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Ildefonso Falcones vuelve a la Barcelona del siglo XIV en su cuarta novela.
Ildefonso Falcones vuelve a la Barcelona del siglo XIV en su cuarta novela. / MIREYA LÓPEZ

Ildefonso Falcones: «No es necesario leer 'La catedral del mar' para entrar en la nueva novela»

  • Ildefonso Falcones, Escritor, El autor catalán presenta hoy en San Sebastián 'Los herederos de la Tierra', la continuación de su primera y exitosa novela 'La catedral del mar'

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Su primera incursión literaria, 'La catedral del mar' (2006), fue un éxito editorial con más de seis millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Después de otros dos relatos, también dentro del género de novela histórica, 'La mano de Fátima' (2009) y 'La reina descalza' (2013), ahora regresa a la Barcelona del siglo XIV, aunque ni los personajes son los mismos ni la acción se desarrolla en el mismo ambiente. Abogado de profesión, Ildefonso Falcones (Barcelona, 1958), ha abandonado su bufete y, aunque aún tiene algún que otro caso pendiente, quiere dedicarse a tiempo completo a la escritura. Hoy presenta su nueva novela en San Sebastián y firmará ejemplares a partir de las 19.00 horas en Fnac.

-¿Hay que leer la 'Catedral del mar' para entrar en su nueva novela?

-Hay gente a quien le ha hecho ilusión recuperar 'la catedral', pero se puede leer de forma independiente. No es necesario leer la primera novela.

- ¿Por qué habla de 'continuación' de 'La Catedral del Mar' y no de segunda parte?

- No tiene nada que ver con el refrán de segundas partes... Eso está superado hoy en día. Pero sí que evita la coletilla. Además es que una segunda parte implicaría que todo sigue igual y que los personajes son los mismos. Y aquí lo único que continúa es Barcelona, aunque en otro barrio y con personajes distintos.

- ¿Por qué ha esperado una década para publicar la continuación?

-No hubiera sido correcto hacerla después de la 'catedral'. Me gustó escribir sobre otros lugares. Con 'La mano de Fátima' fui a Granada; con 'La reina descalza', a Madrid y Sevilla. Cuando terminé esta novela me atrajo volver a Barcelona. Claro que cuando esto ocurrió no habían pasado diez años, sino siete. Me ha costado tres años escribir este libro.

- 'La catedral del mar', según dijo, le llevó seis.

- Cierto, pero es que la escribí a deshoras. Me levantaba temprano para arañar una hora antes de acudir al despacho, y los fines de semana.

- Ahora por lo menos ya contaba con una parte documental.

- No lo crea. Se trata de un nuevo tiempo. Además está localizada en otro barrio, el Raval, que no lo tenía tan estudiado. Hablo de una época histórica, el compromiso de Caspe, que representa el fin de la Casa Condal de Barcelona y la entrada de un infante castellano en Cataluña. En fin, algo de documentación de Barcelona sí poseía, pero he tenido que entrar otra vez en profundidad.

- ¿Muchas horas de biblioteca?

- Bueno, a mí me gusta hacerme con los libros, los busco y los compro. Prefiero tener mi biblioteca particular. Ahora es más fácil, hay muchos recursos para llegar a los libros.

- ¿Le han animado a entrar otra vez en la Barcelona del siglo XIV o ha sido un impulso personal?

- No. Me apetecía. Barcelona es muy atractiva. Me ha resultado muy cómodo. Pero sí que es verdad que muchos lectores se acercaban y me lo sugerían. Sin presión, sí que percibía interés.

- ¿La catedral del mar vendió 6 millones de ejemplares en todo el mundo. Esto no le ha dado ahora cierto vértigo?

- No, porque el mercado es totalmente distinto hoy en día respecto a 2006. Ha descendido entre un 40-50% y además tenemos una piratería que come de forma tremenda las ventas. Pero lo importante para mí es que la novela guste a la gente. Y después, lógicamente cuantos más ejemplares se vendan, mejor. Pero el éxito hoy se mide diferente que con 'La catedral del mar'.

-Arnau Estanyol ya no es el protagonista, aunque sí está en cierta medida, que no vamos a desvelar.

- En 'la catedral' lo dejamos ya con 63 años. En el siglo XIV era una edad longeva. Se llegaba, pero poco juego podía dar ya.

- El protagonista es Hugo Llor, que es también un luchador. ¿Quizá una réplica de Arnau?

- Hugo es tan luchador como Arnau, lo mismo que mucha gente. Pero hay una diferencia importante. Arnau va aumentando su categoría social y Hugo se nos va a quedar siempre en la ambición que tiene, la de vinatero y productor de vinos. En 'la catedral' yo quería mostrar los estratos sociales a través de Arnau, y aquí tenemos un luchador que no salta de categoría social.

- Respecto a las localizaciones, además de cambiar de barrio, esta vez sale de Barcelona.

- La acción está en el Raval cuando la tercera muralla encerró este nuevo barrio. Era y es un lugar muy humilde. Pero, sí, también salimos. Vamos a Valencia y a Zaragoza movidos por los acontecimientos políticos que se producen.

