Las lecciones de cine de Tarkovski como «arte total», en Tabakalera

Andréi Andréievich Tarkovski, hijo del cineasta ruso, ayer en San Sebastián. / LUIS MICHELENA
Andréi Andréievich Tarkovski, hijo del cineasta ruso, ayer en San Sebastián. / LUIS MICHELENA

La Escuela de Cine Elías Querejeta celebra hoy una jornada con las grabaciones inéditas del cineasta y la participación de su hijo Andréi Andréievich Tarkovski

RICARDO ALDARONDO SAN SEBASTIÁN.

Andréi Tarkovski es uno de los cineastas más singulares e influyentes del cine moderno, con una obra corta, siete largometrajes, pero ambiciosa y vasta en sus logros. La Escuela de Cine Elías Querejeta ofrece hoy dentro de su programación previa a su puesta en marcha definitiva, una primera jornada dedicada a las 'Lecciones perdidas de Andréi Tarkovski'. Además de algunas conferencias de Menchu Gutiérrez, Xabier Erkizia y Harkaitz Cano, la amplia jornada que comenzará a las 10.00 horas y terminará a las 20.00 horas con la proyección de la película 'El dinero' de Robert Bresson, consistirá sobre todo en la escucha, con traducción simultánea, de una serie de lecciones que dejó grabadas en audio el cineasta. Las 70 plazas disponibles para la jornada que se celebra en la Sala Z de Tabakalera están agotadas.

«Mi padre hizo varios cursos de cine, uno en 1967, que no fue grabado, y los otros dos en 1977 y 1981 que son los que se van a poder escuchar en San Sebastián», nos contaba ayer su hijo Andréi Andréievich Tarkovski a su llegada a la ciudad. «Eran cursos de un programa de posgrado para escuelas de cine. La asistente de mi padre, Masha Chugunova, se encargó de llevar el magnetofón y el micrófono y gracias a ella hemos podido ahora restaurarlas y darlas a conocer por primera vez en San Sebastián».

En estas grabaciones Tarkovski «no habla de cine, sino de arte», advierte Andréi Andréievich. «Por supuesto que habla también de películas, pero sobre todo habla de la forma de ver el arte, cómo lo siente y la capacidad que tiene el cine de captar la poesía. Así que habla mucho de la pintura del Renacimiento, de literatura, de poesía y de algunos de sus directores favoritos, como Robert Bresson, Antonioni o Fellini. Y pone muchos ejemplos de la historia del arte, para mostrar a los jóvenes directores su forma de ver el cine como un todo complejo. El cine era para él una estrucutra muy especial para crear conexiones entre todas las artes».

Aspectos autobiográficos

El director de películas hoy consideradas fundamentales en la historia del cine, como 'Andrei Rublev' (1966), 'Solaris' (19672) 'Stalker' (1979) y 'Sacrificio' (1986) se centra en estas grabaciones de forma especial en 'El espejo' (1975). «Realmente no le gustaba ninguna de sus películas, porque nunca estaba del todo satisfecho con el resultado final. Aspiraba a lo mejor y era muy crítico, consigo mismo y con los demás. Pero 'El espejo' es una de las películas en que se entregó de forma especial, hay muchos aspectos autobiográficos y supuso la manera de deshacerse de su niñez y restablecer una conexión con su padre y su madre». El cineasta que asombraba con sus largos y complejos travellings, especialmente en 'Sacrificio', «también estaba bastante satisfecho de 'Stalker', con la que había intentado eliminar todo lo superfluo, y lograr un lenguaje lo más puro posible, en el que la unidad de tiempo, espacio y acción se convirtiera en lo más importante, algo que también desarrolló en 'Sacrificio'», explica su hijo.

En 'El espejo' hay algunas escenas con un personaje español. ««En la casa donde vivía mi padre entonces tenía un vecino que era un exiliado español, un niño de la guerra, y fue una gran idea incluir en la película ese periodo histórico, no solo la Segunda Guerra Mundial, sino también la Guerra Civil española, con algunas imágenes de archivo ». El actor que interpretó ese papel, Ángel Gutiérrez, actual director de la compañía de teatro Chejov, también participará en la jornada.

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