Jinetes en la tormenta

Kutxa Kultur Festibala

Aunque faltó el sol, la nueva ubicación del festival se reveló como un espacio mas cómodo, accesible y lleno de posibilidades

El concierto de Amateur durante la primera jornada del festival. / FOTO: JOSÉ MARI LÓPEZ | VÍDEO: AINHOA MÚGICA
JUAN G. ANDRÉS

Cerca de 4.000 personas se empaparon literalmente de música en la primera jornada del Donostia Kutxa Kultur Festibala, que en su séptima edición estrenó nueva sede en el hipódromo. Los chubascos, ocasionales durante toda la jornada, mutaron en aguacero por momentos y deslucieron la puesta de largo de un escenario que, pese a todo, se reveló más cómodo y accesible que el parque de atracciones de Igeldo. Solo faltó el sol para que la fiesta fuera redonda.

Cual jinetes en la tormenta, como aquellos 'Riders in the Storm' de la canción de The Doors. Así cabalgaron los aguerridos espectadores que, pertrechados con katiuskas, botas de monte y chubasqueros, desafiaron al temporal, al frío y al barro en un auditorio lleno de posibilidades pero tan espacioso que al inicio de la tarde lució un tanto desangelado. No en vano, la cifra de asistentes estuvo lejos de las 5.500 personas por día que solían llenar Igeldo. El mal tiempo también obligó a la organización a prescindir de las atracciones y a cambiar de lugar algunos escenarios. El Hidden Stage, por ejemplo, pasó a alojarse bajo las gradas del hipódromo, igual que el mercado de ilustradores, fotógrafos y artistas.

Debutantes experimentados

Con todo, el poder de la música se impuso a las inclemencias del tiempo y permitió que el público disfrutara de sus grupos favoritos. Entre quienes más pasiones despertaron destacaron Amateur, cuyo primerísimo primer concierto discurrió entre la melancolía y la luz. El proyecto ha devuelto a la palestra a tres ilustres integrantes de La Buena Vida, Mikel Aguirre (guitarra acústica y voz), Cheli Lanzagorta (teclados) e Iñaki de Lucas (batería), y su ópera prima, publicada la semana pasada con el irónico título de 'Debut', recupera la emoción de la mítica banda donostiarra actualizándola con nuevos bríos y con unos acompañantes de lujo: Paul San Martín (órgano Hammond), Fernando Neira (bajo) y Joseba Irazoki (guitarra eléctrica).

Por supuesto, no son ni amateurs ni debutantes y sonaron fantásticos al repasar temas tan delicados y redondos como 'Un cabreo pasajero', 'Sólo era un sueño', 'Será verdad', 'Da Vinci' o 'El rastro de una estrella', dedicada, &ldquocomo todo el disco, a los compañeros de La Buena Vida y a Pedro San Martín&rdquo, antiguo integrante del grupo que falleció en accidente de tráfico hace ahora seis años. «Estaría encantado de venir aquí, sería el rey del festi», dijo Mikel Aguirre señalando al cielo antes de abordar la maravillosa 'El golpe', cuyo vídeo musical fue rodado en el hipódromo. Habría sido «un golpe, un gran golpe de efecto», invitar a Irantzu Valencia a cantar 'Lo que nunca tuvo que pasar', tema del disco en el que colabora la antigua vocalista de La Buena Vida, pero no pudo ser. Tampoco sonó ningún clásico de la emblemática banda aunque su espíritu estuvo presente durante un concierto delicioso en el que la nostalgia no impidió vislumbrar un futuro prometedor.

Antes que Amateur, otro donostiarra llamado Pedro y apellidado Gracia Pérez de Viñaspre había tocado en el escenario grande brindando un arranque más eléctrico y despeinado. En esencia, es el mismo que cuando hace casi una década emprendió su carrera como trovador folkie. Sin embargo, despojado del apodo PLV que le acompañaba entonces, Havoc ha enriquecido sus letras con un sonido más afilado en el que las guitarras adquieren un mayor protagonismo. Con un sonido deudor de luminarias como My Bloody Valentine, Morrisey y The Smiths e incluso The Jesus and Mary Chain, que cerrarían la jornada sobre las mismas tablas, el grupo ofreció un robusto set en el que sonaron temas como 'Amanecer', 'Siberia', 'Cosas' o 'La chica del tiempo'. Havoc logró contener la lluvia hasta que hacia el final, cuando tocaban 'Hélices', las nubes comenzaron a soltar lastre sobre el hipódromo espantando a la audiencia.

