Koldobika se hace herrero

El escultor Koldobika Jauregi, ayer en la galería Ekain, junto a la escultura de hierro que recibe al visitante./MIKEL FRAILE
El escultor Koldobika Jauregi, ayer en la galería Ekain, junto a la escultura de hierro que recibe al visitante. / MIKEL FRAILE

Jauregi muestra en la galería Ekain las obras realizadas con un artesano de Asteasu

Félix Ibargutxi
FÉLIX IBARGUTXI

Koldobika Jauregi expone sus nuevas esculturas en la galería Ekain de San Sebastián. Algunas de ellas son de hierro forjado, sobre todo en base a chapa. Y hay otras piezas que combinan el hierro y la piedra. El artista se ha aliado con un herrero de Asteasu, Juantxo Garmendia, y ha trabajado en su taller. «Ha sido una sorpresa para Juantxo, y creo que se ha sentido muy a gusto», comentó ayer el escultor, en la jornada inaugural de la exposición.

Las esculturas están diseñadas por Koldobika Jauregi, pero realizadas a cuatro manos, entre Jauregi y el herrero Garmendia. Koldobika no pone reparos a describir algunas de las piezas: «Ahí se ve una escalera vertical, que simboliza la comunicación entre lo de arriba y lo de abajo. En esa otra escultura aparece la huella de la pezuña de una cabra, he querido simbolizar la transhumancia. En varias de las esculturas aparece un círculo con pintura dorada en varias de las esculturas; es el sol».

Lugar
Galería Ekain. Iñigo, 4. Parte Vieja de Donostia.
Duración
Hasta el 9 de septiembre.
Horario
De lunes a sábado, 11.30-13.30 y 17.00-20.30.

Cuando se entra en la galería Ekain, el visitante se topa primeramente con una pieza de tamaño bastante mayor, que muestra el tronco y las extremidades inferiores de un cuerpo humano, con dos tetas remarcadas con pintura dorada y una barra fina y larga de hierro que sale del vientre y se enrosca. Podría interpretarse como algo fálico, pero para Koldobika no es así. «Sale del ombligo, y simboliza el diálogo. También en Leonardo da Vinci hay imágenes en las que el ombligo es importante». Para el artista afincado en Alkiza, en esa escultura «hay ecos de Grecia y del arte africano».

«El fuego de la forja es como la alquimia, produce una transmutación de los materiales»

Este conjunto de esculturas está ligado al trabajo de atrezzo que está llevando a cabo Jauregi para la película 'Dantza' de Telmo Esnal. Se ha encargado de todo el apartado estético, incluyendo la vestimenta; para decidir la manera en que se muestran y explican las danzas vascas, Esnal ha recurrido al estudioso Juan Antonio Urbeltz.

Las esculturas que se ven en Ekain son trabajos conclusos, pero también podrían resultar ser bocetos para trabajos de mayores dimensiones. Están a la venta. «Pero hoy en día está difícil vender escultura», comenta el artista.

En Ekain hay también varias esculturas realizadas en piedra y hierro. Y la piedra procede de Urmara, el espacio artístico al aire libre que Koldobika tiene montado cerca de su casa-taller en Alkiza. «He trabajado mucho con piedra de Markina y de Deba. Te la envían cortada, resulta fría. Ocurre que en Urmara hay una cantera que se dejó de explotar y que ahora estamos dejándola de nuevo al descubierto. Hemos extraído algunas piedras que tienen formas, dibujos. Como se ve, luego he tallado algunas zonas de las piedras, de manera que queda un contraste entre la zona lisa y brillante, y la zona áspera».

A la piedra le ha añadido o insertado barras de hierro o argollas del mismo material. «Estas argollas son como las que hemos conocido en los puertos, en edificaciones antiguas. Son algo parecido a elementos arqueológicos sacados de contexto».

Urmara, el espacio de Jauregi en Alkiza, organizará en septiembre un acto en torno a Thoreau

Algunas de las piedras tienen pequeñas manchas de pintura dorada. Este elemento está muy presente en la trayectoria del escultor de Alkiza. «Cuando decidí ser artista, con la crisis consiguiente, iba mucho a la iglesia de San Vicente, en la Parte Vieja de San Sebastián, al lado de mi casa. No por motivación religiosa, de hecho mis padres han sido también agnósticos. Allí me impactaron no solo las tallas de santos con sus tonos dorados, sino el andamiaje mismo del retablo, y la cal de ese andamiaje».

Uno de los cambios ha sido precisamente esta nueva faceta del Koldobika herrero. «El hierro no ha tenido mucha presencia en mi trayectoria. Menos de la que hubiera deseado, entre otras cosas por su coste económico, si quieres hacer piezas medianas o grandes. En el País Vasco hay mucha tradición de forja, pero se ha ido perdiendo. He trabajado muy a gusto en ese taller de Asteasu, junto a Juantxo. Hemos calentado el hierro hasta el rojo vivo, hemos remachado las piezas... el fuego es como la alquimia, produce una transmutación de los materiales».

Koldobika sigue trabajando en su espacio Urmara, que pronto va a cumplir seis años. «Al año pasan unos mil visitantes. Vamos a ampliar la zona de cultivo de plantas para estampación de papel, hemos hecho un camino nuevo para el 'espacio Thoreau', porque el de antes era empinado, y hemos instalado ahí dos esculturas nuevas, todo ello con la ayuda financiera de la Diputación». El espacio que rememora la chabola en la que Thoreau vivió aislado en el bosque acogerá en septiembre un acto especial, con motivo de los 200 años del nacimiento del pensador norteamericano.

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