Un viaje por el tiempo y los sentidos para abrir el 52 Heineken Jazzaldia

La lluvia no ha impedido que los espectadores se acercaran a contemplar el espectáculo/J.M.LÓPEZ
La lluvia no ha impedido que los espectadores se acercaran a contemplar el espectáculo / J.M.LÓPEZ
52 HEINEKEN JAZZALDIA

El espectáculo 'Poem of a Cell' sorprendió en la playa de La Zurriola con una mezcla de concierto y cine

RICARDO ALDARONDO

La persistencia de la lluvia durante el día parecía que iba a disuadir al público de acercarse a la playa de La Zurriola a disfrutar del espectáculo multidisciplinar 'Poem of a Cell' creado por Stefan Winter, en lo que fue sido el preludio de la 52 edición del Jazzaldia. Pero media hora antes del comienzo del espectáculo el cielo aún crepuscular dio esperanzas de que la lluvia hubiera terminado definitivamente, y varios centenares de personas deambularon por la zona y se fueron situando en la arena aún húmeda, con la debida prudencia. La fresca brisa se dejó sentir sin excesos.

Con un poema de Matilde de Magdeburgo recitado en euskera y castellano por Leire Cano dio comienzo el espectáculo puntualmente y en tono pausado sobre unas notas de piano, con las tres pantallas situadas sobre el escenario ofreciendo las primeras imágenes abstractas sobre blanco de tres películas simultáneas. El colorido entró con unas imágenes de granadas cortadas y la música creció en intensidad y en referencias místicas con composiciones de Mozart y Fauré.

Paisajes tan diferentes como los de la Toscana, el Vaticano, Tanzania, Irán, Japón o Zanzíbar aparecieron no solo en las imágenes que se desplegaban en las tres pantallas simultáneas, sino también en las músicas que interpretó el grupo en sus diferentes combinaciones.

Stefan Winter es bien conocido por los aficionados al jazz por su capacidad para descubrir a algunos de los nombres más importantes y renovadores del género en los últimos años, desde Dave Douglas y Uri Caine a Cassandra Wilson o Steve Coleman, cuyos trabajos publicó primero en el sello JMT y posteriormente en Winter & Winter, una discográfica inusual que ya desde el diseño de las portadas de los CDs mostraba el buen gusto de su impulsor.

500 años de música

El espectáculo que Stefan Winter presentó anoche en la Zurriola reveló una gran ambición artística, sorprendente en quien conocíamos hasta ahora más que nada como productor discográfico. Sin embargo ambas facetas han estado claramente conectadas. Para empezar en lo musical, porque Winter se ha empeñado en los últimos años en crear puentes entre el jazz, la música clásica y los sonidos étnicos de distintas partes del mundo. Ya se comprobó ese espíritu en directo hace años en el Jazzaldia, cuando el pianista Uri Caine, que fue ayer el motor de toda la parte musical del espectáculo, dio varios conciertos con diversas formaciones, y en algunos de ellos transformó a su modo la música de Bach o Mahler por senderos jazzísticos y vanguardistas.

Ese espíritu prevaleció también en la amalgama de músicas diversas, en el torrente de sonoridades y estilos, que se fueron cruzando a lo largo del espectáculo ‘Poem of the Cell’ y que casi se pudieron visualizar con la disposición de los músicos sobre el escenario. Por un lado la agrupación Forma Antiqva trayendo las esencias del barroco. Por otro, voces corales del Exaudi Vocal Ensemble, el Kettwigger Bach Ensemble o el Coro Santa Cecilia de la Catedral St. Joseph que podían conectar las formas vocales características de distintos siglos, desde la música antigua al gospel. Además, la impresionante voz solista de Barbara Walker, destacados músicos de jazz como el contrabajista Mark Helias o dos pianistas de culturas tan distintas como el japonés Fumio Yasuda y el estadonidense Uri Caine, capaces también de transitar entre la clásica, el jazz y la vanguardia.

52 HEINEKEN JAZZALDIA

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