- ¿Quizá hay más recreaciones históricas en esta novela?

- Sí porque es una época muy interesante que además se entrelaza con facilidad en la ficción.

- Una vez más describe la situación de persecución que padecían los judíos. ¿Quizá con más crudeza?

- Sí, sí. A partir del tercer cuarto del siglo XIV la persecución fue tremenda. En 1492 se les expulsó, pero el siglo y medio anterior fue para ellos un verdadero calvario, con destrucción de las sinagogas, con conversiones forzosas, con una vida sin ningún derecho.

- ¿Por qué el personaje principal deriva hacia el mundo del vino? ¿Qué importancia tenía esta industria en aquella época?

-Es un producto de primera necesidad. El agua apenas se bebía porque eran muchas las posibilidades de que pudiera estar infectada. El vino se daba en los hospitales, los marineros lo llevaban a bordo y hasta los niños lo tomaban a diario. Era un alimento de primera necesidad. Además, es lo que me permitía que el personaje saliera de Barcelona y recorriera los reinos de Aragón y de Valencia. La gente en aquella época no viajaba, solo los peregrinos y los mercaderes. Y crear un corredor de vinos me daba la oportunidad de trasladarlo a cualquier lugar.

- ¿Usted tenía conocimiento del mundo del vino, o ha tenido que documentarse?

- No, no. He hecho una inmersión total en este mundo. Yo soy un enamorado del vino, pero no tiene nada que ver lo que hoy conocemos con lo que bebían en la Edad Media. Era totalmente diferente y encontrar referencias ha sido muy complicado. Hay muy poca bibliografía, sólo he encontrado tres libros y un par de volúmenes más sobre una convención que hubo en Cataluña, pero que no son muy útiles. Estos, junto a la lectura de tratados de agricultura del siglo XV, me han proporcionado una idea. En definitiva que sobre vino hay muchísima bibliografía, pero sobre la historia del vino hay muy poca.

- ¿Desde 'La catedral del mar' a 'Los herederos de la Tierra', de qué forma ha cambiado su vida?

- Totalmente. El despacho ya está cerrado porque es imposible mantenerlo. Llevo todavía algún asunto, pero más como consejero que como abogado. No me queda otro remedio. Ahora estoy cuatro meses viajando. De todas formas con esta novela todavía he estado trabajando; la decisión de cerrarlo es relativamente reciente.

- Además de las satisfacciones que le proporcionó el éxito que fue 'La catedral del mar', también le llegaron determinadas críticas, a veces muy duras. ¿Lo vivió como un proceso doloroso?

-No, no, aunque tampoco resultan agradables. Las advertencias estaban encima de la mesa y lo afronté informado. Yo creo que es más doloroso ahora, después de cuatro novelas, de varios premios y un cierto reconocimiento. No me importa que critiquen el libro, pero todavía hay ciertos señores que se permiten lanzarme ataques personales, feroces, que no vienen al caso. No es agradable.

-¿Por qué cree que se critica tanto a los 'best sellers'?

-Hay veces que los propios críticos también escriben novelas y son competidores. No creo que puedan ser imparciales cuando están en el mercado.

- ¿Es un fenómeno que ocurre aquí o es internacional?

-No sabría decirle. Pero aquí ocurre mucho.

- ¿Cómo lleva que le digan que es el Kent Follet español?

- Pues fantástico... Es una primera figura internacional y también se ríe cuando le hablan de los 'best-sellers'. Él, claro, con más razones que yo.

- Estos días se está rodando en Cáceres la serie de televisión basada en 'La catedral del mar'. ¿Ha participado en el guion?

-No, no. He hecho una lectura por encima para comprobar que el espíritu de la novela sigue vigente en la serie. Pero no más. El lenguaje audiovisual tiene poco que ver con el literario. Los tempos y las formas de captar la atención son distintos. La serie tiene unos guionistas y unos productores muy buenos, el elenco es fantástico, existen recursos y la ilusión me parece que es tremenda. Por tanto, confío en que será una serie magnífica.

-¿Le ha sorprendido que se hayan ido a Cáceres a rodar?

-No, en absoluto. La gente busca la optimización de los recursos y si han reconstruido en Cáceres el portal de la iglesia de Santa María será porque les ha traído más a cuenta hacerlo allí. Mientras lo hagan bien, y estoy convencido de que así lo harán, no hay nada que oponer. En Barcelona es difícil rodar.

- ¿Hubiera preferido que fuese una película?

-Mejor serie. En dos horas es imposible meter el contenido de la novela. Sin embargo, en una serie de ocho capítulos sí que entra.

- ¿Cabría esperar de usted en un futuro una novela no histórica?

-Yo me encuentro tremendamente cómodo en este género y la editorial está encantada, lo mismo que el público.

- ¿Para cuándo una otra continuación?

- Bueno, a lo mejor para dentro de diez años...

LOS HEREDEROS DE LA TIERRA