En esa tesitura, la circense carpa del Matusalem Stage se convirtió en inmejorable refugio para guarecerse del chubasco y conocer el musculoso rock de los mexicanos División Minúscula. En las primeras filas, media docena de compatriotas lo daban todo y coreaban hasta la última sílaba de las canciones de un combo que lucía orgulloso la bandera de su país sobre los teclados.

Luego fue el turno de Zea Mays, arrolladora banda vizcaína de cuya fundación se cumplen dos décadas justo este año. Aiora Renteria, una de las voces más singulares e incontestables de la escena vasca, se basta ella sola para llenar desde un gaztetxe hasta un gran festival con tonadas como 'Elektrizitatea', que atacaron justo al inicio, o 'Negua joan da ta'. Ayer presentaron 'Harro', su octavo disco de estudio, cuyo tema 'Orain' está cantado a dúo con el líder de Love of Lesbian. La obligación de escribir esta crónica de urgencia hizo que nos quedarámos sin saber si Santi Balmes, que debía actuar en el escenario grande al filo de la medianoche, cantó en euskera junto a Aiora.

Y entretanto, por el Kutxa Kultur Stage pasaron algunos de los grupos guipuzcoanos más interesantes de la última hornada. A Sara Mansilla correspondió la responsabilidad de cortar la cinta inaugural del hipódromo como recinto festivalero, y lo hizo en clave de marchoso rhythm and blues, estilo en el que se atrevió a abordar 'Creep', de Radiohead. Le siguieron, más contundentes, Madeleine, conjunto de post-rock casi instrumental -'casi' porque algunas de sus canciones incluyen escuetas frases que repiten a modo de mantra-, e Iñigo Serrulla, que comenzó su función folk en solitario y luego continuó con su banda.

Cuando estas páginas iban camino de la rotativa saltaban al lodazal del hipódromo los franco-británicos Frànçois & The Atlas Mountains, a quienes después sucederían en el escenario grande los catalanes Love of Lesbian y los escoceses The Jesus and Mary Chain. Tiempo habrá de relatar mañana cómo terminó una húmeda jornada en la que también estaban programados Jeremy Jay, Depedro, Buffalo y varios artistas de música electrónica.

El programa

Keler
18.45 Havoc, 20.20 Amateur, 22.00 Francois &The Atlas Mountain, 23.45 Love of Lesbian, 01.55. The Jesus and Mary Chain
Matusalem
19.35 División Minúscula, 21.10 Zea Mays, 23.00 Jeremy Jay, 00.55 Depedro.
Kutxa Kultur
18.00 Sara Mansilla, 19.35 Madeleine, 21.10 Iñigo Serrulla, 23.00 Buffalo, 00.55 Tversky, 03.30 Baywaves, 04.30 Jokin Misterklin.
Paddock
22.00 Powder, 00.30 Pional, 03.00 Floating Points ( Dj set).
Hidden Stage:
22.00 Kokken, 23.45 Lukiek, 00.55 Tijuana Bibles.
SÁBADO 16 DE SEPTIEMBRE
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Keler
18.45 Vanessa Zamora, 20.15 The Divine Comedy, 22.15 The Drums, 00.00 The Hives, 02.1. Hercules & Love Affair.
Matusalem
19.30 Skakeitan, 21.30 Lookers, 23.15 Vulk, 01.30 Kokosshca.
Kutxa Kultur
18.00 Beñat Igerabide, 19.30 Reuben RG, 1.30 Grande Days, 23.15 Oso Fan, 01.30 Kaixo, 03.30 Kelly Kapowsky
Paddock
20.00 A. Gaultier Gaztea Lehiaketa, 22.00 Morgan Hammer, 00.30 Horse Meat Disco, 03.30 Erol Alkan.
Hidden Stage
21.30 Luma, 23.15 Smoke Idols, 01:30. Crô!.

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