómic, cuyo lanzamiento está previsto para 1977, llega a las librerías, finalmente, en 1978, debido a la ardua tarea de lograr los consentimientos ya mencionados y coincidiendo, pese a no estar así planeado, con el estreno de la superproducción de Richard Donner, 'Superman', protagonizada por Chistopher Reeve quien, cerrando el círculo, también está entre los asistentes a la gala propuesta en el cómic.

Hoy, en el año del fallecimiento de Ali, ECC recupera la reedición que en 2010 llevó a cabo DC Comics. El formato es menor que el original, y el color no el casi plano de los setenta. En cartoné mate, con una magnífica calidad de papel e impresión y unos extras tan pertinentes como los bocetos originales, los relatos detallados de aquella aventura y una doble página identificando a todos los presentes en el combate, 'Superman contra Muhammad Ali' es un pedazo de historia del cómic americano, un relato de una época donde las rotativas imprimían viñetas repletas no solo de problemas, sino también de optimismo.

Neal Adams, (6 de junio de 1941, New York, Estados Unidos), fue un adelantado a su tiempo. Planificaba, componía las páginas como parte de un todo, sus movimientos de cámara aún siguen siendo referentes, pletóricos en ejercicios de ángulos imposibles. Hoy, a sus setenta y cinco años, conserva el toque, ese que los grandes nunca pierden y que, inevitablemente, al menos para quienes, siendo jóvenes, lo leyeron en 1976, les transporta a esos años, a aquellos años, ya.

'Superman contra Muhammad Ali' es recuerdo, es el Madison Square Garden en una noche donde los sueños de una generación aún permanecían intactos y que ya casi nadie sabe dónde están. Entonces, las luces se apagaban y un foco con la intensidad de un sol explotaba sobre el boxeador negro, tal y como a él le gustaba decir, camino del escenario máximo.

Allí le espera Superman. ¿Por qué no? Después de todo, en eso radica el poder de la imaginación y, además, los dos han sido, son y serán, los más grandes.

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